sábado 21 de febrero de 2026

"Mi defendido no participó del homicidio: el juez coincidió con nosotros y le atribuyó sólo lesiones leves"

El abogado Aquilino Giacomelli describió las pruebas que llevaron al juez Julio Caturla a deslindar las responsabilidades de los dos involucrados en el crimen.

24 de julio de 2025 - 22:27

El abogado Aquilino Giacomelli, defensor oficial del joven de 19 años inicialmente acusado como coautor del crimen de Héctor Silva, explicó los fundamentos de la resolución del Juzgado de Garantías N° 2 que lo desvinculó del homicidio y limitó su imputación a una agresión menor sufrida por la novia del adolescente asesinado.

Las declaraciones del letrado penalista fueron en una entrevista en el ciclo radial y de streaming "REPORTE LA OPINION", que conducen los periodistas Federico Delloso y Alfonso Godoy todas las tardes de 14:00 a 16:00 por FM 105.1 y por las plataformas on line Twich y Youtube.

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El crimen que conmocionó al barrio Nuestra Señora de Itatí en la madrugada del sábado pasado comenzó a esclarecerse a partir de la resolución dictada por el juez Julio Caturla.

El titular del Juzgado de Garantías N° 2 dio curso a la solicitud del defensor oficial Aquilino Giacomelli, quien planteó que su representado –un joven de 19 años detenido junto a otro sujeto de 22– no había participado del ataque que terminó con la vida de Héctor Silva, sino que se vio involucrado en una pelea paralela con la novia de la víctima. Como consecuencia, la calificación legal que en principio era la de coautor de homicidio simple fue descartada y reemplazada por la de lesiones leves.

En diálogo con REPORTE LA OPINION, el abogado Giacomelli explicó en detalle cómo fue evolucionando la investigación y los elementos de prueba que permitieron al juez apartar a su cliente del núcleo del hecho más grave.

—¿Cómo se explica la resolución del juez Julio Caturla respecto de la imputación contra su defendido?

—Como suele ocurrir en las etapas iniciales de una causa penal, todo comienza con hipótesis. La Fiscalía actuó de acuerdo a los elementos que tenía en el momento del hecho, que eran preliminares: testimonios, pericias de urgencia y una escena compleja. Se interpretó entonces que ambos jóvenes, mi defendido y el otro sujeto, habían participado en el homicidio en calidad de coautores. Pero desde un primer momento entendí que no había elementos que vincularan directamente a mi asistido con las lesiones que provocaron la muerte del adolescente. Sí intervino en la reyerta, pero en un episodio distinto y con otra persona.

—¿Es decir que hubo dos enfrentamientos distintos?

—Exactamente. Lo que logramos demostrar ante el juez es que, si bien se trató de un solo hecho de violencia ocurrido en un mismo contexto temporal, en realidad se produjeron dos peleas diferenciadas. En una, mi cliente tuvo un forcejeo con la novia del chico que luego resultó fallecido. En la otra, el sujeto de 22 años, el otro imputado, fue quien se enfrentó con la víctima y, según todos los indicios, le asestó la puñalada fatal.

—¿Cuál fue el principal elemento que permitió esa diferenciación?

—Fueron varios. Uno de los más relevantes fue la declaración testimonial del médico forense que realizó la autopsia. Determinó que las lesiones que presentaba el cuerpo de la víctima eran compatibles con dos tipos distintos de armas blancas. Una de ellas era una especie de púa, con la que aparentemente fue herido también mi cliente, según relató la joven. El arma que provocó la herida letal, en cambio, era otra y no corresponde con la que podría haber manejado mi defendido. Además, fue fundamental el testimonio posterior de la propia chica, quien declaró con claridad que mi cliente no participó de la pelea con el otro sujeto, incluso afirmó que se interpuso para evitar que se acercara. Eso descartó toda posibilidad de coautoría.

—Sin embargo, su cliente sigue detenido. ¿Cuál es su situación procesal actual?

—Es cierto. Si bien el juez resolvió que la imputación para él corresponde a lesiones leves por la agresión a la joven, delito excarcelable, por una cuestión de tiempos administrativos aún permanece alojado en la unidad penal. Apenas se conoció la resolución, presenté el pedido formal de excarcelación ordinaria. Ahora estamos a la espera de que se reúnan los informes complementarios: registros de antecedentes, certificaciones del domicilio, consultas a otros juzgados. Entiendo que entre lunes y martes el juez va a resolverlo. Todo indica que las condiciones están dadas para que recupere su libertad.

—¿Qué alternativas procesales se abren a partir de esta nueva calificación?

—Tratándose de un delito menor, como son las lesiones leves, existen mecanismos para evitar llegar a un juicio oral. Por ejemplo, una suspensión del juicio a prueba, o bien un juicio abreviado. Por supuesto, aún estamos en una etapa muy temprana de la investigación. Es probable que el fiscal quiera agotar todas las líneas antes de considerar una salida alternativa. Pero desde nuestra parte, con la tranquilidad de haber despejado la imputación más grave, estamos en condiciones de colaborar con la mejor resolución posible para mi defendido.

—¿Y qué pasa con el otro joven, el de 22 años, a quien sí le atribuyen el homicidio?

—Él sigue imputado como autor material del homicidio simple. La causa respecto de él continúa con la calificación original y el proceso seguirá su curso hacia el juicio, salvo que surjan novedades. Ambos imputados hicieron uso de su derecho a no declarar, y no me corresponde opinar sobre la estrategia defensiva que está llevando adelante la defensa pública en ese caso. Yo sólo puedo referirme a mi asistido.

—¿Considera hacer declarar a su cliente más adelante?

—Es una decisión táctica. El derecho constitucional le permite declarar cuando lo desee, incluso en un juicio oral. Si considero que es conveniente que declare en algún momento para fortalecer su posición, lo hará. Pero por ahora, la prueba recolectada fue suficiente para desmentir su participación en el homicidio. Eso es lo más importante en esta etapa.

—¿Cómo vive esta situación su defendido?

—Con mucho dolor. Es un chico joven que se vio involucrado en un hecho trágico. Más allá de que no haya sido autor del homicidio, está privado de la libertad, señalado, con su vida suspendida. Por eso es tan importante actuar con celeridad, sin descuidar el rigor jurídico. Mi deber como defensor es asegurar que se respeten sus derechos y que, si corresponde, recupere su libertad cuanto antes.

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