El hantavirus volvió a convertirse en una de las principales preocupaciones epidemiológicas del país. El reciente brote detectado en un crucero internacional que tuvo contacto con Ushuaia, con varios contagios, evacuaciones sanitarias y fallecidos, volvió a poner en primer plano a una enfermedad que históricamente genera alarma por su elevada letalidad y por la posibilidad de transmisión interhumana asociada al virus Andes. Sin embargo, más allá de la repercusión internacional del caso del crucero, el nuevo informe del Boletín Epidemiológico Nacional deja en evidencia una situación igual de preocupante dentro de Argentina: la temporada 2025-2026 muestra la incidencia más alta de hantavirosis de los últimos años y un incremento significativo de la mortalidad, con especial impacto en la región centro del país.
El Boletín Epidemiológico Nacional informó que durante la temporada 2025-2026 se notificaron 102 casos confirmados de hantavirosis hasta la semana epidemiológica 17 de 2026, con 33 fallecidos.
La cifra representa la incidencia nacional más alta del período analizado y ubica a esta temporada por encima de los umbrales de brote durante gran parte del año.
Además, la letalidad alcanzó el 32,4%, uno de los porcentajes más elevados de las últimas temporadas. Esto significa que prácticamente uno de cada tres pacientes confirmados falleció.
El informe también advierte que la mortalidad actual es casi tres veces superior a la registrada durante la misma etapa de la temporada anterior.
La zona centro y Buenos Aires
Uno de los puntos más relevantes del informe es el fuerte crecimiento de casos en la región centro del país, integrada por Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
Entre la semana epidemiológica 27 de 2025 y la semana 17 de 2026, esta región concentró el 54% de todos los casos del país, superando incluso al NOA, históricamente una de las áreas más afectadas.
La provincia de Buenos Aires encabeza el registro nacional con 43 casos confirmados y 17 fallecidos, es decir, la mitad de todas las muertes notificadas en la temporada actual.
Además, Buenos Aires alcanzó en esta temporada su mayor tasa de incidencia del período analizado.
En este escenario, localidades del interior bonaerense como Pergamino permanecen dentro de una zona de vigilancia permanente debido a las características rurales y periurbanas que favorecen el contacto entre personas y reservorios silvestres.
Qué es el hantavirus y cómo se transmite
La hantavirosis es una zoonosis emergente causada por virus del género Orthohantavirus.
La transmisión ocurre principalmente a través de la inhalación de partículas virales presentes en la orina, saliva o heces de roedores silvestres infectados.
Las personas también pueden contagiarse al entrar en contacto con superficies contaminadas o al manipular materiales donde hubo presencia de roedores.
En Argentina, el cuadro clínico más frecuente es el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus, una enfermedad grave que suele comenzar con síntomas inespecíficos como fiebre, dolores musculares, cansancio, cefalea, escalofríos y molestias gastrointestinales.
Posteriormente, muchos pacientes evolucionan rápidamente hacia cuadros respiratorios severos, hipotensión y compromiso cardiovascular.
La enfermedad posee una elevada letalidad y requiere diagnóstico y atención médica precoz para mejorar las posibilidades de supervivencia.
El perfil de los casos y la elevada mortalidad
El informe epidemiológico revela además un patrón demográfico muy marcado.
El 80% de los casos confirmados corresponde a hombres y la mayor concentración se registra entre personas de 20 a 49 años.
La mediana de edad de los pacientes fue de 36 años, mientras que la mediana entre los fallecidos descendió a 34,5 años.
Uno de los datos que más alarma genera es la situación en menores de 20 años. Durante la temporada actual se identificaron 13 casos confirmados en ese grupo etario y cuatro de ellos fallecieron.
Cambio climático, urbanización y expansión del riesgo
El Boletín Epidemiológico Nacional advierte que múltiples factores ambientales están favoreciendo la expansión del hantavirus.
Entre ellos menciona la destrucción de hábitats naturales, la creciente interacción humana con ambientes silvestres, el avance de urbanizaciones sobre áreas rurales y los efectos del cambio climático.
Todos estos elementos contribuyen a modificar la distribución de los roedores reservorios y aumentan las posibilidades de exposición humana.
Por eso, las autoridades sanitarias insisten en reforzar la vigilancia epidemiológica y ambiental, mejorar la detección temprana de casos y sostener campañas preventivas permanentes.
La importancia del diagnóstico temprano
El Ministerio de Salud remarcó que la sospecha clínica precoz resulta clave para reducir la mortalidad.
El informe recomienda incorporar la hantavirosis dentro de los diagnósticos diferenciales de todos los síndromes febriles agudos inespecíficos en zonas endémicas.
También insiste en investigar antecedentes epidemiológicos compatibles, como exposición a roedores, limpieza de galpones o permanencia en ambientes rurales.
Ante síntomas sospechosos, la recomendación es consultar de inmediato y realizar estudios diagnósticos confirmatorios lo antes posible.
Las autoridades remarcan que la hospitalización temprana y la atención oportuna pueden mejorar significativamente la sobrevida de los pacientes.
Un escenario que obliga a mantener la alerta
El hantavirus volvió a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria internacional a partir del brote detectado en el crucero vinculado con Ushuaia, pero los datos epidemiológicos nacionales muestran que el problema está lejos de limitarse a un episodio aislado.
Argentina atraviesa la temporada con mayor incidencia de los últimos años, con un aumento sostenido de casos y una letalidad récord.
Y dentro de ese escenario, la región centro aparece hoy como una de las áreas más comprometidas, con Buenos Aires liderando tanto los contagios como los fallecimientos.
Para localidades del interior bonaerense como Pergamino, el mensaje sanitario es claro: reforzar la prevención, sostener la vigilancia y mantener alta la sospecha clínica frente a cualquier cuadro compatible serán factores determinantes para intentar reducir el impacto de una enfermedad que vuelve a encender todas las alarmas.