sábado 21 de febrero de 2026
Papa Francisco: el Papa Argentino

Murió el papa Francisco: el legado del primer pontífice latinoamericano y su deuda con la Argentina

Jorge Bergoglio murió a los 88 años. El primer papa latinoamericano y jesuita. Dejó una Iglesia en transformación, un papado reformista y una visita pendiente

21 de abril de 2025 - 08:22

El Papa Francisco, murió este lunes a los 88 años. Fue el primer pontífice latinoamericano, el primer jesuita en llegar al trono de Pedro y un reformista que dejó huella. Su pontificado quedará marcado por sus viajes, sus gestos audaces y su decisión de no regresar jamás a su país natal: la Argentina.

Un papa que salió desde la periferia

El 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio se convertía en el primer papa no europeo en más de 1200 años. Jesuita, argentino y reformista, su elección rompió con siglos de tradición. Se presentó como “el papa que vino del fin del mundo” y su pontificado abrazó el lema de una Iglesia abierta, cercana y en salida.

Durante 11 años, Francisco recorrió los cinco continentes, realizó 47 viajes fuera de Italia y visitó 66 países. Entre ellos, América Latina ocupó un lugar central: fue la tercera región más visitada por el Papa, con siete viajes y diez países recorridos. Sin embargo, uno de esos países nunca recibió su visita: la Argentina.

Después siguieron giras por Ecuador, Bolivia y Paraguay (2015); Cuba y México (2016); Colombia (2017); Chile y Perú (2018); y Panamá (2019). Todos esos viajes consolidaron su visión de una Iglesia al servicio de las periferias, con una fuerte crítica social y económica.

La visita que nunca fue: su vínculo con la Argentina

Aunque la Argentina estuvo siempre presente en sus palabras, Francisco nunca volvió a su país natal como Papa. Lo anunció varias veces, pero nunca lo concretó. Según analistas vaticanos, al principio evitó favorecer a su país, y con el tiempo temió la utilización política de su visita. “Todos los gobiernos intentaron instrumentalizar ese viaje”, dijo Juan Vicente Boo, periodista español que lo acompañó en sus giras latinoamericanas.

Francisco tampoco visitó Uruguay ni Venezuela. Con este último mantuvo una relación ambigua: dialogó con Nicolás Maduro, pero recién en 2024 elevó su tono con una frase contundente: “Las dictaduras no sirven y terminan mal antes o después”.

Un papado marcado por los gestos y la reforma

Francisco será recordado por su estilo austero y sus decisiones disruptivas. Rechazó vivir en el Palacio Apostólico, mantuvo su cruz plateada en lugar de una dorada, y prefirió los traslados en vehículos simples. Fue cercano a los pobres, abrazó a marginados, y dejó una frase que sintetizó su visión: “Una Iglesia pobre para los pobres”.

Su agenda incluyó una profunda reforma de la curia romana, medidas concretas contra la corrupción financiera y un endurecimiento de la respuesta a los abusos sexuales cometidos por miembros del clero. En paralelo, impulsó el papel de los laicos y de las mujeres en cargos de decisión dentro del Vaticano.

El papa de la Tierra, los pobres y el diálogo global

Desde Laudato Si hasta Fratelli Tutti, Francisco unió el grito de los pobres con el grito de la Tierra. Fue un papa ecologista, defensor de la justicia social, crítico del capitalismo salvaje y promotor del diálogo interreligioso. Firmó un histórico documento con el Islam sunnita, se reunió con líderes judíos y ortodoxos, y trabajó por la paz mundial.

Su encíclica Laudato Si fue clave en la agenda climática global, y su visita a Bangui (República Centroafricana) en 2015 para inaugurar el Jubileo de la Misericordia marcó un gesto sin precedentes: por primera vez en la historia, un papa abría una Puerta Santa fuera de Roma.

Una mente brillante con pasado complejo

Hijo de inmigrantes italianos, formado por los jesuitas, con experiencia como obispo en la convulsionada Buenos Aires de los 2000, Bergoglio enfrentó acusaciones, desafíos políticos y conflictos internos en la Iglesia. Fue provincial de los jesuitas a los 36 años, rector, exiliado en Córdoba, y finalmente rescatado por el cardenal Quarracino, quien lo dejó como su sucesor en la arquidiócesis de Buenos Aires.

Vivió su adolescencia como cualquier joven porteño, con novia incluida, y entró al seminario después de una grave neumonía que le dejó secuelas pulmonares para toda la vida. Esa misma fragilidad lo acompañó hasta sus últimos días.

Una figura polémica dentro y fuera del Vaticano

Admirado por sectores progresistas y fuertemente resistido por los conservadores, Francisco impulsó una Iglesia abierta, compasiva, con una lectura moderna del Evangelio. Fue atacado por reformar la liturgia, por habilitar la comunión en ciertos casos a divorciados vueltos a casar, y por su cercanía a movimientos populares.

Pero su apuesta no fue solo religiosa: dejó huella en el escenario político global. Participó del deshielo entre Estados Unidos y Cuba, firmó un acuerdo provisorio con China, y endureció su postura frente a Nicaragua, calificando al régimen de Daniel Ortega como una “dictadura grosera”.

Un legado abierto

Francisco no logró visitar su país, pero cambió la Iglesia desde sus cimientos. Deja un Colegio Cardenalicio globalizado, con mayoría de cardenales no europeos, y un Vaticano que por primera vez en la historia tiene mujeres en cargos jerárquicos.

Murió a los 88 años, siendo el tercer papa más longevo de la historia. Su última gran misión fue la fraternidad: “Todos, todos, todos”, repetía. Porque nadie, ni siquiera desde el fin del mundo, debía quedar fuera.

LINK EXTERNO SUGERIDO:

Encíclicas y documentos del papa Francisco – Vatican.va

Viajes por América Latina: entusiasmo, tensiones y ausencias

La primera salida internacional de Francisco como papa fue a Brasil, en julio de 2013, para la Jornada Mundial de la Juventud. El furor fue inmediato: más de tres millones de jóvenes lo recibieron en Río. En ese viaje dejó frases que marcaron una generación: “Hagan lío” y “No balconeen la vida”.

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar