Según los nombres que trascendieron, habría un importante arribo de funcionarios que hoy integran la estructura gubernamental de la Ciudad de Buenos Aires. La gobernadora electa también confirmó la creación de un ministerio para controlar gastos.
DE LA REDACCION. La gobernadora electa de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, comenzó a definir la integración de su futuro gabinete, decisión que marcará, según los nombres que trascendieron, un importante arribo de funcionarios que hoy integran la estructura gubernamental de la Ciudad de Buenos Aires.
Aunque resta la confirmación oficial, el esquema que tiene en mente Vidal trae algunas sorpresas y otras confirmaciones. Entre las primeras aparece la creación de un Ministerio de Gestión y Control, que será comandado por Roberto Gigante (actual subsecretario de Compras porteño) y estará encargado, como su nombre lo indica, de revisar el funcionamiento y los gastos de cada área de gobierno.
Entre las confirmaciones aparecen el ya seguro arribo de Cristian Ritondo a Seguridad (en rigor, el único nombre comunicado oficialmente) y las incorporaciones de Hernán Lacunza (Economía), Leonardo Sarquís (Asuntos Agrarios), Alejandro Conejo Gómez (Instituto Cultural) y Federico Salvai, uno de los más estrechos colaboradores de Vidal, quien estará al frente de una Secretaría General ampliada que absorberá buena parte de las funciones y atribuciones de la Jefatura de Gabinete, organismo que desaparecerá con la modificación de la Ley de Ministerios.
Por otro lado, es un hecho la designación del actual vicepresidente del Banco Ciudad, Juan Curuchet, como titular del Banco Provincia. El economista, cuyo pliego deberá ser aprobado por el Senado bonaerense, secundó durante ocho años a Rogelio Frigerio, quien podría formar parte del gabinete económico mencionado por el presidente electo Mauricio Macri.
También sería inminente el anuncio de que Santiago López Medrano, subsecretario de Fortalecimiento Familiar y Comunitario porteño y senador provincial electo, quedará a cargo del Ministerio de Desarrollo Social. Esta movida traería, además, algunos desplazamientos en la Cámara alta, a donde ingresaría como reemplazo Walter Lanaro.
Otro desembarco que, según las fuentes del macrismo, estaría definido, es la designación de Edgardo Cenzón a cargo del área de Obras Públicas, que volvería a absorber a la secretaría de Servicios Públicos y pasaría a llamarse Ministerio de Infraestructura, Servicios Públicos y Transporte.
También se confirmaría en las próximas horas la continuidad (al menos por un tiempo, aclaran en el PRO) de Gustavo Ferrari al frente de la Asesoría General de Gobierno, un cargo eminentemente técnico al que el dirigente accedió fruto de un acercamiento entre el sciolismo y el denarvaísmo el año pasado.
Conversaciones abiertas
En tanto, el macrismo continúa sin definir algunas áreas clave que, si bien tienen candidatos, siguen abiertas a posibles negociaciones, sobre todo con sus socios del radicalismo.
El dato no es menor, puesto que se trata de áreas clave para la administración provincial, que a su vez tienen un fuerte peso en el presupuesto bonaerense: Salud, Educación y Justicia.
Para la cartera sanitaria suena con fuerza el nombre de la actual ministra de Salud porteña, Graciela Reybaud, aunque aún no se descartó el posible arribo del médico radical Luis Blanco, allegado al vicegobernador Daniel Salvador.
En tanto, en la Dirección General de Escuelas tendría serias chances Alejandro Finocchiaro, actual subsecretario de Carrera Docente de la Ciudad, quien en los últimos años manejó las paritarias con los docentes porteños. De todos modos, el funcionario también suena para suceder a Esteban Bullrich en la Ciudad, debido a su casi seguro arribo al Ministerio de Educación de la Nación.