Así lo sostuvo Ulises Forte, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, en una charla que ofreció en la filial local de la Federación Agraria. Respecto del valor de la carne sostuvo que nadie pierde plata y que cada uno de los actores que integran la cadena paga impuestos.
DE LA REDACCION. En el marco de una charla en la Filial Pergamino de la Federación Agraria Argentina, el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), Ulises Forte, abordó cuáles son los alcances que tiene el Ipcva en nuestro país.
Ratificado en su cargo por dos años más, en el marco de la asamblea anual ordinaria del Instituto realizada esta semana, el representante de la Federación Agraria Argentina dialogó con LA OPINION sobre cómo se forma el precio de la carne, la suba de precios en las carnicerías y góndolas y toda la actualidad del sector cárnico.
- ¿Cómo puede ser que en Liniers el kilo vivo se pague 25/30 pesos y en la carnicería/góndola 110/160 pesos?
- El aumento golpea más porque son aumentos estacionales. Además la carne es un artículo muy sensible en la canasta básica, por lo tanto golpean mucho los aumentos.
Es cierto que el kilo en el Mercado de Liniers estuvo a 25, después a 30 y luego volvió a 25 pesos; pero hay que reconocer que hacía 10 meses que no se movía el precio de la hacienda en pie.
La realidad es que cuesta 25/27 pesos el kilo en Liniers y 120/180 pesos en la carnicería, depende el barrio y la zona del país, pero en el medio nadie pierde plata, la culpa no la tiene el Mercado de Liniers ni el intermediario ni el carnicero ni el supermercadista. Nadie pierde plata, ni siquiera el Estado, que se queda con el 10,5% en concepto de IVA de cada uno de los actores de la cadena (Ingresos Brutos, Ganancias, Bienes Personales, etcétera) que pagan impuestos. Entonces nadie pierde plata y cada uno de los actores que integran la cadena paga impuestos.
- ¿La carne pasó a ser un bien escaso?
- Sí, porque en Argentina faltan 10 millones de cabezas. Entonces tenemos que empezar haciendo animales más pesados y después exportando más, hoy exportamos más o menos 250.000 toneladas de carne por año.
Yo vivo en General Pico: en 15 carnicerías el peceto tenía un costo de 30 pesos de diferencia entre unas y otras. Y en unas carnicerías la aguja especial estaba en oferta y en otras estaba muy cara. Entonces el problema es que no se integra bien la media res porque no se abren las exportaciones, los barrios más populares terminan subsidiando la carne a los barrios del centro.
- Entonces ¿si exportamos más, la carne estará más barata?
- Claro, suena contradictorio pero es así: Europa nos compra los cortes de alto valor como Cuota Hilton (N. de la R.: bife angosto, cuadril, lomo, nalga de adentro, nalga de afuera -corte conformado por cuadrada y peceto-, bola de lomo y bife ancho); si nos comprara Chile se llevaría la pulpa/paleta; Estados Unidos llevaría carne industrial magra de toro viejo para mezclar; y China compra garrón, brazuelo, tortuguita y diafragma. El mundo asiático compra la carne industrial y Estados Unidos la carne bien magra para picada y Europa los cortes finos; entonces para Argentina quedarían a precios regalados costilla, matambre, vacío, tapa de asado, azotillo y carnaza para milanesa, los cortes más populares. No puede ser que en una carnicería del centro o de un barrio de un alto poder adquisitivo el lomo cueste 200 pesos.
El proyecto de China es importar 10 millones de toneladas por año hasta 2020 y nosotros producimos 2,5 millones de toneladas. Si se suman todos los millones de toneladas para importar, el número final es importante.
- ¿El carnicero debe saber integrar bien la media res?
-El Ipcva hace un relevamiento de precios de la carne en Capital y Gran Buenos Aires mes a mes, y desde febrero bajó entre un 3 a 4% en las carnicerías, no así en los supermercados, que solo bajó 1,5%.
El mundo demanda carne y nos tenemos que poner a trabajar en eso. El prestigio de la carne argentina está intacto y es una marca registrada, entonces hoy producir carne y vendérsela al mundo va a ser negocio, la discusión estará en quién se queda con el negocio, si el criador, el invernador, el frigorífico o el exportador.
- Ahí tiene una importante tarea el Ipcva.
- Por supuesto, primeramente tiene que convalidar y asesorar al mercado interno, además de apostar mucho a la productividad porque el argentino tiene derecho a comer carne.
Entonces hay que aumentar la producción, hay que integrar bien la media res y hay que salir al mundo: en ese aspecto se están abriendo mercados en Canadá, Estados Unidos y China, entre otros.
- ¿Está de acuerdo con las políticas implementadas por el Gobierno nacional en la materia?
- Creo en el mercado y en el Estado. El novillo de 400 kilos tiene que valer más de 300 pesos para que el productor sepa que si hace un novillo más pesado va a tener mejor precio, el novillo pesado tiene que valer más que el liviano; también tiene que haber previsibilidad, el novillo pesado desapareció porque el productor lo tuvo tres años en el campo y no lo pudo vender porque Guillermo Moreno cerró las exportaciones. La previsibilidad la da el mercado, pero el Estado tiene que ofrecer incentivos financieros e impositivos.
Las medidas macroeconómicas están tomadas, no hay más retenciones, no hay más ROEs y hay un dólar competitivo. Ahora tiene que aparecer el Estado acompañando el mercado.