miércoles 28 de enero de 2026

Se cumplieron 29 años del crimen de Francisco "Pancho" Torrecilla, el caso que marcó a Pergamino

El homicidio de Francisco “Pancho” Torrecilla, ocurrido en enero de 1997, sigue impune y permanece como uno de los hechos más conmocionantes de Pergamino.

26 de enero de 2026 - 13:33

Al cumplirse 29 años del crimen de Francisco “Pancho” Torrecilla, Pergamino vuelve a recordar uno de los episodios más violentos y enigmáticos de su historia reciente. El 24 de enero de 1997, el reconocido vecino fue asesinado a tiros en la vereda de su propio local gastronómico, en un ataque de características inéditas para la ciudad.

La madrugada del viernes 24 de enero de 1997 quedó grabada para siempre en la memoria colectiva de Pergamino. Eran alrededor de las 0:26 cuando un comando armado ejecutó a sangre fría a Francisco “Pancho” Torrecilla, de 47 años, en la esquina de Pueyrredón y Doctor Alem, mientras compartía una mesa en la vereda de un bar de su propiedad junto a su amigo y colaborador Faustino Paz, quien resultó herido de gravedad.

A 29 años del crimen, el caso continúa impune, rodeado de hipótesis, versiones extraoficiales y una investigación que jamás logró identificar ni a los autores materiales ni a los responsables intelectuales del ataque.

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Un asesinato que conmocionó a la ciudad

pancho torrecilla

El impacto del homicidio fue inmediato. Pergamino amaneció sacudida por una violencia hasta entonces desconocida en su crónica policial. El modo de ejecución, el uso de armas de grueso calibre y la precisión del ataque hicieron que el hecho trascendiera rápidamente el ámbito local y se convirtiera en noticia regional.

Según publicó LA OPINIÓN en su edición del 25 de enero de 1997, se trató de uno de los asesinatos más aberrantes y resonantes de la historia criminal de la ciudad. Testigos circunstanciales nunca olvidaron la escena y la esquina donde ocurrió el ataque quedó marcada para siempre por aquel episodio.

La mecánica del ataque

pancho torrecilla-3

De acuerdo con los testimonios y versiones recogidas en aquel momento, un Fiat Uno color bordó oscuro se detuvo a escasos metros de la mesa donde se encontraban Torrecilla y Paz. Dos hombres descendieron del vehículo y, sin mediar palabra, comenzaron a disparar.

Uno de los atacantes habría efectuado disparos para dispersar y paralizar a los ocasionales testigos, mientras el otro —el ejecutor— se concentró exclusivamente en la víctima, asegurando el blanco con disparos a corta distancia. Torrecilla recibió dos impactos de bala, uno de ellos letal, que perforó la arteria aorta y le provocó una hemorragia masiva.

Paz, por su parte, sufrió tres impactos en las piernas, aunque logró sobrevivir y posteriormente brindó un crudo testimonio sobre los últimos minutos de vida de su amigo.

Armas, pericias y profesionalismo

pancho torrecilla-2

Las pericias indicaron el uso de un revólver calibre 38 y una pistola 9 milímetros con munición encamisada, armamento de alto poder letal. En el lugar se hallaron al menos diez vainas servidas, lo que reforzó la hipótesis de un ataque ejecutado por personas con experiencia y entrenamiento.

Ni Torrecilla ni Paz estaban armados al momento del atentado.

El auto abandonado y la planificación

Horas después del crimen, el Fiat Uno fue hallado abandonado debajo del puente del arroyo La Botija, camino a la localidad santafesina de Bigand. El vehículo presentaba patente adulterada y luego se comprobó que había sido robado en el conurbano bonaerense, casi un mes antes del asesinato.

Los peritos no lograron levantar huellas digitales en el interior, lo que evidenció una limpieza minuciosa previa al abandono del rodado. Todo apuntaba a una planificación anticipada, con logística, inteligencia previa y un plan de escape cuidadosamente diseñado.

Hipótesis, versiones y una causa sin respuestas

Con el paso de los días surgieron múltiples hipótesis: un crimen por encargo, posibles vínculos con el juego clandestino y la participación de una organización con base en San Nicolás, Rosario o el Gran Buenos Aires. Incluso llegó a manos de los investigadores un anónimo con datos concretos, pero nunca se conocieron avances sustanciales.

A pesar de la asignación de numerosos investigadores y del impacto público del caso, la causa se fue diluyendo con el tiempo. Las reformas judiciales y el paso de los años terminaron por sellar una investigación inconclusa.

Una herida abierta en la memoria colectiva

El sepelio de Francisco “Pancho” Torrecilla congregó a una multitud y marcó un antes y un después en la percepción de la seguridad en Pergamino. Durante semanas, el crimen fue el único tema de conversación en clubes, comercios y reuniones sociales.

Hoy, a 29 años del asesinato, el caso sigue siendo una deuda pendiente de la Justicia. La verdad nunca salió a la luz y el nombre de Torrecilla permanece ligado a uno de los episodios más oscuros y conmocionantes de la historia reciente de la ciudad.

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