DE LA REDACCION. La tarde noche del viernes se convirtió en un momento histórico para los fieles que integran la Diócesis de San Nicolás, ya que un nuevo pastor, monseñor Hugo Norberto Santiago, asumió la conducción de la grey católica de esta jurisdicción eclesiástica. Al mismo tiempo, se puso punto final a más de 12 años de intensa labor que desarrolló Héctor Sabatino Cardelli.
La ciudad de San Nicolás, sede del Obispado, fue el punto de congregación de miles de personas, entre autoridades eclesiales, obispos, sacerdotes, funcionarios del Gobierno provincial, intendentes de los Partidos que integran la Diócesis, representantes de las fuerzas vivas de San Nicolás y feligreses llegados desde todas las localidades de la jurisdicción que quisieron estar presente en un hecho histórico que aconteció ocho veces en poco más de 70 años con que cuenta la Diócesis de San Nicolás de los Arroyos, a la que pertenece Pergamino.
Jornada histórica
Como estaba previsto, la ceremonia comenzó a las 18:30 en el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás. Allí el obispo saliente, Héctor Cardelli, y el rector del santuario, Luis Prieto, recibieron al nuevo pastor, Hugo Santiago, que ante la imagen de la Virgen expresó una oración consagratoria y ubicó a sus pies una ofrenda floral.
En la Casa de la Madre, Santiago saludó al intendente de San Nicolás, Ismael Passaglia y a los representantes de las fuerzas vivas de la ciudad.
Una vez consumada la presentación del nuevo obispo en el Santuario, los presentes, en una gran caravana emprendieron el camino hacia la Iglesia Catedral, templo en que se llevó adelante la ceremonia principal.
Por su parte, en un acto privado, monseñor Santiago acudió al Colegio Misericordia donde firmó el juramento como obispo de la Diócesis de San Nicolás ante el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig; el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo; el arzobispo de Rosario, Eduardo Eliseo Martín y Mario Maulión, Domingo Castagna y Héctor Cardelli, exobispos de la Diócesis de San Nicolás.
En ese mismo espacio, Hugo Santiago se revistió para la ceremonia principal, junto a los 26 obispos que arribaron a San Nicolás desde diferentes puntos del país y los más de 100 sacerdotes de las Diócesis de San Nicolás y de Santo Tomé (Corrientes), desde donde proviene.
Toma de posesión
Fue en la Iglesia Catedral que se llevó adelante la ceremonia de toma de posesión que, inicialmente, fue presidida por el arzobispo de Rosario Eliseo Martín, que dio lectura a la bula realizada por el Papa, por la cual declara obispo de la Diócesis de San Nicolás a Hugo Santiago. Luego Héctor Cardelli, como obispo saliente, hizo entrega de la Cátedra (trono del obispo) al nuevo pastor diocesano. Además monseñor Santiago recibió el báculo, como se denomina el atributo tipo bastón, que emula la herramienta de los pastores.
Con este protocolo cumplimentado, cada sacerdote saludó al nuevo obispo.
Una vez presentado ante la comunidad, monseñor Santiago presidió la misa en la que destacó, una vez más, que el obispo saliente Héctor Cardelli permanecerá en el Obispado colaborando con él.
Ya tiene un plan
La homilía fue el momento en que monseñor Santiago se expresó, por primera vez como tal, ante la feligresía y el clero. En primer lugar agradeció la presencia de todos y luego dio paso a la explicación de lo que será su labor pastoral inicial: Quiero visitar las parroquias una por una, igualmente las comunidades religiosas y consagradas, como un padre y un amigo. En las visitas a las parroquias, por la mañana quisiera dialogar con cada uno de los sacerdotes personalmente para encontrarnos, compartir la vida, inquietudes, desafíos y anotar la fecha de acontecimientos trascendentes como son el nacimiento, la ordenación sacerdotal o la consagración religiosa, explicó monseñor y agregó que por la tarde, les pediría que me lleven a visitar un enfermo, o un anciano, o un preso, o una familia en la periferia. Luego celebraríamos la Eucaristía, al final de la cual les propongo reunirnos con los colaboradores de la Parroquia.
Cultura del encuentro
El reencuentro con las comunidades que conforman la Diócesis esconde para el nuevo obispo un sentido profundo que así expresó: El deseo de cultivar, de vivir la cultura del encuentro, el diálogo, la amistad y el compromiso, ante una sociedad que a menudo se manifiesta acusadora, confrontativa e indiferente. Queremos proclamar calladamente que valoramos a las personas por su dignidad humana y cristiana.
La Eucaristía la celebramos como fuente y cumbre de nuestra vida cristiana, que se expresa en la comunidad parroquial orante, fraterna y misionera. Por eso compartimos en comunidad.
Comunidades ecológicas
En otro pasaje de la homilía, monseñor Santiago propuso a los fieles ser comunidades donde se viva una ecología humana. Esto significa que el presbiterio, las parroquias, las comunidades religiosas y consagradas, sean como esos espacios verdes que en las grandes ciudades se cuidan porque la oxigenan e impiden que el anhídrido carbónico de los vehículos las hagan ciudades contaminadas y contaminantes.
Por ello, ante signos de contaminación humana de la sociedad actual tales como la acusación, el desencuentro, la soledad, la orfandad de personas maltratadas o mal soportadas, la disolución familiar que genera gente triste y rostros adustos, el nuevo obispo pretende que las comunidades sacerdotales, parroquiales y consagradas sea lugares donde se contemple al Dios Trinitario en el rostro del hermano, donde miramos al otro con sentido de cuerpo como uno que me pertenece, lugares donde recibimos cordialmente a las personas y tenemos la sensibilidad y el compromiso de la caridad misericordiosa del Padre.
La Virgen en su vida
Párrafo aparte mereció el testimonio de Hugo Santiago para con la Virgen María.
La Virgen Santísima ha estado presente en mi vida desde la juventud. A los 22 años me consagré a ella y desde allí la vocación sacerdotal se me hizo más clara y atractiva. Entré al seminario a los 23 años. Desde los 22 a los 62 años que tengo en la actualidad, mi día comienza con mi oración de consagración a la Virgen, contó monseñor y enfatizó en que María nos lleva al encuentro con Cristo desde la fe, y la fe se caracteriza por ser un encuentro con Cristo a través de signos pobres. Por eso, María nos lleva al encuentro con Cristo a través del signo pobre de la comunidad cristiana reunida para orar y celebrar la fe. María nos lleva al encuentro con Cristo a través del signo pobre de la Palabra bíblica, de la cual vivimos, igual que Jesús y los apóstoles. María nos lleva al encuentro con Cristo donde El dijo que estaba: en el que tiene hambre, no tiene vestido, ni agua, ni comida, ni vivienda, está preso y enfermo, lugares teológicos, entre otras, porque Cristo dijo que estaría allí y porque estos hermanos sufrientes sacan fuera lo mejor de nosotros mismos: la gracia de nuestra capacidad de compasión y de consuelo.
Motivado por el amor a la Madre, Santiago concluyó su homilía pidiendo a María Santísima la gracia de seguir a Cristo en la fe, como Ella lo siguió.
Agape
La jornada festiva culminó pasadas las 23:00 con un ágape del que participaron alrededor de 300 personas, en el Colegio de la Misericordia.