“La famosa gripe se caracteriza por la fiebre, la congestión nasal y el decaimiento general. Cuando hablamos de decaimiento hablamos de fatiga, dolores musculares y pocas ganas de hacer cosas”, explicó la profesional.
En los niños, ese cansancio suele expresarse de otra manera. La especialista indicó que la falta de interés por jugar o por asistir al jardín o a la escuela constituye uno de los primeros indicadores que deben llamar la atención. “Cuando un chico no quiere jugar o no quiere ir al jardín es porque realmente se siente mal. Es una señal que debemos respetar”, remarcó.
Paula Picadacci
Médica pediatra Paula Picadacci.
LA OPINION
El reposo necesario
Uno de los principales errores que observan los pediatras es la rápida reincorporación de los niños a las actividades habituales apenas desaparece la fiebre. “Hay que respetar los tiempos del niño. Muchas veces se le da un antitérmico y parece que está mejor, pero eso no significa que se sienta bien”, sostuvo.
La profesional insistió en la necesidad de mantener reposo y evitar la asistencia a jardines y escuelas mientras persistan los síntomas. “Es importante que se queden en casa, tanto para recuperarse como para cortar la cadena de contagios”, señaló.
Según explicó, la experiencia de los adultos sirve para entender lo que atraviesan los chicos. “Cuando nosotros tenemos fiebre o estamos engripados no tenemos ganas de hacer nada. Con los chicos sucede exactamente lo mismo.”
Cuándo consultar al médico
La aparición de fiebre suele generar preocupación inmediata en las familias. Sin embargo, Picadacci recomendó observar la evolución durante las primeras horas.
“Generalmente aconsejamos esperar las primeras 24 horas para que el cuadro se vaya manifestando. Muchas veces la fiebre sola no permite hacer un diagnóstico.” No obstante, aclaró que existen síntomas que requieren una consulta más rápida.
“Si la fiebre se acompaña de dificultad respiratoria, agitación o tos importante, la consulta debe realizarse lo antes posible.”
Entre las señales de alarma también mencionó:
*Falta de apetito.
*Dificultad para dormir.
*Rechazo de líquidos.
*Decaimiento marcado.
*Problemas para respirar.
En los bebés menores de seis meses, la recomendación principal es continuar ofreciendo lactancia materna a libre demanda. “Lo más importante siempre es mantener una buena hidratación”, destacó.
Gripe A y Covid: síntomas muy parecidos
Durante las últimas semanas también se registró circulación tanto de Gripe A como de Covid, enfermedades cuyos síntomas pueden resultar muy similares.
“Estamos viendo cuadros de Covid y también bastante circulación de gripe A. La fiebre alta, el dolor muscular, la congestión nasal y el dolor de garganta son muy parecidos”, explicó.
La especialista señaló que, en muchos casos, la realización de hisopados se reserva para situaciones puntuales o cuando varios integrantes de la familia presentan síntomas similares. “Muchas veces hisopamos para poder ponerle un nombre al cuadro, pero el tratamiento generalmente no cambia.”
El abordaje continúa siendo principalmente sintomático. “Las medidas de sostén son fundamentales: bajar la fiebre con paracetamol o ibuprofeno según la edad, mantener la hidratación y respetar el reposo.”
El mito del moco verde y los antibióticos
Uno de los conceptos que más intentan derribar los pediatras es la asociación automática entre moco verde y antibióticos.
“El moco verde no significa necesariamente que haya que comenzar un antibiótico”, aclaró Picadacci.
La médica explicó que los cuadros virales también pueden producir cambios en la coloración de las secreciones. “Muchas veces el cuadro mejora lentamente y la tos o el moco pueden durar varios días. Eso no significa que haga falta medicación antibiótica.”
Solo cuando aparecen signos de empeoramiento, fiebre persistente o dificultad respiratoria se evalúa la posibilidad de una infección bacteriana.
Estreptococo, una de las infecciones más temidas
Otra de las patologías frecuentes durante esta época es la infección por estreptococo, que suele manifestarse con dolor intenso de garganta y fiebre. “Muchas veces el estreptococo produce mucho dolor de garganta y fiebre persistente, pero sin tanta congestión nasal.”
Para confirmar el diagnóstico, los pediatras suelen solicitar un hisopado de fauces.
“Si el estudio es negativo, el cuadro es viral y no necesita antibióticos. Si es positivo, se inicia el tratamiento correspondiente.”
Los virus gastrointestinales
Aunque suelen asociarse con el verano, los cuadros digestivos también están apareciendo durante el invierno.
“Estamos viendo muchos niños que comienzan con síntomas respiratorios y luego presentan vómitos o diarrea”, explicó. En estos casos, la prioridad vuelve a ser la hidratación. “Una vez que se controlan los vómitos, hay que ofrecer líquidos en pequeñas cantidades y de forma frecuente.”
La reintroducción de alimentos debe realizarse gradualmente. “No hay que apurarse con las comidas porque eso puede provocar recaídas.”
¿El frío enferma?
Una de las preguntas más frecuentes cada invierno tiene una respuesta clara: el frío por sí solo no produce enfermedades.
“El frío no es lo que enferma. Lo que sucede es que se seca la mucosa nasal y eso facilita el ingreso de los virus.”
Por ese motivo, la pediatra aseguró que los niños pueden realizar actividades al aire libre durante los horarios adecuados. “Si el día está lindo, los chicos pueden salir a jugar tranquilamente. Hay que evitar las horas de más frío, pero no encerrarlos todo el día.”
Volver a las medidas de prevención
Después de la pandemia, muchos hábitos preventivos comenzaron a perderse. Sin embargo, los profesionales insisten en recuperarlos. “El lavado de manos sigue siendo la medida más importante”, afirmó.
La ventilación de los ambientes también resulta fundamental. “Aunque haga frío, hay que abrir las ventanas varias veces al día para renovar el aire.”
Asimismo, recomendó evitar que los niños concurran a clases mientras presentan fiebre. “Lo ideal es esperar entre 24 y 48 horas después de que desaparece la fiebre antes de volver a la escuela.”
La importancia de vacunarse
Finalmente, Picadacci recordó la importancia de la vacunación antigripal. “La vacuna previene principalmente las formas graves de la enfermedad, aquellas que pueden requerir internación.” La inmunización es obligatoria para niños de entre 6 meses y 2 años, mayores de 65 años y personas con factores de riesgo como asma, cardiopatías o diabetes. Sin embargo, cualquier familia puede optar por vacunar a sus hijos.
“Cuantas más personas estén vacunadas, menor será la circulación de casos graves.”