En un veredicto condenatorio que trae alivio a los vecinos de los barrios La Lomita y Güemes, la jueza Marcela Santoro, del Tribunal en lo Criminal Nº 1 de Pergamino, dictó sentencia condenatoria contra Lucas Fabián Bres, de 29 años.
El fallo, emitido tras un acuerdo de juicio abreviado entre la fiscalía y la defensa, impuso una pena de cinco años de prisión de efectivo cumplimiento por una serie de hechos de extrema violencia que incluyeron extorsiones sistemáticas, tiroteos contra viviendas y ataques a patrulleros policiales.
La Fiscalía del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil del fiscal Horacio Oldani llevó adelante la instrucción judicial que logró la condena penal.
Bres, cuyo apodo "Luquino" o "Lukino" infundía temor en la zona norte de la ciudad, fue condenado por delitos de tentativa de extorsión agravada, daño agravado, portación ilegal de arma de fuego de uso civil y atentado contra la autoridad. El tribunal no solo validó las pruebas presentadas, sino que también declaró al imputado como reincidente por primera vez, dado que ya contaba con una condena previa de cuatro años y dos meses que había terminado de cumplir apenas meses antes de iniciar esta nueva escalada delictiva.
Cobraba por “protección”
El caso principal que selló el destino de Bres se desarrolló entre diciembre de 2021 y enero de 2022 en el barrio La Lomita. Las víctimas, Raúl Cerrudo y María Verónica Torcigliani, dueños de un almacén y carnicería ubicado en la calle Bombero Esquivel al 2500, vivieron un verdadero calvario.
Según consta en el expediente, Bres comenzó presentándose en el comercio exigiendo el pago de dos mil pesos diarios ($2.000) a cambio de "protección". Bajo la premisa de "dejarlo trabajar tranquilo", el ahora condenado amenazaba con que, de no pagar, "los chicos" le quemarían el negocio o atacarían a su familia. "Yo a los chicos no los puedo parar, la bronca no la puedo apagar", era una de las frases que utilizaba para extorsionar al comerciante, simulando ser un mediador de una violencia que él mismo comandaba.
Ante la imposibilidad de pagar la suma exigida, el matrimonio intentó calmar a "Luquino" entregándole mercadería, como cervezas y gaseosas, sin cargo. Sin embargo, la agresividad de Bres fue en aumento. Las víctimas relataron que el sujeto pasaba horas frente al local consumiendo alcohol y drogas, vigilando cada movimiento de la familia: "Yo sé cuando tu señora se va con el bolso marrón, cuando tu hija viene y te trae un plato de comida", llegó a decirle a Cerrudo en tono amenazante.
La tarde de furia
El punto máximo de violencia ocurrió el 13 de enero de 2022. Aquella tarde, Bres se presentó varias veces en el comercio, visiblemente exaltado y, según los testimonios, bajo los efectos de estupefacientes. Tras una última negativa de Cerrudo a entregarle dinero, "Luquino" sentenció: "Yo no te cubro más, ahora arreglate con los muchachos que te van a destruir el negocio".
Pocos minutos después, Bres regresó con una escopeta calibre 16. Mientras la familia intentaba cerrar el portón de chapa del local para protegerse, el delincuente efectuó al menos dos disparos directos. Los perdigones no solo impactaron en la estructura y en una heladera exhibidora, sino que también alcanzaron a Esteban Ricardo Torcigliani, suegro del comerciante, quien resultó herido en una de sus piernas.
Ni siquiera la llegada de la policía detuvo al agresor. Delante de los efectivos, Bres continuó arrojando piedras de gran tamaño, logrando dañar seriamente un móvil del Comando de Patrullas, rompiendo ópticas, la antena y provocando abolladuras en la carrocería. En un acto de total desprecio por la autoridad, llegó a desafiar a los uniformados a pelear "mano a mano" en medio de la calle.
Violencia vecinal
La sentencia de la jueza Santoro también incluyó otros dos hechos graves perpetrados por Bres. Uno de ellos, ocurrido también el 13 de enero de 2022 (apenas horas antes del ataque al almacén), tuvo como víctimas a la familia Ricabarra-Roldán en la calle San Martín al 2900.
Allí, Bres se presentó en una motocicleta, descendió con una escopeta y comenzó a gritar: "Los voy a matar a todos". Acto seguido, disparó cinco veces contra la vivienda. En ese momento, la dueña de casa, María Roldán, se encontraba en la vereda con su hija de apenas un año de vida; los perdigones pasaron a escasos centímetros de sus cabezas. Según la investigación, este ataque fue motivado por un conflicto previo con uno de los hijos de la familia.
El tercer hecho por el que fue condenado data de agosto de 2021, cuando Bres interceptó a Julián Ricabarra en las inmediaciones de calle Becerra y Costa Rica. En esa ocasión, tras provocar la caída del joven de su moto, "Luquino" le disparó con un revólver calibre .38, hiriéndolo en la zona inguinal. El motivo, una vez más, fue un conflicto personal teñido de celos desmedidos.
Pruebas contundentes
Para dictar la condena de cinco años, la justicia se basó en una abrumadora cantidad de pruebas, logradas en la instrucción judicial del fiscal Horacio Oldani: testimonios de las víctimas, informes de las llamadas al 911, pericias balísticas que confirmaron el uso de escopetas calibre 16 y actas de constatación de daños. Además, el informe de la ANMaC confirmó que Bres no poseía ningún tipo de autorización para portar armas, lo que agravó su situación legal.
El juicio abreviado evitó el debate oral, pero no la severidad de la pena para un delincuente que había hecho del hostigamiento su forma de vida. Con esta sentencia, Lucas Fabián Bres permanecerá en prisión, poniendo fin —al menos por ahora— a una era de violencia y extorsiones que mantuvo en vilo a gran parte del barrio La Lomita.