Ayer, minutos después del mediodía, se terminaron de escuchar los alegatos en el juicio por el siniestro que se registró en la intersección de las calles Estrada y Larrea y posterior muerte de Victorio Otero, en septiembre de 2017.
Luego que cada una de las partes expusiera su pedido al juez Alejandro Salguero, titular del Juzgado Correccional Nº 2, el único imputado Alejandro Urquiza Rueda se dirigió a los presentes con unas palabras.
Todo finalizó cuando se fijó para el lunes 4 de abril a las 9:00, la lectura del veredicto.
Fiscalía
La primera en dar a conocer los alegatos fue la titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 5, Alejandra Ghiotti. La fiscal que tuvo a su cargo la Instrucción Penal Preparatoria (IPP) fundamentó su decisión respecto de la condena requerida indicando varios agumentos.
La representante del Ministerio Público Fiscal, que posteriormente fue valorada en su tarea tanto por los abogados querellantes como por la defensa, solicitó una condena a tres años de prisión en suspenso más inhabilitación de 10 años para conducir.
Además la agente fiscal exigió el cumplimiento de reglas de conducta para el imputado y que durante cuatro años se someta al Patronato de Liberados, no abusar de bebidas alcohólicas y 120 horas de trabajo comunitario.
Ghiotti sostuvo sus fundamentos en solicitar una pena de prisión de cumplimiento en suspenso en el artículo 18 de la Constitución Nacional y la Convención Internacional de Derechos Humanos que determinan que las penas privativas de la libertad tendrán la finalidad de la resocialización y readaptación de los condenados. La magistrada calificó la condena como una reeducación, resocialización o readaptación. "Las cárceles no van a ayudar a la resocialización, reeducación o readaptación de Alejandro Urquiza. Se trata de una condena a un joven que no tiene antecedentes", argumentó.
La querella
El abogado de la familia de Victorio Otero, Natalio Nicodemo (acompañado por Felipe Villalba) solicitó al juez que dicte sentencia por el delito de homicidio culposo agravado por la velocidad excesiva y conducción temeraria a la pena de cinco años de prisión y 10 años de inhabilitación para conducir vehículo con motor.
Además pidió el secuestro del rodado, las costas procesales, imponer la revocación inmediata de la excarcelación y se disponga el alojamiento en una dependencia policial.
También requirió una medida adicional de realizar cursos de educación vial en la Asociación "Madres del Dolor". Además de alguna sanción para los peritos Federico González y Luis Giuggiaro (ambos aportados por la defensa) a los que calificó de "payasos".
En los fundamentos hizo un recorrido de la primera declaración de Urquiza Rueda ante la fiscal Ghiotti. La consideró una prueba fundamental.
El doctor puntualizó en todo momento que el único imputado había tomado "demasiado" alcohol durante las horas previas al siniestro, que conducía en exceso de velocidad y cerró su alocución diciendo que tenemos "un luchador -por Vito- y un cobarde" refiriéndose al imputado.
Absolución
El abogado Rafael Cúneo Libarona (quien estaba junto a Tomas Carricart), instantes antes de iniciar su alegato, brindó unas palabras para la familia de Victorio Otero, especialmente a la madre del joven. "Entiendo su dolor", dijo, y ponderó su actitud durante el juicio, todo expresado aclaró- en nombre del Estudio Carricart y de la familia Urquiza Rueda.
El magistrado comenzó su alegato solicitando al juez Alejandro Salguero que al momento de dictar un veredicto tenga en cuenta tres opciones planteadas por la defensa (absolución, cambio de calificación a homicidio culposo, sin agravantes y en caso de condenar que la sentencia sea de cumplimiento en suspenso).
Haciendo referencia al primer punto sostuvo el pedido de absolución a Alejandro Urquiza Rueda en que para la figura de homicidio culposo debe existir una relación directa entre el resultado lesivo y el deber de cuidado. En el desarrollo de sus argumentos describió el contexto de la madrugada del siniestro (era una noche cerrada, de lluvia, niebla, piso mojado y poca iluminación urbana, detalló). Además ingresó en el terreno de cuestionamiento a la víctima, Victorio Otero, por la presunta falta de cinturón de seguridad colocado y, al igual que su cliente, con ingesta de alcohol. "Las cinco personas que arribaron primero al siniestro no vieron a la víctima con el cinturón colocado: ni Alejandro Urquiza Rueda, ni las dos policías ni la médica ni el ambulanciero", dijo y remarcó que "esos testimonios acreditan la falta del dispositivo de protección. De acuerdo a la teoría de la defensa la presencia de alcohol en sangre sobre el cuerpo de Victorio Otero no ha podido determinarse por las transfusiones de sangre que le realizaron en la intervención de asistencia de urgencia en el Hospital San José. El médico cirujano explicó que alrededor de entre 15 y 20 litros de líquidos entre glóbulos rojos y solución fisiológica le introdujeron por suero".
Indicó también que la "Amarok al momento del siniestro circulaba por Estrada de norte a sur y el auto Ford Ka se desplazaba por Larrea de este a oeste. Eso le da la derecha al conductor de la pick up. La prioridad de paso para quien circula por la derecha es absoluta".
También puntualizó que "el conductor del Ford Ka habría atravesado los badenes sobre Larrea sin frenar, al no haber huellas en las pericias".
Luego le solicitó al juez el cambio de calificación a homicidio culposo sin agravantes por entender que el exceso de velocidad no habría sido ratificado con certezas por ninguno de los siete peritos intervinientes. Cuestionó, de esta manera, los planos de Policía Científica que provocaron la deficiente intervención de cada perito con sus diferencias notorias en los dos que establecieron velocidades y la relatividad con la que uno de ellos sostuvo que se podría agregar cinco kilómetros más al guarismo de la velocidad. Enfatizó que los especialistas coincidieron por el procedimiento defectuoso de los policías. Se cuestionó retóricamente si toda la carga de culpa por los procedimientos deficientes la tenía que cargar su cliente. Desestimó la calificación de conducción temeraria para Urquiza Rueda. "Entiendo que ayudó en las intervenciones policiales y de la médica de la ambulancia y acompañó a la víctima al Hospital San José", agregó. Se lamentó que en el juicio no haya comparecido como testigo el empleado de la guardia del Hospital San José, quien le habría dicho a Urquiza que se fuera porque "lo iban a matar", en relación a las posibles represalias de la contraparte en el siniestro.
Todos estos argumentos los utilizó para sostener la defensa de Alejandro Urquiza Rueda.
El tercer punto, relativo a la opción por la condena de cumplimiento en suspenso, estuvo sostenido en que las cárceles no sirven para reeducar, coincidiendo con la Fiscalía. A ello sumó la predisposición del acusado al proceso penal y calificó de "excelente" la labor de la fiscal Alejandra Ghiotti y su equipo de trabajo.
Alejandro Urquiza
El titular del Juzgado de Garantías Nº 2, Alejandro Salguero, una vez que finalizaron los alegatos se dirigió a Alejandro Urquiza Rueda y le preguntó si quería decir unas palabras.
"Ante todo muchas gracias por el respeto con el que se me trató acá; como dijeron todos. Yo no quiero hablar porque las cosas que tenía para decir ya las dije. Simplemente quiero decir que, aunque ya lo dijeron mis abogados, pero lo quiero decir yo y es que yo sigo disponible para la familia Otero. Lamento todo esto que pasó. Entiendo que se generó un efecto y una bola de nieve que nos confundió a todos. Pero simplemente quiero que sepan eso", concluyó el joven.