Fósiles del Pleistoceno, restos de la Gran Seca y evidencia de una ingresión marina de hace 5.000 años fueron descubiertos por el equipo del museo local.
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El Museo de San Pedro halló fósiles marinos y restos del Pleistoceno. También identificó señales de la Gran Seca de 1830 y una coraza de Doedicurus.
Fósiles del Pleistoceno, restos de la Gran Seca y evidencia de una ingresión marina de hace 5.000 años fueron descubiertos por el equipo del museo local.
Una expedición realizada por el Museo Paleontológico de San Pedro en la Estancia El Algarrobo, sobre la costa del río Arrecifes, permitió documentar nuevos hallazgos clave sobre la historia geológica y climática de la región. Las piezas recuperadas corresponden a distintos períodos, desde la época colonial hasta el Pleistoceno superior, y serán incorporadas a la colección del museo.
El equipo —integrado por José Luis Aguilar, Walter Parra, Jorge Martínez y Javier Saucedo— fue recibido por Ezequiel Sánchez, encargado del establecimiento rural, quien colaboró en el relevamiento.
En distintos puntos de la costa, los investigadores hallaron restos óseos de ganado vacuno, ovino y ciervos, que se asocian a la llamada Gran Seca de 1827-1832, un evento climático extremo que generó mortandad masiva de animales. Este episodio fue documentado por Charles Darwin en su paso por la región y ya había sido identificado por el museo en exploraciones anteriores.
Además, se identificaron depósitos sedimentarios correspondientes a una antigua ingresión marina ocurrida hace unos 5.000 años, durante el Holoceno, cuando el derretimiento de los polos provocó una suba del nivel del mar que cubrió gran parte del norte bonaerense. Allí se recuperaron moluscos fósiles y areniscas con fauna marina, vestigios de un ecosistema efímero pero significativo.
El hallazgo más notable fue una placa de coraza fósil de un Doedicurus, un mamífero acorazado del Pleistoceno, emparentado con los actuales armadillos. Esta especie extinta podía pesar más de 1.000 kilos y contaba con una poderosa cola en forma de maza ósea con púas.
El fósil será limpiado y conservado para su futura exhibición. “El estado de preservación es excelente. Es uno de los mejores ejemplares recuperados en los últimos años”, aseguraron desde el museo.
Desde la institución destacaron que cada uno de estos descubrimientos “aporta una pieza más al rompecabezas de nuestra historia geológica y humana”, y agradecieron a la familia propietaria de la estancia por permitir el acceso y la cooperación.
El Museo Paleontológico de San Pedro continúa así con su labor de exploración y difusión del patrimonio paleontológico del norte bonaerense, articulando ciencia, comunidad y memoria.