Germán Maglio y la pasión que se volvió oficio: más de 15 años de trayectoria en la mecánica de Pergamino
Con más de 15 años al frente de su propio taller en Pergamino, Germán Maglio representa a una generación de mecánicos que crecieron entre herramientas.
24 de febrero de 2026 - 13:13
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La historia de Germán Maglio sintetiza la vocación, la adaptación y el esfuerzo que atraviesan al sector.
LA OPINION
Cada 24 de febrero se celebra en Argentina el Día del Mecánico, una fecha que reconoce a quienes, desde el anonimato del taller, sostienen el funcionamiento cotidiano de miles de vehículos. En ciudades como Pergamino, donde el auto es casi una extensión del hogar, el trabajo del mecánico no sólo es esencial: es permanente.
En ese contexto, la historia de Germán Maglio sintetiza la vocación, la adaptación y el esfuerzo que atraviesan al sector. Con apenas 22 años, en 2008, abrió su propio taller luego de haber trabajado como empleado en distintos espacios del rubro. Pero su vínculo con los “fierros” había comenzado mucho antes.
“Cuando iba a la secundaria, cerca de mi casa había un taller que hacía tren delantero y frenos. A los 15 años empecé a ir después de la escuela, a tomar mate, a mirar, a alcanzar herramientas. Me gustaba. En vacaciones ya me quedaba todo el día. Se transformó en mi segundo hogar”, recuerda.
A diferencia de muchos colegas, no proviene de una familia de mecánicos. Su padre fue carpintero. Sin embargo, el oficio lo fue atrapando de manera natural. “Siempre trabajé de empleado hasta que en 2008 abrí por mi cuenta. Fue una decisión importante, pero tenía claro que esto era lo que quería hacer”, cuenta.
Hoy, en Avenida Marcelino Ugarte 858, a metros del nuevo viaducto, su taller funciona de lunes a viernes de 8:00 a 17:00. “Estamos con bastante trabajo, gracias a Dios. Crecimos mucho en este último tiempo. Estoy eternamente agradecido a toda la gente que confía en nosotros día a día”, afirma, en un año que los encuentra con buena actividad.
Caja automática
Desde el año pasado comenzó a especializarse en reparación y mantenimiento de cajas automáticas.
MUCHO NEUMATICO
Innovar para no quedarse atrás
Si algo caracteriza a la mecánica actual es la especialización. Lo que antes era un oficio más generalista, hoy exige formación constante. Y en ese punto, Germán decidió dar un paso clave: desde el año pasado comenzó a especializarse en reparación y mantenimiento de cajas automáticas.
“La mecánica en general es el fuerte del taller, pero empecé a innovar con el tema de la caja automática. Estoy constantemente haciendo cursos. El año pasado viajé durante seis meses, todos los viernes, a Buenos Aires para capacitarme”, detalla.
La decisión no fue casual. El mercado cambió. La mayoría de los vehículos nuevos que ingresan al país —incluidos muchos modelos chinos, híbridos y eléctricos— vienen equipados con transmisión automática. “Por más que quieras elegir caja manual, cada vez hay menos. La mayoría de los autos nuevos ya son automáticos”, explica.
Y aunque muchos conductores aún prefieren la tradicional caja manual por considerarla “más simple” o “más barata de arreglar”, la realidad marca otra tendencia. “La caja manual es menos costosa en reparación, sí. Pero el mercado va hacia lo automático”, sostiene.
El desafío técnico es mayor. “Un problema mecánico común lo podés consultar con un colega. Pero con una caja automática, si no estudiás, no tenés alternativa. Es más complejo”, señala. Para ello, incorporó equipamiento específico, como una máquina de diálisis que permite realizar el recambio total del aceite de la transmisión con el vehículo en marcha.
“El mantenimiento se recomienda cada 60 mil kilómetros. Muchas cajas llevan filtro, algunas interno que sólo se cambia desarmando. Hay gente que no lo sabe y a veces se hace un cambio parcial de aceite, que es como cambiarle la mitad del aceite al motor. No es un trabajo completo”, explica.
En Pergamino, asegura, todavía no hay demasiados especialistas en este tipo de reparación, lo que ha generado que incluso colegas le deriven trabajos. “Hay mucho trabajo y la gente se va enterando. Hasta otros mecánicos me están mandando cajas automáticas”, cuenta.
El avance tecnológico no se detiene. La irrupción de vehículos híbridos y eléctricos plantea nuevos interrogantes para el sector. “Estoy en contacto con un colega de Buenos Aires que abrió el primer taller de autos eléctricos del país. Estoy esperando poder hacer un curso para interiorizarme más”, comenta.
Por ahora, reconoce que el país —y mucho más el interior— no está del todo preparado para una masificación de este tipo de unidades. “En Buenos Aires recién se está instalando el primer taller especializado. Imaginate cuando llegue acá. Falta infraestructura, falta capacitación. No es sólo el mecánico: es todo el sistema”, advierte.
La comparación es inevitable. En grandes ciudades del mundo existen estaciones de carga distribuidas estratégicamente. En Argentina, en cambio, todavía es un proceso incipiente. “Te querés ir de vacaciones y tenés que planificar dónde cargar. No es sencillo”, resume.
En el caso de los híbridos, la situación es similar. “No queda otra que hacer cursos. Si el mercado cambia, nosotros tenemos que acompañar”, afirma.
Del Falcon a la electrónica
Quienes llevan décadas en el oficio coinciden en que la transformación ha sido profunda. “Cambió muchísimo. Desde el Falcon que arreglaban nuestros abuelos hasta ahora el cambio fue abrumador”, grafica Germán.
Hoy los vehículos incorporan sistemas electrónicos, sensores, módulos y software que requieren herramientas de diagnóstico y conocimientos técnicos específicos. “Con la importación hay repuestos de todo, no es que no se consigue. Pero en cajas automáticas, por ejemplo, en Pergamino no hay stock. Cualquier repuesto demanda tiempo”, explica.
Además, señala un punto sensible: la calidad. “Lo que duraba antes un auto no te dura hoy. La calidad del repuesto nuevo bajó mucho”, asegura, marcando una diferencia con aquellos vehículos robustos de otras épocas.
Un rubro que no para
Más allá de las dificultades, el presente encuentra al sector con buena actividad. El crecimiento del parque automotor en Pergamino es un factor determinante. “El auto no lo podés dejar. Capaz que algo de tu casa lo postergás, pero el auto lo tenés que resolver porque lo necesitás para todo”, afirma.
La expansión urbana también incide. “Pergamino se agrandó. Aunque sea a dos cuadras, usamos el auto. Eso genera movimiento constante”, agrega.
En ese contexto, la confianza se vuelve un valor central. “El mecánico de confianza es fundamental. Es alguien que te dice lo que realmente tiene el auto”, reflexiona.
Germán también reconoce su costado “fierrero”. Sigue el automovilismo, asiste a carreras y durante un tiempo trabajó con autos de competición. “Lo dejé porque no me servía económicamente, me concentré al cien por ciento en el taller”, explica.
Una fecha para celebrar
En el Día del Mecánico Automotor, la celebración encuentra a muchos talleres cerrados, permitiendo que quienes pasan buena parte de su vida entre motores puedan tomarse un respiro.
Su historia es la de tantos mecánicos que comenzaron alcanzando herramientas y hoy enfrentan el desafío de la electrónica, la automatización y la electromovilidad. Un oficio que dejó de ser sólo grasa y llaves inglesas para incorporar computadoras, escáneres y formación permanente.
En definitiva, el Día del Mecánico no sólo reconoce el trabajo manual, sino también la capacidad de adaptación de un sector que acompaña —muchas veces en silencio— cada cambio del mercado automotor. Y en talleres como el de Germán Maglio, esa transformación ya está en marcha.