Se produjo el reencuentro de Chelo Pacífico y Karim Dib cuando éste último asumió como secretario de Seguridad. Chelo y Karim son amigos de siempre, abogados y paisanos los dos, fogoneros a morir. Pero además trabajaron juntos en la política en el pasado, debatiendo precisamente temas relativos a la seguridad. Y hablamos de reencuentro porque en la última elección la política los separó: Dib fue con Massa a los comicios, participando del sector de Marita Conti y Pacífico fue candidato con Macri. Pero la vida hizo que se reencontraran en el mismo espacio. Chelo como senador y presidente de la comisión de Seguridad y Karim como secretario municipal del área.
Dib, con excelentes relaciones con Javi Martínez a partir de la experiencia que compartieron como dirigentes de Douglas Haig, se ha sumado hace unos meses a la administración y ahora ya es parte del Gabinete, lástima que en un área que es el dolor de cabeza de estas épocas: la que debe atender a los cacos que pululan en la urbe y la zona rural. Acá vemos el abrazo de los amigos que, al fin, vuelven a trabajar juntos. Así es la política, a veces separa y a veces une.
El acto al que viene Mauricio Macri a Pergamino se adelantó una hora, de modo que la cita que iba a ser el martes a las 11:30 pasó a las 10:30. Pero los dirigentes PRO deberán estar un buen rato antes, porque la consigna es clara: cuando llega el presidente se cierra la puerta del recinto donde inaugurará la nueva planta en el predio Rizobacter. Y el que no entró, alpiste.
Esta semana, cuentan los vecinos del Parque Industrial, anduvieron las máquinas del Corralón haciendo trabajos varios por todo el recorrido que hará el presidente en Pergamino, que viene con la gobernadora María Eugenia Vidal. Y claro, hay que embellecer la zona, no es cuestión de quedar como unos zaparrastrosos con semejantes visitas.
Ni se imagina doña las desesperaciones que se viven en esos momentos para poner las caripelas, funcionarios, legisladores, concejales, todos quieren hacerse ver. Y no es para menos, porque al fin los que vienen son los jefes máximos.
¿SERA CIERTO?
Mire doña, son tantos los chismes que recorren el espinel político que, la verdad, nos queda la cabeza hecha un bombo. Porque en estas épocas de tanta confusión (en todas en realidad) hay que fijarse bien lo que dicen porque la carne podrida anda a la orden del día.
No obstante hay una especie que circula hace ya un tiempo y no se desmiente. Igual no lo demos por sentado, pero cuentan que el concejal José Agudo habría tenido charlas con el sector de Jorge Solmi en el massismo. Pero no lo habría hecho en nombre de Lisandro Bormioli sino en el propio. ¿Habrá ruptura?, ¿Agudo se irá al massismo? ¿Marita Conti que no es parte de esta charla qué dirá?
Son muchos los interrogantes que iremos despejando en la semana que viene doña, porque sería muy picante la noticia si se puede confirmar en estos términos
LA INTERNA
Los que no cejan en sus internillas son los radicales Tota; los grupos bien definidos que están cada uno en su vereda, se mezclan con los ruidos que hay entre ucerreístas y el sector de la Integración Cívica. Un batido de chocolate, crema y frutas varias que ni le contamos.
En el radicalismo se mantienen reuniones del sector de Luis María Migliaro, Juanjo Marconato y Leandro Peñaloza, quienes responden genéricamente al sector de la UCR de Ernesto Sanz. En la otra vereda Cachirulo, presidente del Comité y jefe de la Integración Cívica, que también sostiene su sector interno radical y el que está comenzando a moverse a otra velocidad. Está hablando con los amigos de siempre como para ponerse en marcha. ¿Los objetivos? Aún no están claros, las legislativas, las ejecutivas más lejano. Todo entra en el paquete.
Hubo asados en ambos sectores, pero el grupo Migliaro dice que no dejará pasar una, están dolidos -dicen- por el maltrato recibido cuando Cachirulo se fue de legislador, aunque es bien cierto que algunos ya no lo querían de antes. Lo innegable es que fueron en listas separadas en las elecciones pasadas y eso selló definitivamente en enojo. La historia no es de hoy, ni es fácil de arreglar.
Cosas de la política doña, esas que mueven el avispero.