El caso que conmocionó a Colón el pasado 15 de junio, cuando el adolescente Guido Ruiz fue atacado a golpes por un grupo de jóvenes en plena zona céntrica, tuvo en los últimos días un avance clave en la investigación judicial: el Juzgado de Garantías Nº1, a cargo del juez César Solazzi, resolvió denegar dos solicitudes presentadas por la defensa de uno de los imputados, Maximiliano Fabián Martínez, de 19 años. Puntualmente, rechazó el pedido de excarcelación ordinaria y el intento de morigerar la calificación legal de la causa, que hasta el momento se mantiene como “homicidio en grado de tentativa”.
El juez fundamentó su negativa en la gravedad de la conducta imputada y en la contundencia de las pruebas preliminares recolectadas, en especial las imágenes registradas por una cámara de seguridad ubicada en las inmediaciones del boliche, que muestran cómo la víctima es derribada y golpeada repetidamente en la cabeza por un grupo de jóvenes, entre ellos Martínez. El ataque solo cesó por la intervención de terceros.
El intento de la defensa de instalar las figuras más leves: lesiones en riña y ausencia de intención homicida
El abogado defensor de Martínez, doctor Germán Brescovich Levy, había solicitado un cambio en la calificación legal, proponiendo que los hechos sean encuadrados como “lesiones graves en contexto de agresión en riña” (artículo 95 en función del artículo 90 del Código Penal), en lugar de tentativa de homicidio. En su presentación, argumentó que no existió intención homicida por parte de su defendido y que los golpes se dieron en el marco de un altercado colectivo.
Según el planteo de la defensa, Martínez declaró en sede judicial que “jamás tuvo intención de matar” y que se trató de un episodio confuso a la salida del local nocturno. El letrado también citó doctrina y jurisprudencia, insistiendo en que para sostener una imputación por tentativa de homicidio debe acreditarse un “propósito inequívoco de dar muerte”, lo cual –según su mirada– no se desprende objetivamente del material probatorio.
Sin embargo, tanto la fiscalía como la querella se opusieron enérgicamente a este planteo. La fiscal Magdalena Brandt sostuvo que la imputación original se encuentra “prima facie acreditada” y remarcó que aún restan pruebas fundamentales por incorporar a la investigación. En línea con ello, el juez Solazzi remarcó en su resolución que el lugar donde fueron dirigidos los golpes –la zona craneal de la víctima– y la intensidad de los mismos constituyen indicios suficientes para sostener que existió una clara intención de provocar un desenlace letal.
Dejaron el intento de homicidio
Junto con el pedido de cambio de calificación, la defensa había requerido la excarcelación ordinaria de Martínez. No obstante, el juez consideró que la figura imputada –homicidio en grado de tentativa– es un delito que, por la pena prevista, no habilita esa posibilidad. La decisión se basó en el artículo 169 del Código Procesal Penal, que excluye la excarcelación cuando la expectativa de condena supera los ocho años de prisión.
Martínez permanece alojado en la sede de la DDI de Colón, mientras continúa bajo prisión preventiva.
La situación de los otros imputados
Por su parte, los otros dos jóvenes acusados de participar en el ataque, identificados como Juan Ignacio Ejmami y Gino Ansaloni, aún no fueron detenidos. El juez Solazzi había ordenado su detención, pero la defensa apeló la medida ante la Cámara de Apelaciones del Departamento Judicial Pergamino, que en los próximos días podría emitir una resolución.
Según se informó, una vez que la Cámara resuelva el incidente, la notificación pasará primero por la Fiscalía General y luego llegará a las partes.
Tanto la Fiscalía como la querella –que representa a la familia de Guido Ruiz, a través del abogado Walter Bilos– mantienen su firme oposición a cualquier beneficio procesal para los imputados y coinciden en que la brutalidad del ataque no puede ser minimizada como una simple riña. “La víctima estuvo al borde de la muerte. Lo golpearon en el suelo, con saña y alevosía”, señalaron fuentes cercanas al particular damnificado.
Empatía de la comunidad con el adolescente
Guido Ruiz, la víctima del ataque, continúa su recuperación tras haber sido atendido en grave estado. Las lesiones craneales que sufrió pusieron en riesgo su vida y aún no está claro el alcance de las secuelas que podría afrontar. La familia del adolescente exige justicia y ha recibido múltiples muestras de apoyo de parte de vecinos y allegados, que siguen el caso con atención y preocupación.
Mientras tanto, el proceso judicial avanza con definiciones clave, que podrían determinar el futuro penal de los tres imputados. La resolución de la Cámara de Apelaciones marcará el próximo capítulo en una causa que podría derivar en un juicio oral por tentativa de homicidio, una figura que prevé penas que van de 8 a 25 años de prisión.