A través de la Dirección de Bromatología y debido a la mayor oferta que se registra en la Semana Santa, se realizarán exhaustivos operativos para verificar las condiciones en las que se comercializan estos productos. Los objetivos del trabajo fueron explicados por el titular de esta dependencia, Severo Vila, que habló de inflexibilidad en las tareas.
DE LA REDACCION. Los locales que comercializan especialmente pescados y mariscos frescos y supermercados que los ofrecen congelados serán especialmente inspeccionados esta semana, en que se espera una mayor demanda (y en consecuencia también oferta) de estos productos, de parte de quienes cumplen con los preceptos religiosos de la vigilia y de aquellos que, por tradición, los consumen particularmente en esta época del año.
Insistimos con que vayan a comprar la mercadería en pescaderías que estén habilitadas y tengan el paso registrado por nuestras oficinas, dijo Severo Vila, puesto que es allí donde al ingresar a la ciudad de constata, como primera medida, el estado en que llega la mercadería, lo cual es el primer aspecto sanitario a tener en cuenta. Luego dependerá de las condiciones de manipulación y conservación que exhiban los comerciantes locales. Y es en este punto donde los funcionarios harán especial hincapié en esta semana.
El pescado debe respetar la temperatura necesaria para su mantenimiento de 0 a 2° y que el mismo no tenga características macroscópicas u organolépticas deterioradas, explicó el médico veterinario sobre los aspectos que se inspeccionan. El funcionario comentó además que en ocasiones se encuentran con que desde la costa (San Nicolás, San Pedro, Ramallo) vienen algunos aventurados pescadores que hicieron cierta diferencia vendiendo casa por casa. Nos resulta muy difícil su identificación; en este tipo de situaciones le pedimos a la ciudadanía que nos ayuden, nos avisen que hay venta ambulante y nosotros actuaremos en consecuencia, solicitó Vila.
Bueno y peligroso
En Semana Santa la elaboración de alimentos a base de pescados frescos o congelados obliga a tomar precauciones para evitar que una incorrecta manipulación de esta materia prima pueda afectar la salud de los consumidores.
Aun cuando se trata de un producto sumamente beneficioso para el cuerpo humano por la riqueza de nutrientes y su origen natural como todo alimento no está ajeno a la amenaza que suponen las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA) y que constituyen un importante problema de salud a nivel mundial. Estas enfermedades se producen por el consumo de agua o alimentos contaminados con microorganismos, parásitos o bien las sustancias tóxicas que estos producen.
Las infecciones e intoxicaciones aparecen como una amenaza cierta si no se atienden pautas de elaboración sujetas a determinadas precauciones. Al momento de puntualizar los síntomas más comunes que presentan quienes padecen este tipo de enfermedades producidas por los alimentos, aparecen vómitos, dolores abdominales, diarrea y fiebre. También pueden presentarse síntomas neurológicos, ojos hinchados, dificultades renales y visión doble.
Al respecto, Vila señaló que estos síntomas pueden variar dependiendo de la cantidad de bacterias o toxinas presentes en el alimento, de la cantidad de alimento ingerido y del estado general de salud de la persona afectada, entre otros factores y remarcó que para las personas sanas la mayoría de las ETA son patologías pasajeras que sólo duran un par de días y sin ningún tipo de complicación, algo que no sucede con personas más susceptibles como los niños, los ancianos, las mujeres embarazadas o los que se encuentran enfermos, ya que en estos casos una enfermedad causada por un producto alimenticio en mal estado puede dejar secuelas más severas.
Prevenir intoxicaciones
Con la salvedad de que no solo el pescado puede ser vehículo de determinados microorganismos que causen problemas en la salud de la población, por estos días la dieta de Semana Santa presenta la necesidad de prestar particular atención a la forma de cocción y uso de esta carne, sin desatender que en términos generales las pautas de manipulación deben ser cuidadas en cualquier tipo de alimento.
En este sentido, se destaca la importancia de preservar las cadenas de frío, por cuanto las bacterias que provocan muchas de las enfermedades transmitidas por los alimentos se reproducen en una amplia variedad de temperaturas, pero alcanzan su mayor capacidad reproductiva a temperaturas similares a las del cuerpo humano; lo que incrementa el riesgo de producir trastornos.
En términos generales la recomendación pasa por mantener el pescado refrigerado, guardar las piezas grandes envueltas en un paño limpio y húmedo y las pequeñas en recipientes cerrados.
Cuando el producto se adquiere congelado es necesario cuidar que no se corte la cadena de frío, tener en cuenta que cuando el envase presenta escarcha es un indicador de que en algún momento se ha interrumpido y proceder a su descongelamiento dentro de la heladera y no a temperatura ambiente.
En toda la región
Por estos días también la Provincia está colaborando en un operativo conjunto sobre fiscalización de alimentos, tarea que se desarrolla de manera conjunta con otros organismos en territorio bonaerense. El objetivo de este dispositivo es controlar las condiciones de higiene, bromatológicas, de identificación comercial y habilitación de acuerdo con la normativa vigente. Como parte de esta estrategia que apunta además a concientizar sobre la necesidad de respetar normas para asegurar una correcta calidad alimentaria, condición que está en estrecha relación con la preservación de la salud pública, se realizan controles sobre la condición de transporte de los alimentos, sobre los establecimientos elaboradores, distribuidores y comercios y sobre las mercaderías en tránsito.