Todas las familias peronistas fueron a San Nicolás y más que un congreso fue un rosquerío Tota. Para empezar se vieron la cara todos, estuvieron, que sepamos, Lisandro Bormioli, Manuel Elías, Willy Aiello, Marcela Manfredini, Juanjo Giamé, Rosa Tulio y Gabriel Cairat. En fin una fiesta en la que sciolistas y kirchneristas cantaban la marchita juntos. Hubo varios cafés en los bares de las cercanías del acto promoviendo acuerdos de unidad y otros de conspiraciones. Lo usual en estos casos.
Hay dos frases del acto que son para el cuadro Tota: cuando habló José María Díaz Bancalari dijo que los peronistas adentro a los sillazos y afuera a los abrazos. Y para no ser menos cuando habló el intendente nicoleño Ismael Passaglia dijo: Los peronistas somos como los perros de campo, nos mordemos entre nosotros pero si alguno quiere entrar salimos todos juntos a ladrarlo. Todo muy didáctico doña y sobre todo ilustrativo.
También cada presidente del PJ junto a Daniel Scioli entregaron distinciones a dos militantes de cada distrito. El Sheik Elías eligió a Oreste Settembrini y Miguel Rivarosa, que recibieron sus diplomas.
En fin, los congresos peronistas son un cóctel de algo de hipocresía, ya que todos se saludan como si nada; algo de sinceridad brutal como la de los que hablaron; algo de consignas con mística, los bombos, la marchita y todos a casita
LA VITA E BELLA
No es el perfume Tota ni la película. Simplemente que falta mucho para las elecciones y entonces, todos sueñan que serán intendentes, concejales, legisladores y funcionarios. Pero al acercarse la fecha, como dice el poema de Rafael de León: Después la vida se impone, tanto tienes tanto vales y unos duermen afuera y otros adentro.
Es que la lejanía permite soñar y la cercanía es más práctica.
Pero uno de los temas más esperados en estos días y que modificaría el mapa electoral local es si un sector del radicalismo arregla con Massa, como se comenta. Porque es justo el de Julio Cobos, donde es figura el Cachirulo.
Ahí sí que termina de estallar Unen que la verdad ya está hecha pedazos, con unos que quieren a Macri, otros a Massa y otros a Binner.
¿Pacini, en este caso, se irá con Massa o con Sanz y Macri que parece le gustan más?
Qué interrogante que corroe al oficialismo, mientras cachirulos y pacinistas se pelean por ocupar una baldosa, cosas muy grandes se están jugando en las alturas.
Otra pregunta ¿qué hará Guillermo Illia que estaría con el massismo si tiene que compartir espacio nuevamente con Cachirulo?
¿Jorge Solmi estará contento con todas estas movidas en su propio espacio? Y Marita Conti, que se lanzó como candidata a intendente de Massa ¿qué dirá?
Cuántas preguntas que aún no tienen respuesta. Basta porque nos va a estallar la cabeza Tota, ¿a usted no?
NI ALMODOVAR LO LOGRA
Qué semana doña, usted tendría que haber visto la cara de los concejales, que andaban investigando y pretendiendo que la Justicia investigue quién llamó a la Policía por las peleas en el bloque oficialista, cuando se leyó en la sesión la carta de José Luis Jacobo. El dirigente se hizo cargo de la llamada y dijo que tuvo miedo a la violencia de género.
Si no fuera que en el recinto hay que estar callado era para morirse de risa, como quedaron los concejales en un primer momento. Ni una película de Almodóvar logra ese clima.
Pero pasado el estupor los ediles se pusieron como locos y se pelearon como jabalíes furiosos. El oficialismo por el tufo a jugarreta opositora que tenía toda la situación y los peronistas como perros que tiraron la olla, aunque se defendieron desligándose de intencionalidades.
Siempre hubo peleas en los bloques en el Concejo Deliberante doña, pero las de ahora son bravísimas, y en cualquier momento a alguien se le escapa un cachetazo y ni le cuento la que se arma. Le aclaramos que hace muchos años hubo un bife en un bloque. Pero como ya prescribió mejor no recordar.
El Concejo se está poniendo cada vez más divertido y es aconsejable ir allí, que es gratis, antes que ir al cine a ver una comedia.