domingo 10 de mayo de 2026

Alberto Terzaghi y un justo homenaje del Inta

8 de julio de 2015 - 00:00

En la EEA Pergamino se conmemoró el Día de la Avicultura con la imposición de este trabajador a la Sala de Incubación del sector Avicultura. “Era sin dudas un profesional sin título”, sostuvo sobre “Tito” su compañera de trabajo, Zulma Canet.

DE LA REDACCION. Alberto Terzaghi trabajó hasta el último día de su vida, fueron 45 años de dedicación plena, partiendo desde la nada misma: “Tenía una metodología de trabajo, capacidad de enseñar, tenía valores únicos y los transmitía; tenía compromiso, era respetuoso y muy humilde, era sin dudas un profesional sin título”, con esas palabras de Zulma Canet, compañera de “Tito” durante 15 años, se puede hacer una descripción cabal de lo que significó su figura.

Su partida cuando apenas iniciaba el año 2010 caló profundo en todos quienes lo conocieron, y como suele suceder en estos casos su partida terrenal fue sólo eso, pues de una u otra manera Alberto “Tito” Terzaghi sigue presente en cada uno de los que conocieron su hombría de bien.

Seguramente por ello surgió la idea de reconocerlo aún más, de llevar su nombre a la permanencia en el tiempo en este lugar en el que pasó tantos días, en el que se formó y fue formador.

El 2 de Julio se celebra en Argentina el Día de la Avicultura en honor a aquellos colonos suizos que llegaron a nuestras tierras y que, establecidos en Villa San José, Entre Ríos, comenzaron a ganarse el pan desarrollando, ordenando lo que se transformaría en la actividad avícola.

Qué mejor día para recordar a Terzaghi que el 2 de julio, para él que también fue un trabajador incansable, que generó el conocimiento empírico sobre todo en el desarrollo de pavos híbridos en nuestro país de la mano de un gran profesional como fue el ingeniero Manuel Bonino.

 

Compromiso

La reunión contó con la presencia del director de la Experimental, Omar Scheneiter, y de Zulma Canet como principales oradores. Acompañaron tan emotivo acto sus compañeros de labor, los de antes y los que actualmente se desempeñan en la sección, además de familiares de esa persona tan querida y recordada.

“A Alberto lo conocí ocasionalmente, adhiero al entusiasmo de esta celebración, de este reconocimiento al compromiso. Esa palabra tiene una importancia muy grande, al fin y al cabo es lo que ha permitido que nuestra institución crezca, se posicione y que podamos conservar nuestras fuentes de trabajo”, dijo en un fragmento de su discurso el director del Inta Pergamino.

Naturalmente todos aquellos que conocieron a “Tito” se acercaron para honrar su memoria y en ese marco, tras el descubrimiento de la placa por parte del director y de quien fuera esposa de Terzaghi; su hijo Héctor, que actualmente se desempeña en la Administración del Inta Pergamino, agradeció en nombre de toda la familia y destacó el recuerdo de la figura de su padre.

“Dicen que para un extranjero es complicado aprender nuestro idioma, por su riqueza, y este es sin dudas uno de los momentos en el que lo único que podemos decir es gracias. Deberían existir para situaciones así otras palabras”, expresó Héctor Terzaghi, para luego, haciendo una analogía con el libro “El arte de la guerra”, resumir: “Si quieres saber cómo te fue en la vida, pregúntale a tus amigos, y hoy viendo la placa uno tiene el reflejo de cómo fue “Tito” para ustedes, mi papá para mí”.

El acto también contó con la lectura de una emotiva carta enviada por Marcelo Schang, quien no pudo estar presente, pero quien no quiso dejar pasar la oportunidad de recordar a quien fue su compañero de labores.

Zulma Canet se emocionó y contagió ese sentimiento entre los presentes al destacar la figura de este “profesional sin título” que fue referente en su labor, pero que además supo consolidar una hermosa familia, mantener fuertes lazos con sus amigos transmitiendo los mejores valores para la vida.

Canet posteriormente recordó que Terzaghi era “referente indiscutido en el tema pavos, hay productores que comenzaron con él, se formaron y aun continúan con sus emprendimientos”.

Consultada la profesional sobre por qué se había elegido la Sala de Incubación para recordarlo, indicó que “él estaba a cargo de la sala y actualmente ese trabajo está a cargo de José Acevedo, que fue formado íntegramente por ‘Tito’, José ingresó con 14 años y hoy es un hombre”.

 

 

Así lo recordó Canet

 

De esta manera lo recordó Zulma Canet: “Haciendo un poco de historia, para quienes no lo conocieron Alberto Terzaghi comenzó a trabajar en el Inta Pergamino en julio de 1964, como planta transitoria, ingresando a la planta permanente de la institución en octubre de 1966, trabajando junto al ingeniero Manuel Bonino en el sector avícola. A partir del año 1972, cuando ingresan las líneas de pavos blancos, trabajó en la reproducción y en el mejoramiento de los mismos, haciéndose cargo de las inseminaciones, actividad que aprendiera en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Buenos Aires, y que diera origen a numerosos cursos de capacitación que luego la institución dictara. Con genética que se incorporó posteriormente de origen francés y canadiense, tuvo a su cargo la evaluación y mejoramiento de esas líneas que aun hoy y después de tantos años siguen siendo requeridas por productores de diferentes partes del país, trabajando siempre junto al ingeniero Manuel Bonino.

“A partir del año 1994, cuando comienza el componente granja del Programa Prohuerta, se suma al grupo de trabajo, teniendo a su cargo la incubación.

“Durante su larga carrera en la institución participo además de numerosos planes de trabajo, también fue colaborador del ingeniero Sigfrido Kraft, fue jurado avícola en diferentes exposiciones de la SRA.

“Es de destacar lo que fuera su capacidad y metodología de trabajo, lo cual lo hizo acreedor de una posición como profesional sin tener el título universitario que lo acredite, pero lo era.

“Desde que ingresé al Inta en el año 1995, como estudiante de veterinaria para aprender, compartí su oficina, lo cual me llevó a conocerlo lo suficiente como para sinceramente creerlo merecedor de este homenaje y que el ámbito al que más dedicó su trabajo, como la sala de incubación, lleve su nombre. Pero lo que no puedo dejar de mencionar, más allá de sus antecedentes laborales, es lo que fue su calidad de persona: siempre se preocupaba por sus compañeros, era una persona agradecida a sus pares, recordaba que Adriana Alvarez y Omar Sceglio fueron durante muchos años su sostén, me lo repitió tantas veces que no puedo dejar de mencionarlo”.

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