Luego de aceptar la invitación del padre Carlos Miri, monseñor presidió la celebración de la Eucaristía el domingo en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced. Ante un importante número de fieles, el obispo expresó: Pidámosle a Jesús Rey que encontremos el sentido de nuestra vida para construir, en este mundo selvático, una tierra nueva.
DE LA REDACCION. En la tarde noche del domingo, en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, el flamante obispo de la Diócesis de San Nicolás, Hugo Norberto Santiago, presidió su primera misa en Pergamino.
La fecha coincidió con la celebración, como cada 20 de mes, de la beata María Crescencia Pérez y con la festividad de Cristo Rey que antecede al inicio del tiempo litúrgico del Adviento.
Si bien monseñor ha iniciado, desde que tomó posesión el viernes 11 de este mes, una recorrida por las diferentes ciudades y pueblos que integran la Diócesis, aún no era el turno de visitar Pergamino. No obstante y tras ser invitado por el párroco de la Iglesia principal de nuestra ciudad, Carlos Miri, el obispo confirmó su presencia y presidió la celebración de la Eucaristía, acompañado de otros sacerdotes como Carlos Miri, Aníbal Tabares, Nicolás Albornoz, Jorge Lamas y Emilio Becerra.
Un nuevo Rey
Ante una importante cantidad de fieles, el obispo Hugo Santiago se dirigió a ellos luego de la lectura del Evangelio.
Monseñor expresó su alegría por estar en Pergamino y después contó acerca del recorrido que ha iniciado por las localidades de la Diócesis de San Nicolás.
Haciendo referencia a la festividad de Cristo Rey y el inicio del Adviento, refirió que Jesús viene como rey pero cambia totalmente el estilo o el concepto que se tenía de los reyes en ese momento. El de Jesús es un reinado que se basa en el servicio, desde la cruz y desde el amor.
Encontrar el sentido
El obispo destacó que Jesús tuvo el poder de entregar su propia vida por nosotros, tiene el poder de amar, de perdonar nuestros pecados y de darnos vida eterna.
Contestando el interrogante de ¿qué logra para nosotros Jesucristo?, Santiago aseguró que logra restaurarnos como personas, logra darle sentido a nuestra vida que no es un tema menor. En la actualidad hay muchas personas depresivas que no encuentran sentido a su vida.
Tres preguntas
De acuerdo con lo expuesto por el sacerdote hay tres preguntas simples que todas las personas deben hacerse para saber cuál es el sentido de nuestra vida: ¿De dónde vengo? ¿Cómo tengo que vivir? y ¿Hacia dónde voy? Para que nuestra vida tenga sentido nosotros debemos saber responder esas preguntas. Y en este contexto Jesús nos dice que no somos obras de la casualidad, que un Dios padre nos creó por amor. Si Dios es el padre de todos entonces entre nosotros somos hermanos y debemos vivir como tales, ayudándonos y caminando todos juntos hacia la casa del Padre.
La vida eterna
Afirmando que los cristianos creemos en una vida trascendente, el obispo dijo que creer en esta vida eterna es una gracia que hay que pedir porque la esperanza el motor de la vida, y agregó que el creer en una vida trascendente no nos saca de esta vida, al contrario, hace que comprometamos mucho más nuestras manos con la historia porque si la historia termina bien vale la pena trabajar por un mundo mejor.
Hijo, hermano y señor
Antes de finalizar, monseñor destacó la importancia de ser hijo, hermano y señor de las cosas. Debemos afianzar nuestro compromiso para aportar un granito de arena para bien de la humanidad. Vale la pena construir un mundo más humano, más fraterno y más cristiano. Por eso pidámosle a Jesús Rey que nos dé el don de la fe, la esperanza, el amor y que encontremos el sentido de nuestra vida para construir, en este mundo selvático, una tierra nueva.
La festividad
La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de marzo de 1925.
El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey. Es el alfa y el omega, el principio y el fin. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres.
En la fiesta de Cristo Rey se celebra que Cristo puede empezar a reinar en los corazones de los fieles en el momento en que estos se lo permitan.