Si bien la fecha que reivindica la labor de los doctores en leyes se recuerda mañana, la ceremonia se desarrollará hoy, a las 10:00, en la institución educativa de avenida Rocha 698. A partir de las 12:30, las actividades se efectuarán en el auditorio del Colegio. Por la noche, la fiesta tendrá lugar en el salón de eventos Babilonia y el domingo se oficiará una misa.
DE LA REDACCION. Mañana, en conmemoración de la fecha de nacimiento de Juan Bautista Alberdi, 29 de agosto de 1810, en San Miguel de Tucumán, se conmemorará el Día del Abogado.
Adelantándose a esta fecha, con la organización del Colegio de Abogados, se desarrollará hoy un acto en la Escuela Primaria Básica Nº 6.
La ceremonia comenzará a las 10:00 y tendrá como oradora a la doctora Ana Maire, integrante de la Comisión de Jóvenes Abogados y algún docente de la institución educativa resaltará los valores de Alberdi, uno de los más grandes pensadores, sociólogo, jurista y político argentino, prócer que representa a la Escuela.
Por otra parte, a las 11:30, está prevista la visita al Cementerio local.
Acto institucional
Numerosas son las actividades que se llevan a cabo en el marco del Día del Abogado. Luego de asistir al Cementerio donde descansan los restos de los profesionales, precisamente a las 12:30, comenzará el acto institucional en el auditorio del Colegio, Rivadavia al 300, en donde será la apertura de la muestra In Absentia de Sergio Bonzón.
También estará en la ceremonia el coro Matices, dependiente de la Asociación de Docentes Jubilados de la provincia de Buenos Aires que, dirigido por Hugo Ramallo, ofrecerá diferentes interpretaciones musicales.
A continuación se dirigirá a los presentes el presidente del Colegio de Abogados, Damián Pimpinatti.
Durante la ceremonia se hará entrega de medallas a los profesionales que cumplen 30 años de matriculados: Pedro Horacio Courtial, Aníbal Héctor Pora-cchia y Eduardo Manuel Villalba y se reconocerá a Luis Patricio Kehoe al cumplir 25 años en el Tribunal de Disciplina.
Se recordará a los abogados fallecidos: Raúl Emilio Guerrini, Héctor Morea, Jorge Young, Pedro Jáuregui, Javier Masagué, Ada Leonor Rolandelli, Juan Vallini, José Zorzi, Soledad Erausquin, Umberto Gorbalán, Lucio Antonio José Tezón, Ricardo Luis Sterlichio, Carlos Ernesto Capisano y Eduardo Diana.
La doctora Graciela Gabino será distinguida como abogada jubilada.
En la culminación del acto, se llevará a cabo la jura de las nuevas matriculadas, doctoras Tamara Ayelén Jorge y Florencia Zandrino.
Por último se compartirá un brindis en el Salón de Usos Múltiples del Colegio.
Fiesta y misa
A las 21:30 comenzará la fiesta del Día del Abogado en el salón Babilonia (vestimenta formal).
Finalizando las actividades por el Día del Abogado, el domingo, a las 19:30, en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced se oficiará una misa en memoria de los abogados fallecidos.
Reseña de la vida de Alberdi
Juan Bautista Alberdi nació el 29 de agosto en Tucumán y, a los 14 años, obtuvo una beca para estudiar en el Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires (hoy Colegio Nacional). Luego siguió Abogacía en la Universidad pero, al completar sus estudios, ocurrió que el gobierno de Juan Manuel de Rosas impuso un juramento de fidelidad al régimen federal como requisito para la habilitación profesional. Alberdi, que había sufrido ya como periodista el cierre del inofensivo periódico La Moda por parte del gobernador, no quiso aceptar otra humillación y prefirió marchar al destierro. En 1838 subió al bote que iba a acercarlo hasta el barco que hacía la carrera a Montevideo y, todavía a la vista de las autoridades y público del puerto, tiró al agua el cintillo punzó que la dictadura exigía como uso obligatorio.
En la capital uruguaya trabajó en un diario e impulsó la expedición libertadora encabezada por Juan Lavalle, pero ante el fracaso de la misma, revalidó su diploma de abogado y vivió de sus honorarios. Al producirse el sitio de Montevideo por las tropas rosistas encabezadas por Manuel Oribe, viajó a Europa y luego se radicó en Valparaíso.
Llegó a Chile con sus últimos ahorros y ejerció el periodismo para sustentarse, pero al poco tiempo presentó una tesis sobre El Congreso Americano en la Universidad y se dedicó intensamente a la Abogacía. Su talento lo hizo distinguirse en el foro y llegó a ser el profesional mejor remunerado de la ciudad. Con sus ingresos se compró la quinta Las Delicias, en donde recibía los domingos al mediodía a los emigrados argentinos y sus familias. Allí se enamoró de Matilde, la hija de su amigo Carlos Lamarca.
Cuando Urquiza derrotó en Caseros a Rosas, Alberdi escribió Bases y Puntos de Partida para la Reorganización Institucional, sugiriendo la implementación de un programa republicano que estableciera la libertad de cultos, el liberalismo económico y el fomento de la inmigración. Con relación a la educación, proponía dejar a un lado la instrucción humanística, para acentuar la formación de artesanos que supieran labrar la tierra y construir caminos, puentes y ferrocarriles.
En 1855, el presidente Urquiza le pidió a Juan Bautista Alberdi que viajara a París como embajador, para evitar que las naciones europeas reconocieran a Buenos Aires como nación independiente. Hacia allí partió el tucumano directamente desde Valparaíso, sin regresar a la Argentina. Cuando Mitre venció a Urquiza en Pavón y el país se unificó bajo su mando, decretó la cesantía del diplomático. Al producirse la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, Alberdi condenó la actuación argentina. Dijo que era una confrontación absurda, hecha por la vanidad de los gobernantes. El gobierno argentino lo acusó de traidor a la patria y entonces debió permanecer exiliado en Francia otros catorce años.
Después de la confrontación franco-prusiana escribió El crimen de la guerra, con estilo de abogado fue encadenando los argumentos para demostrar que la guerra no es un derecho, sino un delito; y que la justicia solo es tal cuando es impartida por un tercero imparcial.
Recién en 1879, cuando estaba a punto de cumplir los 70 años, Alberdi regresó a su patria. Había pasado 41 años en el extranjero, aunque siempre escribiendo sobre su país. En la Facultad de Derecho de Buenos Aires pronunció una conferencia: La omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual.
Volvió a París, donde murió solo y soltero, en una casa de salud del suburbio de Neully Sur Seine, el 29 de junio de 1884.