El histórico día
En la madrugada del 17 de octubre comenzó una movilización de los trabajadores de La Boca, Barracas, Parque Patricios y de los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores. Fue muy importante el número de trabajadores que salió de Berisso, localidad cercana a La Plata, donde había importantes frigoríficos, en la que estuvo muy activo a favor de la movilización el dirigente gremial Cipriano Reyes.
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas a favor de Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal. La acción estaba apenas coordinada por algunos dirigentes gremiales que habían estado agitando los días anteriores y la principal fuerza de impulso provenía de esas mismas columnas que mientras marchaban retroalimentaban el movimiento. Inicialmente la Policía levantó los puentes sobre el Riachuelo, paso obligado hacia la Capital para quienes provenían de la zona sur (Avellaneda, Lanús, Quilmes, Berisso, etcétera). Algunos manifestantes cruzaron a nado o en balsas hasta que, más tarde, los puentes fueron bajados.
La Policía, claramente favorable a Perón, no obstaculizó la marcha e incluso algunos de sus integrantes intercambiaron expresiones de simpatía con los manifestantes, cuyas consignas nada tenían que ver con el reclamo de la CGT sino que expresaban su apoyo a Perón y la exigencia de su liberación. El presidente Edelmiro Farrell mantuvo una actitud prescindente. El nuevo ministro de Guerra, general Eduardo Avalos, observaba a los manifestantes y se negó a movilizar las tropas del cuartel de Campo de Mayo -que en unas horas podían llegar a la Capital Federal-, como se lo pedían algunos jefes del Ejército y el ministro de Marina. Avalos confiaba en que la manifestación se disolvería por sí sola pero al comprobar que, por el contrario, era cada vez más numerosa, accedió a entrevistarse con Perón en el Hospital Militar. Tuvieron una corta reunión en la que pactaron las condiciones: Perón hablaría a los manifestantes para tranquilizarlos, no haría referencia a su detención y obtendría que se retiraran y por otra parte el gabinete renunciaría en su totalidad y Avalos solicitaría su retiro.
A las 23:10 y ante una multitud calculada en 300.000 personas Perón salió a un balcón de la Casa de Gobierno. Agradeció su presencia, recordó su labor en el Gobierno, informó sobre su pedido de retiro, prometió continuar defendiendo los intereses de los trabajadores y, finalmente, pidió a los concurrentes que se desconcentraran en paz añadiendo que, por esta vez, les solicitaba que cumplieran el paro del día siguiente.
Efectos inmediatos
La renuncia de Perón del 8 de octubre de 1945 a los cargos que desempeñaba fue la consecuencia de la pérdida de apoyo en los mandos del Ejército. Con base en la carta que enviara a Eva Duarte desde Martín García, puede considerarse que en esos momentos Perón estaba decidido a retirarse de la política. La movilización del 17 de octubre tuvo dos efectos inmediatos: por una parte forzó a Perón a retornar a la lucha política y por la otra incidió en el Ejército volcando en su favor a algunos jefes militares que antes se le habían opuesto y obligando al resto a pedir su retiro o tolerar su marcha hacia la presidencia. Luego de un corto lapso de descanso y de casarse con Eva Duarte el 23 de octubre, Perón comenzó su campaña política que desembocaría en su llegada a la Presidencia, en febrero de 1946. Esa meta tuvo su punto vía, su inflexión, el 17 de octubre de 1945, el día que los hasta entonces invisibles salieron a la calle y se hicieron ver y sentir.
Partido Justicialista: Perón condensaba todas las reivindicaciones populares
Ante el 71º aniversario de la fecha fundacional del peronismo, el presidente del Partido Justicialista, Manuel Elías, expresó: El 17 de Octubre es para el culto peronista el Día de la Lealtad. En aquella jornada de 1945, miles de hombres y mujeres de la clase obrera salieron a las calles a reclamar la libertad del conductor político que por primera vez en el Siglo XX había pensado y trabajado para su dignificación social y su reivindicación política: el coronel Juan Domingo Perón.
Raúl Scalabrini Ortiz, entre otras plumas encendidas, dirá que la caravana proletaria que acudió a liberar a Perón era el subsuelo de la Patria sublevada y Arturo Jauretche definirá a esta jornada como el fin de una época y el comienzo de otra´. Con idéntico fervor, desde la vereda opuesta se habló del malón´ y de aluvión zoológico. Una Argentina conservadora quedaba atrás y surgía otra, la de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
Para Elías, la historia del 17 de octubre empezó mucho antes, el 4 de junio de 1943 cuando una revolución nacionalista - democrática orientada estratégicamente por Perón puso fin a la década infame que identificaba al orden conservador. Así relata los acontecimientos sucesivos: Perón asumió como número dos del Ministerio de Guerra y como secretario de Trabajo y Previsión (con rango de ministro). Desde allí comenzó a poner en marcha su proyecto político de liberación nacional. Así, la implementación del convenio colectivo de trabajo, las vacaciones pagas, el aguinaldo, la creación de tribunales de trabajo, la extensión de los beneficios jubilatorios y el decreto sobre asociaciones profesionales que institucionalizó al movimiento obrero, fueron algunas de las muchas reivindicaciones que se transformaron en realidades efectivas. Después, Perón fue vicepresidente de la Nación, ministro de Guerra y titular del Consejo Nacional de Posguerra, pero siempre se mantuvo al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión. La contracara de aquellas conquistas populares fue que los sectores tradicionalmente dominantes vieron afectados sus privilegios y para sostenerlos conspiraron contra Perón, conflicto que hoy adquiere una absoluta actualidad. Aquella ofensiva reunió a las asociaciones patronales, los círculos académicos, las universidades, los sectores liberales del Ejército y de la Iglesia Católica y los partidos políticos tradicionales.
El diputado provincial relata los días previos a la jornada histórica: Perón fue desplazado del gobierno el 9 de octubre de 1945. El día 15 fue detenido y confinado a la prisión de la isla Martín García. La clase obrera pasó entonces a la acción directa para liberarlo. Para ellos, el coronel Perón condensaba todas las reivindicaciones obtenidas en apenas algo más de dos años. Evita fue entonces la síntesis de la espontaneidad y la autoconciencia de los desposeídos que tomaron la historia en sus manos encallecidas. Así el pueblo liberó a Perón. El espíritu y las reivindicaciones concretas que definen al Día de la Lealtad son nuestra guía militante en las luchas de ayer, de hoy y de mañana.
Acto de mañana
Mañana, a las 20:00, el Consejo de Distrito del Partido Justicialista conmemorará el Día de la Lealtad con un acto en la sede de la Comisión de Fomento de Barrio Cueto, ubicada en Balboa y 25 de Mayo.
Agrupaciones kirchneristas se suman a la conmemoración
María Luisa Mazzola, secretaria de la CTA de los Trabajadores y de Suteba, envió a nuestra Redacción un comunicado con relación al Día de la Lealtad, al que suscriben el Frente para la Victoria, Agrupación 8 de Abril Nuevo Rumbo Obreros del Vestido, Amet Pergamino, Ctep CTA de los Trabajadores, Corriente Peronista Descamisados, Frente Democrático Pergamino, Kolina Juventud, La Cámpora, La Posta Radio Comunitaria, Memoria y Movilización Social, Movimiento Evita, Movimiento Mayo, Movimiento Nacional Alfonsinista, Nuevo Encuentro y Peronismo Militante. A su vez, invitan a la comunidad al acto que se realizará mañana a los 20:00 en la Comisión de Fomento Barrio Vicente López (Castelli 1546).
La semblanza remitida para recordar la fecha dice: El 17 de octubre de 1945 constituyó el punto de encuentro de la clase trabajadora argentina con la identidad política que la marcaría hasta nuestros días. En ese día victorioso nació el peronismo como proyecto colectivo y como actor político insoslayable de la historia argentina. Parido por el amor de un pueblo a su líder, esta fecha se eleva como acto cúlmine de la lealtad de la clase trabajadora argentina, ese fundacional subsuelo de la Patria sublevada. Una marea humana de humildes, de grasitas, de cabecitas negras, le torció el brazo a la oligarquía y rescató a Perón del cautiverio que le habían impuesto los poderosos de turno, los oligarcas de siempre.
Después, una y otra vez, muchas veces más a lo largo de la historia, la clase trabajadora volvería a rescatarlo del olvido y de la proscripción impuesta por los que han creído, y aún creen, ser los dueños de esta Patria. Hombre y mujeres pintaron su nombre en las calles, lo corearon obstinadamente en cada marcha que cantaban siempre que podían, lo llevaron en los bolsillos de sus ropas gastadas o lo colgaron impreso como foto ajada en algún rincón especial de sus casas. La resistencia de ese pueblo trabajador agradecido y leal impidió que el general Perón fuera borrado de la memoria de la Patria.
Para las agrupaciones kirchneristas, el Día de la Lealtad es el día en que la clase trabajadora argentina asumió plena conciencia de su condición de sujeto social consciente de su lugar en la historia. Fue el día en que nació el héroe colectivo que asumió plenamente su destino y cometido histórico: ser el polo opuesto de los que solo quieren un país de vacas gordas, de abultadas reservas, de buenos negocios para unos pocos, pero con un pueblo hambreado y excluido de sus derechos fundamentales.
Ya en estos días, las agrupaciones kirchneristas que adscriben al comunicado asumen ser tributarios de esa gesta popular. Nos compromete a disolver falsas antinomias reconocen- y juntarnos a resolver las diferencias que, frente a la barbarie del enemigo poderoso e insensible ante las necesidades de las clases populares y los trabajadores, cuyos representantes hoy gobiernan para los herederos de la misma oligarquía que atacó, aprisionó, derrocó, proscribió y quiso borrar de la historia a Juan Domingo Perón.
En este contexto adverso, ha de ser, como siempre, la unidad de los trabajadores y trabajadoras luchando en las calles, no cediendo gratuitamente los derechos recuperados y ampliados gracias a Néstor y a Cristina, la herramienta para vencer a los cipayos que entregan la Patria al imperialismo de ayer, de hoy y de siempre. Por eso decimos desde lo más hondo de nuestro sentimiento, llenos de convicción militante que vamos a volver, no solo a la Plaza, si no a ser protagonistas de la Historia porque sabemos que las banderas de la transformación social, la lucha contra la desigualdad y la liberación nacional las representaron Perón y Evita, pero también lo han hecho y hacen Néstor y Cristina en el marco del proyecto nacional y popular que supo contenernos.
Por último, dejaron un mensaje al peronismo: Justicia social, independencia económica y soberanía política siguen siendo nuestros altos objetivos y más tarde o más temprano, conducidos por Cristina y con los mejores de los nuestros a la cabeza, los habremos de alcanzar. Compañeras, compañeros, resistamos como aquellos, ¡volveremos!.