sábado 13 de junio de 2026

Bromatología apunta su trabajo para evitar que los alimentos no tengan problemas con la cadena de frío

13 de diciembre de 2014 - 00:00

Dada la época del año con temperaturas elevadas, desde esta dependencia se trabaja con el objetivo de controlar que los productos que requieren conservación en las heladeras o freezer se vendan en buenas condiciones. Las denuncias de consumidores resultan importantes para poder inspeccionar rápidamente los negocios donde muchas veces se pueden desconectar las heladeras.    

DE LA REDACCION. “Son épocas del año donde se tienen que extremar los controles en ciertos alimentos porque una interrupción en la cadena de frío puede generar problemas en los consumidores”, indicó el titular de Bromatología, Severo Vila. “Necesitamos el acompañamiento de los vecinos para que denuncien anomalías a la hora de hacer las compras, no hay nada mejor que tener las opiniones de la gente dado que ellos están en permanente contacto con los alimentos y se pueden dar cuenta de inmediato cuando le falta frío a una leche o bien si un queso de untar no reúne la temperatura necesaria para su mantenimiento”, agregó el funcionario.

“Nuestra rutina de trabajo se desarrolla continuamente en la calle; realizamos controles también sobre vehículos que transportan las sustancias alimenticias verificando en este tipo de tareas que se cumpla con la cadena de frío aunque, cabe resaltar, que se pone énfasis en las habilitaciones, estado de las mercaderías tanto de los que vienen a la ciudad como los que son de Pergamino”, aseguró Vila. 

 

Pérdida de conservación 

Vila reconoció que “los controles se hacen constantemente, venimos trabajando en este tipo de acciones y cuando se detectan los problemas obramos en consecuencia; en otras ocasiones hemos sacado mucha mercadería del rubro lácteos, derivados y precongelados que deben estar a menos de 18º y los hemos secuestrado porque no cumplían con la temperatura debida.

“La pérdida de cadena de frío en cualquiera de los productos, más la mala manipulación tanto del comerciante como del elaborador, pueden ocasionar contaminación bacteriana y su posterior trastorno alimenticio en la gente. Generalmente los problemas, ya que uno no va a andar con el termómetro todo el día, se originan cuando la temperatura del alimento está entre los 60º y los 15 ó 20º, es el rango en el cual las bacterias aprovechan para su proliferación en cualquier producto alimenticio. Por ello insistimos en las bajas temperaturas de congelación o frío hasta menos de 5º u 8º, cualquiera sea el producto; un pescado, un pollo casi de -2º ó 0º, pero también hay que tener en cuenta que se consumen muchos productos súper congelados y éstos deberán estar a -18º”.

 

Cuidados al consumir

Vila remarcó el tiempo de duración de consumo en función de la temperatura del alimento: “En este sentido verificamos mucho este tipo de cuestiones ya que, a -18º el alimento tiene una duración de consumo de 6 meses, si la temperatura aumenta a -5º, que es la típica que tiene un congelador de heladera, estaríamos en un período de consumo no mayor a los 15 días, y cualquier producto con un registro de 0º a 2º la utilización del mismo no puede exceder las 48 ó 72 horas. Nosotros puntualizamos las tareas remarcando estas situaciones porque no sabemos cuál es el destino posterior de estos alimentos”.

Sobre la participación del ciudadano con sus denuncias, el funcionario señaló que “mediante la línea 147 recibimos reclamos, preguntas y dudas que tienen los vecinos; ellos son nuestros mejores inspectores porque son quienes asisten diariamente a un comercio y pueden darnos particularidades de cada uno. 

“También cabe destacar que decomisamos los embutidos que no tengan rótulos que identifiquen su procedencia; somos estrictos en ese punto ya que pueden generar serios problemas en caso de ser consumidos. Si tenemos falencias en la cadena de frío de lácteos en supermercados de la ciudad, se hará también una tarea especial para evitar inconvenientes. Están siempre los comentarios de que existen personas que apagan las heladeras cuando el comercio cierra para ahorrar energía y cuando el cliente se dirige a la góndola se da cuenta de que, por ejemplo, un envase de leche está a temperatura ambiente, algo que es perjudicial para la salud de quien la consumirá”. 

- ¿Y si en el camino se cortó la cadena de frío y luego se le da continuidad antes de vender los alimentos?

- Puede haber un fraude. Normalmente se detecta. Se deteriora el producto, junta agua o hielo porque lo que está congelado, si se descongela, pierde agua y luego forma hielo si se lo vuelve a congelar. Ya en los lácteos es más difícil de detectar por lo que se trabaja de manera constante en este tipo de alimentos.

La ca-de-na de frío es el con-jun-to de pro-ce-sos por los cua-les pa-sa el ali-men-to des-de su pro-duc-ción has-ta que el con-su-mi-dor los lle-va a la me-sa. Es un man-te-ni-mien-to uni-for-me de las con-di-cio-nes de tem-pe-ra-tu-ra ne-ce-sa-rias se-gún la mer-ca-de-ría. La tem-pe-ra-tu-ra depen-de del ti-po de ali-men-to. Al-gu-nos exi-gen el free-za-do, otros con-ge-la-dos y también hay productos que solamente se conservan a ba-jas tem-pe-ra-tu-ras. Nun-ca se de-be cor-tar es-ta ca-de-na.

Consecuencias

Las afec-cio-nes gas-troin-tes-ti-na-les son las prin-ci-pa-les consecuencias que ge-ne-ran los ali-men-tos en mal es-ta-do; desde el área municipal de Salud se afir-mó que los sín-to-mas más co-mu-nes son la dia-rrea y los vó-mi-tos y que si no son tra-ta-das a tiem-po pueden ge-ne-rar pro-ble-mas más gra-ves. 

En es-tos ca-sos, los más afec-ta-dos re-sul-tan ser siem-pre los ni-ños y las per-so-nas ma-yo-res, por-que corren el pe-li-gro de des-hi-dra-tar-se si no re-ci-ben tratamiento.

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Lucas Marino Aguirre, Carla Agosti y Rocío Barreiro

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