En la guerra de 74 días por las Islas, estas naves participaron de las principales acciones militares en el hundimiento de 7 barcos ingleses, la mayor pérdida de la flota británica desde la II Guerra Mundial, cifra no superada hasta la actualidad. La labor de los pilotos argentinos fue reconocida en su condición profesional y valentía por el jefe de los vencedores.
Buenos Aires, (Telam) - Dos caza interceptores Mirage de la Fuerza Aérea ingresaron al Museo Nacional de Aeronáutica, después de ser dados de baja al cabo de 43 años de servicio, donde cumplieron una actuación destacada en la Guerra de Malvinas, en 1982, y de haber protegido a los 34 presidentes americanos -en especial al extitular de la Casa Blanca, George W. Bush- que llegaron a Mar del Plata para participar de la discusión en torno al Area de Libre Comercio de las Américas (Alca).
Las unidades Mirage I-002 e I-011 arribaron a la base aérea de Morón, donde funciona el museo, a las 17, procedentes de la VI brigada aérea de Tandil, donde siempre estuvieron destinados, desde su incorporación a la flota de la aviación militar a principios de la década del 70.
Los caza Mirage fueron dados de baja en forma oficial el 27 de noviembre pasado, cuando dos naves hicieron el último vuelo por el cielo de la ciudad de Tandil, después de ser considerados como la columna vertebral del sistema de defensa aérea de la Argentina. Algunas de las principales acciones de la guerra subatlántica entre la Argentina y Gran Bretaña en Malvinas fueron protagonizadas por los Mirage, una nave con velocidad Mach 2.1, esto es, capaz de volar a 2.217 kilómetros por hora en potencia máxima y tener un techo de 10 mil metros para desarrollar su capacidad de combate. La última gran misión cumplida por los aviones de origen francés fue la protección aérea de los jefes de Estado americanos en Mar del Plata, en noviembre de 2005, cuando dos escuadrillas -una de Mirage- volaron al lado de las naves presidenciales que llegaban para participar de la IV Cumbre de las Américas.
En ocasión del arribo del presidente de los Estados Unidos, Bush, el Boeing 747 presidencial fue escoltado desde el ingreso a cielo argentino por dos Mirage y otros dos Skyhawk A4-AR, que preservaron la seguridad del jefe de Estado de la primera potencia del mundo.
Antes, en la guerra de 74 días por Malvinas, los Mirage participaron de las principales acciones militares en el hundimiento de 7 barcos ingleses, la mayor pérdida de la flota inglesa desde la II Guerra Mundial, cifra no superada hasta la actualidad.
La labor de los pilotos argentinos y de sus naves (Mirage. Skyhawk A4, Super Etendard, entre otros) fue reconocida en su condición profesional y valentía, hasta el punto que el comandante de la task force inglesa, almirante Sandy Woodward, aceptó que estuvo a punto de darse por vencido ante la posibilidad de que en las jornadas del 20 al 25 de mayo de 1982 los aviadores argentinos hundieran las naves que estaban desembarcando soldados y pertrechos para intentar recuperar Puerto Argentino.
De los 649 soldados caídos en el curso de la guerra, 55 pertenecen a la Fuerza Aérea, la mayoría de ellos pilotos. Se estima que la aviación argentina perdió en el combate por Malvinas 60 naves.