Nucleoeléctrica Argentina avanza con el ambicioso proyecto de extensión de vida útil de la central nuclear Atucha I, en Lima Zárate, una obra estratégica que permitirá que la primera central nuclear del país continúe operando a plena potencia durante dos décadas más y que, en su etapa de mayor actividad, podría generar hasta 2.500 puestos de trabajo.
Extensión de vida de Atucha I: un proyecto clave para el sistema nuclear
Atucha I salió de servicio en septiembre de 2024 tras completar su primer ciclo de operación de cincuenta años. Desde entonces, se desarrolla un plan integral que contempla la ejecución de 41 tareas obligatorias para garantizar una operación segura, en línea con las exigencias de la Autoridad Regulatoria Nuclear.
En paralelo, el proyecto incluye 251 subproyectos orientados a mejorar la eficiencia general de la central. De ese total, 78 ya fueron finalizados, mientras que el resto continúa en distintas etapas de ejecución dentro de una parada técnica estimada en 30 meses.
Inversión millonaria y obras para modernizar una central histórica
La globalidad del plan —que abarca tanto la extensión de vida del reactor de Atucha I como la construcción del Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados de Atucha II (ASECG II)— demanda una inversión equivalente a 673 millones de dólares. En particular, el proyecto ASECG II registra actualmente un avance del 38 %.
Las tareas incluyen obras de instrumental, tecnología e infraestructura destinadas a actualizar una central diseñada en la década del 70 a los estándares actuales. Entre ellas se destaca la instalación de tres grandes motores diésel que integran el sistema de respaldo energético ante eventuales desconexiones de la red, además de trabajos en el edificio del reactor, seguridad en zona controlada, radioprotección y la incorporación de nuevo instrumental.
Impacto laboral y expectativas económicas en la región
Desde el punto de vista social y económico, el proyecto genera grandes expectativas a nivel local. Se prevé que a lo largo de 2026 la obra alcance su pico máximo de actividad, con la incorporación de hasta 2.500 trabajadores, lo que podría aliviar la situación laboral y dinamizar la economía de la zona.
La obra, presupuestada en alrededor de 450 millones de dólares y con un plazo estimado de entre 30 y 36 meses, es vista por el municipio como una oportunidad para reactivar el comercio local, golpeado desde la pandemia, y para impulsar nuevamente el mercado interno a partir del movimiento que generará uno de los proyectos energéticos más importantes del país.