Los mercados internacionales atraviesan una jornada de fuerte tensión este jueves tras una nueva escalada de ataques iraníes contra infraestructura energética en el Golfo Pérsico. El crudo Brent, referente internacional del precio del petróleo, se disparó hasta los 119 dólares por barril durante las primeras horas de la mañana antes de estabilizarse en torno a los 114 dólares, con una suba del 6,9% en el día y una acumulación de más del 57% desde que Israel y Estados Unidos iniciaron las operaciones militares contra Irán el 28 de febrero.
Una cadena de ataques que sacude el suministro mundial
El detonante inmediato de la suba fue el ataque iraní con misiles contra el complejo gasífero de Ras Laffan, en Qatar, el mayor centro del mundo para la producción y exportación de gas natural licuado. La empresa Qatar Energy confirmó que varias de sus instalaciones sufrieron impactos que generaron incendios de gran envergadura y daños considerables. El golpe a Ras Laffan se produjo en represalia por el ataque lanzado el miércoles por Estados Unidos e Israel contra South Pars-North Dome, la mayor reserva de gas natural del mundo, ubicada en territorio iraní.
Pero los ataques no se detuvieron allí. Este jueves un dron impactó contra la refinería saudita de Samref, en Yanbu, sobre el Mar Rojo, con capacidad para procesar más de 400.000 barriles diarios. La instalación tiene una importancia estratégica especial: es una de las principales alternativas a la exportación de petróleo por el estrecho de Ormuz, prácticamente bloqueado por Irán en este momento. En Kuwait, las refinerías de Mina Abdullah y Mina Al Ahmadi —con una capacidad combinada de 800.000 barriles diarios— también fueron alcanzadas por drones, aunque sus incendios fueron controlados sin víctimas. Abu Dabi, por su parte, debió cerrar preventivamente su instalación de gas de Habshan y el yacimiento de Bab tras interceptar ataques sobre esos sitios.
El estrecho de Ormuz y el peso de la geografía
El contexto en el que se producen estos ataques amplifica su impacto sobre los precios. Irán ejerce un control prácticamente asfixiante sobre el estrecho de Ormuz, la vía navegable por la que transita una quinta parte del petróleo mundial. Con ese paso comprometido y los ataques sobre refinerías y plantas de GNL en varios países de la región simultáneamente, los mercados descuentan un escenario de presión sostenida sobre el suministro energético global que no tiene resolución a corto plazo.
El diferencial entre los dos grandes marcadores del crudo también refleja la tensión geográfica del conflicto: el West Texas Intermediate estadounidense cotizaba este jueves en torno a los 96 dólares por barril, con su mayor descuento respecto al Brent en once años, una señal de que el mercado percibe el riesgo como concentrado en la región del Golfo y no como un problema de oferta global uniforme.
Washington entre el conflicto y el precio de la energía
La escalada puso al gobierno de Donald Trump ante una contradicción difícil de resolver. Por un lado, Estados Unidos es parte activa del conflicto militar junto a Israel. Por otro, el alza del petróleo impacta directamente sobre la economía doméstica y la inflación, una variable políticamente sensible para cualquier administración.
La respuesta llegó desde dos frentes. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, abrió la puerta a levantar las sanciones sobre el petróleo iraní que ya se encuentra embarcado y en alta mar, como una vía para aliviar la presión sobre los precios. Al mismo tiempo, señaló que el gobierno podría liberar reservas estratégicas de crudo para inyectar oferta adicional al mercado. El propio Trump, por su parte, advirtió en su red Truth Social que si Irán continuaba atacando la infraestructura energética de Qatar, Estados Unidos respondería con la destrucción total del yacimiento South Pars, al tiempo que aseguró que Israel no volvería a atacar ese complejo.
La coordinación del ataque a South Pars entre Washington y Tel Aviv, confirmada por un funcionario de defensa estadounidense al portal Axios y difundida por medios israelíes, complica el relato de Trump de que Estados Unidos no había sido informado previamente de la operación.