La investigación de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Pergamino concluyó que el hecho denunciado, que el comerciante alegaba haber sufrido, "no habría existido". En consecuencia, se ordenó la extracción de copias para iniciar una causa separada para investigar al denunciante por la posible comisión de delitos de acción pública, dada la sospecha de que la denuncia se realizó con el propósito de cobrar fraudulentamente el seguro contratado.
Un relato sospechoso
Las actuaciones judiciales se iniciaron tras un llamado al Centro de Emergencias 911 el jueves 25 de septiembre. El titular del comercio relató a los uniformados de la Unidad de Sección Comando de Patrullas Pergamino que, alrededor de las 13:00, mientras contabilizaba la recaudación en un cuarto interior, fue abordado por un sujeto. Este individuo, supuestamente con una visera de color negra, mochila del mismo color y buzo oscuro, lo habría amenazado "a punta de pistola de color negra calibre 9 milímetros" para que abriera la caja fuerte.
El comerciante aseguró que, atemorizado, puso la llave en el dispositivo de seguridad, la abrió y entregó el dinero, que el asaltante colocó en una mochila. Luego, el delincuente lo habría obligado a ingresar al baño antes de huir con el botín. La suma sustraída fue estimada inicialmente entre doce y trece millones de pesos, aunque en su declaración testimonial formal, el denunciante la precisó en aproximadamente catorce millones de pesos ($14.000.000). Este dinero correspondía a la recaudación acumulada desde el lunes anterior, que planeaba depositar en el Banco Provincia.
El denunciante, quien posee una póliza con Sancor Cooperativa de Seguros Limitada, realizó la llamada de emergencia desde su propio teléfono celular.
Imágenes reveladoras
De inmediato, la DDI Pergamino se abocó a las tareas investigativas de campo, solicitando las filmaciones de las cámaras de seguridad municipales y privadas ubicadas en las inmediaciones del local. El análisis detallado de las imágenes aportó secuencias temporales que resultaron cruciales.
Según las filmaciones, la cronología de los eventos fue la siguiente:
13:02:03: Se observa a una mujer, identificada por el denunciante como una amiga, vestida con una remera color verde, retirándose del local.
13:02:11: Casi simultáneamente, llega e ingresa al comercio un sujeto masculino que circulaba en una bicicleta todo terreno de color amarillo flúor, llevando una campera y mochila oscura, y lentes de sol.
13:03:44: El sujeto en bicicleta se retira del lugar.
13:04:00: El denunciante realiza la llamada al sistema de emergencias 911.
13:09:56: Arriba el primer móvil policial.
Se destacó que el sujeto, al salir del comercio, lo hizo de manera "muy tranquilo, circulando en su bicicleta muy despacio," y no cerró la puerta del local. Además, la zona es sumamente transitada, contando con una estación de servicio enfrente y una empresa de seguridad lindante al comercio.
Un testigo clave
A través de las averiguaciones, el personal de la DDI logró identificar al masculino de la bicicleta, quien resultó ser un cobrador conocido de la empresa REBA. Este individuo, quien manifestó conocer al dueño del local desde hace aproximadamente cuatro años debido a las cobranzas que realiza una o dos veces por semana, fue llamado a declarar esa misma noche.
El cobrador de REBA confirmó que ingresó al comercio alrededor de las 13:00, inmediatamente después de que una mujer de pelo corto se retirara. Explicó que ingresó la bicicleta, fue atendido "normal" por el dueño detrás de la ventanilla, realizó una cobranza de diecisiete mil pesos, y se retiró. También afirmó que no ingresó nadie más al local mientras él estaba allí.
Comportamiento Anormal y Presión por el Seguro
La confrontación de evidencia generó grandes sospechas en el personal investigativo. La Jefa de Operaciones de la DDI Pergamino detalló las tareas realizadas, señalando que al exhibirle al comerciante la fotografía del cobrador identificado, el denunciante se puso "muy nervioso" y comenzó a negar enfáticamente su identidad: "no, no, no ese no es. No tiene gorra," y dijo no conocerlo.
Aumentando las dudas sobre la veracidad del robo, el comerciante solicitó copias del acta de procedimiento ese mismo día para presentarlas a la compañía aseguradora Sancor. El reclamo ingresó formalmente al día siguiente, 26/09/2025, bajo el número de denuncia de siniestro 2100195525.
Las inconsistencias se extendieron al sistema de videovigilancia interno. Cuando los efectivos notaron la presencia de un DVR conectado a las cámaras de seguridad del comercio, el dueño brindó "distintas versiones" sobre su funcionamiento: que no recordaba la clave, que lo había colocado un amigo, o que él mismo lo había instalado.
La situación se tornó más grave cuando se informó al comerciante que, por disposición de la Fiscalía interviniente, se procedería al secuestro del DVR. Tras hablar en privado con una persona que se presentó como su abogado, el profesional indicó a los efectivos: "es de gusto que se lo lleven, no funciona, así no trabajan ustedes y lo importante acá es que cobre el seguro".
Entre otras inconsistencias detectadas por la investigación, se destacó que, si bien el sujeto se retiró a las 13:03:44, el denunciante logró hacer la llamada al 911 a las 13:04, sugiriendo que el teléfono celular le fue dejado "tan a su alcance".
Abrieron una causa penal
Considerando que las tareas investigativas realizadas lograron demostrar que el hecho de robo no habría ocurrido y que la denuncia fue realizada falsamente con el propósito de cobrar el seguro, la Justicia resolvió:
Así fue como desestimaron la denuncia inicial que dio origen a la investigación.
Extraer copias certificadas de las actuaciones para remitirlas a la Fiscalía General, a fin de que se forme causa por separado.
Esta nueva causa buscará investigar la posible comisión de delitos de acción pública por parte del dueño del local, en relación con la denuncia falsa y el intento de fraude contra la aseguradora, un delito contemplado en el Art. 290 2do. párrafo del CPP.
El caso se presenta como un claro ejemplo de cómo el análisis minucioso de la evidencia física y la confrontación de testimonios (particularmente el relevamiento de cámaras de seguridad realizado por la DDI y el Centro de Monitoreo Local) pueden desarticular un relato inicialmente creíble, revelando una supuesta maniobra de fraude destinada a obtener el pago de una póliza de seguro.