Al cumplirse un nuevo aniversario de la desaparición física de este sacerdote tan cercano a la feligresía pergaminense, a la que atendió con devoción durante más de tres décadas, hoy en la Capilla del Perpetuo Socorro el padre Cabrera oficiará misa a las 18:00.
DE LA REDACCION. Se cumple hoy un nuevo aniversario del deceso del sacerdote Gastón Romanello. En su memoria y recordando sus virtudes hoy a las 18:00, en la Capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el padre Juan Cabrera presidirá una misa.
El padre Gastón Romanello nació el 2 de julio de 1924 en Basaldella de Cormor, partido o municipio de Camporformido, provincia de Udine, región del Veneto, que se encuentra en el noroeste de Italia. El 12 de diciembre de 1948 en la Basílica de Luján fue ordenado sacerdote. El 24 de septiembre de 1966 llegó a Pergamino nombrado por monseñor Ponce de León como coadjutor del padre Román a la Parroquia Nuestra Señora de la Merced.
Durante 35 años fue párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, el templo mayor de la ciudad, cargo que dejó obligado por la edad. Pero, lejos de abandonar su vocación sacerdotal, su devoción por la atención a la feligresía pergaminense y su misión en esta vida, solicitó se lo dejara ejercer la capellanía en la Capilla del Perpetuo Socorro, del Hospital San José, una tarea que le calzó a la perfección con su ferviente deseo de ayudar a los enfermos y confortar a la humanidad doliente que llegaba al nosocomio. Así lo hizo por 10 años, prácticamente hasta los últimos días de su vida.
El padre Gastón Romanello tenía en su haber 62 años al servicio de Dios. Todo había comenzado en la Basílica de Luján. Allí, junto al altar donde está el Sagrado Corazón de Jesús, está sepultado el obispo que trajo al padre Gastón desde Italia a Argentina en mayo de 1948: monseñor Anunciado Serafín.
El sacerdote era receptor de las numerosas demostraciones de cariño recibido a lo largo de tantos años sacerdotales. Baste recordar el caluroso sentir que la población pergaminense le brindó en la celebración de su 60º aniversario como cura, en diciembre de 2008. En esa oportunidad se ofició una misa en el hall del Hospital San José porque la Capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro quedó chica para albergar a las más de 250 personas que asistieron a acompañar al capellán.
Un anhelo
El padre Gastón Romanello se jubiló en mayo de 2001, aunque su deseo fue seguir trabajando codo a codo con la gente. Fue por ello que le pidió al obispo diocesano de ese momento, monseñor Mario Maulión, continuar con una tarea: acompañar y asistir durante el resto de su vida a los enfermos.
Fue así que fue designado capellán de la Capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, donde quienes lo conocieron de cerca y pudieron compartir innumerables momentos junto a él supieron darse cuenta de que era muy feliz en ese espacio.
El padre Gastón Romanello ostenta un récord, si es que podría llamarse así: en siete años entregó 7.000 rosarios a los enfermos del Hospital San José. El sacerdote de raíces italianas trataba de llevar a todos los enfermos la palabra de Dios, una palabra de aliento, de consuelo; aunque por razones de imposibilidad física no podía visitarlos a todos, saludaba a unos 120 pacientes diariamente.
El martes 24 de mayo de 2011 la comunidad pergaminense se enteraba de la noticia del fallecimiento del padre Gastón Romanello y un día después despedía los restos mortales del sacerdote, quien dejaba su querido Pergamino por primera vez en 35 años y para siempre a los 86 años tras atravesar un período de enfermedad.