sábado 21 de febrero de 2026

Verano en tensión: el clima enciende una luz amarilla sobre la gruesa

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires advierte que, pese al buen arranque de la campaña, el resto del verano podría dejar un balance hídrico negativo en amplias zonas productivas. El riesgo en el clima se instala justo en la etapa decisiva para soja y maíz.

19 de enero de 2026 - 09:18

La campaña agrícola 2025/26 avanza con bases sólidas, pero el clima empieza a jugar un papel más incómodo. Tras un invierno y una primavera con lluvias abundantes en buena parte del país, el verano cambió el escenario y dejó señales de alerta que obligan a mirar el pronóstico con más cautela.

Así lo plantea la última perspectiva agroclimática estacional de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que pone el foco en un posible déficit hídrico durante los meses clave de definición de rindes.

El informe reconoce que el potencial productivo sigue siendo elevado, pero advierte que sería imprudente subestimar los riesgos. En un contexto de altas temperaturas y lluvias más erráticas, el balance hídrico podría tornarse negativo en vastas regiones, incluida la zona núcleo, justo cuando los cultivos de verano atraviesan su período más sensible.

Un sistema climático favorable, pero con tensiones

El telón de fondo es un escenario climático complejo. El océano Pacífico ecuatorial mantiene un enfriamiento de intensidad moderada, compatible con un episodio de “La Niña Débil”, aunque su impacto aparece parcialmente atenuado por anomalías térmicas positivas en el Pacífico medio.

A la vez, los vientos polares redujeron su intensidad, modificando la dinámica del Atlántico Sur y favoreciendo ingresos de aire marítimo que moderan temperaturas y aportan lluvias puntuales.

Esta interacción de factores explica por qué, a grandes rasgos, el comportamiento climático sigue siendo razonablemente favorable, aunque con riesgos bien definidos. Entre ellos, el informe menciona la posibilidad de fríos tardíos en el sur pampeano, tormentas intensas y localizadas, lapsos secos y calurosos durante el verano —con estrés para cultivos y pasturas— y un otoño que podría llegar con heladas tempranas.

Del exceso al faltante: arranque de contrastante

El repaso de los últimos meses muestra con claridad la irregularidad. Desde la primavera hasta el inicio del verano, las lluvias fueron intensas pero muy desparejas, combinadas con episodios de frío tardío y calores prematuros. En el norte del país y regiones vecinas, las condiciones asociadas a La Niña favorecieron precipitaciones abundantes, aunque concentradas en eventos puntuales y acompañadas por temperaturas elevadas.

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En contraste, gran parte del área agrícola del centro y sur del Cono Sur recibió lluvias algo por debajo de lo normal. Hubo zonas castigadas por excesos, como sectores bajos vinculados a las cuencas del Río V, La Picasa y el Salado del Sur, que sufrieron inundaciones. Pero también se consolidaron focos secos, especialmente en el sudoeste pampeano, donde el déficit hídrico y el calor generaron estrés productivo e incluso incendios de pastizales.

El verano define, con mapa muy dispar

Para lo que resta del verano, la Bolsa proyecta una evolución hacia condiciones más neutrales, aunque sin eliminar los contrastes regionales. El patrón general anticipa temperaturas elevadas y lluvias que, en muchos casos, no alcanzarían para cubrir la demanda atmosférica, dando lugar a balances hídricos negativos.

El norte y centro del NOA podrían concentrar tormentas intensas, con riesgos de excesos puntuales, mientras que amplias zonas del centro del país —incluyendo Córdoba, La Pampa y el oeste bonaerense— enfrentarían precipitaciones moderadas combinadas con mucho calor, un combo poco favorable para sostener la humedad en el perfil. En Cuyo y el oeste pampeano, el escenario aparece más comprometido, con lluvias escasas y temperaturas muy elevadas.

Otoño con señales anticipadas

Más adelante, el otoño comenzaría bajo un estado “Neutral Cálido”, con chances de evolucionar hacia un “El Niño Débil”, aunque condicionado por una activación temprana de los vientos polares. Esto podría traducirse en irrupciones frías anticipadas, tormentas cordilleranas y una amplia franja seca sobre el oeste del país y la Región Pampeana, con riesgo de heladas tempranas.

En el este y noreste, en cambio, persistiría la circulación tropical, con probabilidad de calores tardíos y lluvias abundantes, no exentas de tormentas severas. De cara al invierno y la próxima campaña, el informe deja abierta la puerta a un escenario más cálido, aunque aclara que aún no hay certezas.

En síntesis, el mensaje es claro: la campaña sigue bien encaminada, pero el clima ya no juega de memoria. El resto del verano exigirá monitoreo fino y decisiones ajustadas, en un tablero donde el agua vuelve a ser la variable decisiva.

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