miércoles 13 de mayo de 2026

La Iglesia Ortodoxa conmemora hoy a su patrono, San Jorge

24 de abril de 2016 - 00:00

La feligresía de nuestra ciudad, especialmente la comunidad sirio libanesa, participará de los festejos organizados para la ocasión. A las 11:00 se celebrará la misa y luego será la procesión por las calles aledañas al templo de calle Monteagudo al 200.

DE LA REDACCION. Con motivo de la fiesta patronal de San Jorge, que se celebra hoy, la comunidad del templo católico ortodoxo de nuestra ciudad que lleva su nombre, invita a participar de la solemne misa y procesión que se desarrollarán desde las 11:00, una actividad seguida de la otra.  Se estima que a las 11:45 hará su salida el santo patrono para recorrer por las calles aledañas a la Parroquia sita en Monteagudo al 200.

 

La vida de San Jorge

San Jorge nació en el Siglo III, en Asia menor (se suele dar como lugares de su nacimiento Capadocia). Pertenecía a una familia de noble estirpe, aparejada con su humildad y cristianismo. Su padre se llamaba Ierondios y era gobernador en Capadocia. Su madre se llamaba Policronia y había nacido de Palestina. Por razones que se desconocen, Ierondios muere cuando Jorge apenas tenía 10 años. Entonces la madre tomó a Jorge y partió a la Dióspolis en Palestina. 

Cuando Jorge alcanzó su madurez, se distinguió por su valentía y fortaleza, por lo que ascendió rápidamente en el escalafón del ejército de la época. Y por sus méritos en el ejército, el emperador Diocleciano lo premió con un alto rango y luego lo incorporó a su guardia personal, desconociendo la fe que profesaba Jorge. Durante esta carrera exitosa, el fiel sufrió la muerte de su madre. 

En la época en la que Diocleciano decidió perseguir y matar a los cristianos, Jorge, sabiendo que llegaba el momento de dar testimonio de Cristo, dividió sus riquezas, libertó a sus siervos y repartió todo lo que poseía entre los pobres, afligidos y necesitados. Entonces el emperador pidió a todos sus oficiales y soldados que hicieran un sacrificio pagano como prueba de lealtad. Jorge se rehusó, y aún más, censuró al emperador delante de su corte, por el decreto imperial de persecución a los cristianos. Por esa razón y por su persistencia en la fe, debió soportar una serie de tormentos hasta su muerte. 

La Tradición Eclesiástica cuenta que primero fue condenado a las lanzas, las cuales al tocarlo se ponían suaves y no lo dañaban. Luego fue puesto en prisión en donde se lo ató de pies y manos en sendos cepos y extendido en el suelo rostro arriba, le fue colocada una enorme y pesada piedra sobre su pecho. La tortura no provocó el daño que el emperador esperaba. Así que fue ordenado que se lo aplastara con una rueda, bajo la que habían colocado puntas de hierros y otros elementos punzantes. Jorge soportó todo este martirio y su cuerpo fue sanado milagrosamente delante de los guardias encargados de la tortura. Posteriormente, fue puesto en una fosa y cubierto con cal durante tres días. El emperador, que esperaba encontrar los huesos de su oficial, se llenó de ira al conocer que el cuerpo de aquel estaba intacto y que solo había conseguido que los que presenciaron el acontecimiento, alabaran a Dios al cual Jorge adoraba. 

Tras diversos tormentos, Jorge fue decapitado frente a las murallas de Nicomedia el 23 de abril del 303. Su ejemplo facilitó a los testigos de sus sufrimientos convencer a la emperatriz Alejandra y a una sacerdotisa pagana para que se convirtieran al cristianismo, y fueron también martirizadas como san Jorge, cuyo cuerpo fue enterrado en Lydda.

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