A las 21:30, Luis Furlano y Gustavo Bevacqua protagonizarán la obra de Ignacio Apolo, bajo la dirección de Fabián Sceglio. Trata de dos adolescentes que quedan encerrados en el sótano de su escuela, donde comienzan a poner en juego sus ideas y sus fantasías.
DE LA REDACCION. Esta noche, a las 21:30, en la sala de Habemus Theatrum , Pinto 918, los actores Luis Furlano y Gustavo Bevacqua repondrán la obra La Pecera de Ignacio Apolo, bajo la dirección de Fabricio Sceglio. La operación y asistencia técnica corresponde a Ezequiel Gazza. Las reservas se realizan al 15357537.
Es una obra que ha quedado en la memoria de los que la vieron en su momento. Fue estrenada con los mismos actores en 2009, en la sala de la Escuela de Estética de Pergamino con la operación y asistencia técnica de Belén Valentini. La obra marcó el debut en la dirección de Fabricio Sceglio. Además representó a la Región Dorada en la Fiesta Provincial del Teatro Independiente y le valió el reconocimiento como mejor actor a Luis Furlano.
La obra presenta a dos adolescentes que quedan encerrados en el sótano de su escuela. Allí, comienzan a poner en juego sus ideas y sus fantasías sobre la vida, la muerte, el sexo, la relación con sus padres y con sus pares. Este aislamiento al que se someten, los dejará demasiado solos y demasiado lejos de la mirada de los adultos y de su posible ayuda frente a un hecho que cometen y que se volverá decisivo a pesar de su insignificancia.
La Pecera fue la primera obra que dirigí, una aventura donde los cuerpos de Gustavo Bevacqua y de Luis Furlano dieron vida. El texto dramático escrito por Ignacio Apolo en principio parece ser una historia simple. A poco de empezar la primera lectura percibimos que lo que parecía ser simple no solo deja de serlo sino que comienza a ser inquietante en la medida que nos transportaba hacia zonas vinculadas a la sexualidad, la violencia, la perversión y el deseo. Fue en su momento y en esta reposición, un trabajo intenso donde los tres comprendimos que deberíamos entregar el alma al proyecto, declara el director Fabricio Sceglio.
En teatro hay un concepto al que denominamos cuarta pared. Un muro imaginario que separa al escenario del lugar donde se halla el espectador y que le permite a éste apreciar lo que acontece como a través de un cristal transparente. En esta puesta, esa cuarta pared se trasforma en el orificio donde los actores, estudiantes secundarios de una escuela religiosa, que se dedican a espiar a su profesora de matemáticas, la Correa, cuando concurre al baño. Con los actores trabajamos como si del otro lado nada existiese y el espectador como un espía, un voyeur que acecha desde la oscuridad, que observa sin ser visto, silenciosamente, tratando de no ser descubierto como quien observa a través del vidrio de una pecera, explica Sceglio.
Con Gustavo Bevaqcua y Luis Furlano transitamos el texto desde lo visceral, desde la entrega y la confianza de conocernos y de haber transitado caminos similares en el aprendizaje desde la actuación y dirección. No veo como director unas puestas de La Pecera donde ellos no se metan en la piel de Leto y Pescado. Después de su estreno en 2009 y en este reestreno nos propusimos una puesta en abismo, sin red. Desde mi trabajo me permito que el texto de Apolo, de por sí cautivante, vaya introduciendo al espectador en temas complejos potenciándolo con la construcción de una atmósfera donde el trabajo de los actores es predominante, donde el cuerpo del actor, con las características propias de su interioridad, es el que lo materializa en un escenario. Más aún cuando se ponen en juego temas vinculados a la sexualidad y al deseo, que desde siempre han resultado complicados. Todos los elementos de la puesta en escena se conjugan de tal manera que cada espectador va transitando por las emociones más diversas que depara esa adrenalina de espiar a un otro que siempre hace algo de lo que se ancla en nuestras fantasías, concluyó Sceglio.