Como cada 2 de julio, hoy se celebra la festividad de la Virgen del Huerto, una advocación mariana cuyo culto comenzó a fines del siglo XV en Chiávari, una pequeña ciudad de Italia cerca de Génova.
Con motivo de esta celebración, la congregación de religiosas del Colegio y Capilla Nuestra Señora del Huerto, invitan a la comunidad a participar de las festividades que se desarrollarán en el transcurso del día. En este marco se oficiarán dos misas a las 8:30 y a las 14:30 en la Capilla de calle María Crescencia 646.
Los devotos de la Virgen y toda la Familia Huertana-Gianellina de Pergamino están invitados a participar de la Santa Misa. Los esperamos con alegría para compartir la Eucaristía y honrar a nuestra Madre y Patrona, que Ella nos bendiga y bendiga a toda nuestra Comunidad Educativa, expresaron desde la congregación.
La historia de la festividad
La historia de la festividad comienza en Chiávari, una pequeña ciudad de Italia cerca de Génova. Allí en 1493, una piadosa mujer del suburbio de Rupinaro, llamada Turquina, iluminada por una fe profunda, acudió a la Madre de Dios y le prometió una señal de público reconocimiento si permanecía inmune del flagelo que azotaba a la ciudad de Génova y sus alrededores: el cólera.
Al haber conseguido el milagro, Turquina hizo pintar en un lugar público la imagen de la Virgen. El pintor fue Benito Borzone, que la retrató según las indicaciones de la señora, en medio de otras dos imágenes: San Sebastián y San Roque, protectores de los afectados por la peste. La nueva imagen ubicada en el huerto de Chiávari, suscitó muy pronto una gran devoción. Años más tarde, en 1528 la peste volvió a Liguria (así se llamaba esa región de Italia) y a Chiávari. Este peligro despertó más la devoción y atención de los pobladores hacia la sagrada Imagen, motivo por el cual se edificó un altar a los pies del nicho.
Bendita imagen
Pasado el peligro de la peste, la gente continuó visitando a la bendita imagen. El gran milagro, por el cual se festeja el 2 de julio, esta advocación, recuerda el momento en que la Virgen se apareció a Sebastián Descalzo, un vendedor de verduras, que iba rezando, camino a Chiávari, en el año 1610. En un primer momento, Sebastián tuvo miedo, cuando vio un resplandor y a una majestuosa figura de mujer que se le apareció, que luego se dirigió al nicho ubicado en el huerto y después desapareció. Posteriormente tuvo la certeza de haber visto a la Madre de Dios.
Visita de María
Anteriormente, en diciembre de 1609, la Virgen María también visitó a Gerónima Turrio, una obstetra, que se vestía con los colores del hábito de la Virgen. La mujer dormía y se despertó a causa de una gran luz que iluminaba su habitación. En medio de ese resplandor se le apareció una majestuosa Señora con el mismo atuendo que el de la Imagen del Huerto, que había visto unos meses antes al pasar por el lugar. Apenas amaneció comprobó que aquella imagen era exactamente igual a la plasmada en el muro del huerto. Emocionada, Gerónima encomendó su hijo a la Virgen, que se encontraba navegando, para que lo protegiera de los corsarios. Apenas regresó a su casa, Gerónima se enteró, de que su hijo estaba gravemente enfermo. La mujer volvió corriendo al huerto para pedir otra vez por su hijo a la celestial Señora. Diez días después, Bartolomé Turrio regresó junto a su madre, completamente sano.
Restauración del muro
Un nuevo milagro de la Virgen del Huerto ocurrió unos años más tarde, cuando el pequeño muro donde había sido pintada la imagen de María amenazaba derrumbarse a causa del deterioro del tiempo y de la intemperie. En el nicho había aparecido una fisura y los fieles temían que la imagen se derrumbara. Pero poco después de la aparición de la Virgen a Sebastián Descalzo el muro se restauró por sí solo y de la fisura solo quedó una señal apenas visible.
Con los años continuaron las apariciones de María del Huerto, no solo en Chiávari, sino en otras partes del mundo y numerosos milagros. Actualmente, la pintura original, a pesar de haber estado expuesta a la lluvia, el sol y las exhalaciones marinas de aquel pueblo, conserva aún toda la frescura de sus colores genuinos y preside el Altar Mayor de la Basílica Nuestra Señora del Huerto, en Chiávari, Italia. La imagen expresa la verdad teologal que considera a María como mediadora y corredentora del género humano.
Congregación
San Antonio María Gianelli, fundó en 1829 la Congregación de Hermanas Hijas de María Santísima del Huerto. Están presentes en todo el mundo: Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Bolivia, Paraguay, Estados Unidos, España, Italia, Africa, Asia y Jerusalén, difundiendo el carisma gianellino: Caridad evangélica vigilante.