La sesión de la Cámara de Diputados de este miércoles estuvo marcada por un nuevo foco de tensión. Legisladores de la oposición confrontaron al presidente del cuerpo, Martín Menem, por la circulación de un supuesto audio en el que habría instruido a los diputados libertarios a generar un clima hostil en el recinto.
“Los quiero gritándome, puteándome, nada de algo pacífico”, habría dicho Menem, según denunció Germán Martínez, jefe de la bancada de Unión por la Patria (UP), quien fue el primero en hacer referencia al tema en plena sesión.
El origen de la filtración provino del programa Argenzuela, de Radio 10, donde se difundió un mensaje en el que Menem habría arengado a los legisladores de La Libertad Avanza con frases como: “Es la sesión más importante de los últimos 20 años. Dientes apretados en todo momento. No bajemos la guardia”.
Desde el entorno del titular de la Cámara, sin embargo, negaron la veracidad del audio y aseguraron que “es editado y falso en su contenido”. Según explicaron, la intención del mensaje era reforzar la presencia del bloque oficialista y evitar errores como los ocurridos en la sesión anterior. “Tienen que estar todos sentados”, justificaron, en lo que describieron como una “arenga futbolera”.
A la acusación inicial de Martínez se sumó la diputada del Frente de Izquierda, Vanina Biasi, quien intentó reproducir el audio en vivo, pero fue interrumpida por Menem, quien recordó que las normas de la Cámara prohíben la reproducción de audios y videos durante el debate.
Otro momento tenso se produjo cuando la libertaria Marcela Pagano tomó la palabra y exigió explicaciones sobre el contenido del mensaje, ya que en el mismo se habría mencionado su apellido en relación con la Comisión de Juicio Político. “Usted no tiene facultades para desconocer comisiones”, lo increpó, en referencia al conflicto interno que mantiene con el oficialismo por la conducción de dicha comisión.
Marcela Pagano y el megáfono
La discusión escaló cuando Pagano denunció que Menem estaba silenciando su micrófono y, en respuesta, sacó un megáfono y gritó: “No les tengo miedo, no me van a callar”.
El episodio refleja el creciente nivel de confrontación dentro del Congreso y deja en evidencia la fragilidad del clima político en la Cámara de Diputados, donde las tensiones entre el oficialismo y la oposición no dejan de escalar.