El periodista fue el pergaminense que más cerca estuvo de Diego. El comunicador realizaba las coberturas de Boca cuando el astro volvió al club en 1996. Luego, en enero de 2000, en Punta del Este, entrevistó al Diez cuando el exfutbolista terminaba de superar un crítico estado de salud.
A cuatro días del fallecimiento de Diego Armando Maradona y aún con la conmoción que esa noticia generó a nivel mundial, LA OPINION se comunicó telefónicamente con Fernando Pacini para recordar la relación frecuente que el periodista deportivo pergaminense había generado con el astro en el regreso del “Diez” al fútbol argentino, en 1996. También mencionó el episodio de la entrevista que le hizo en enero de 2000, en el Instituto Sacre Coeur de Punta del Este, Uruguay, luego de que el excapitán de la Selección Argentina superara un crítico estado de salud.
- ¿Cómo digeriste la noticia del fallecimiento de Diego Armando Maradona?
- Impactado, como todos los que amamos el fútbol argentino y amamos a Diego Maradona, que son casi sinónimos. Al principio tenía la expectativa de que sea una información falsa, pero a medida que fueron pasando los minutos se fue confirmando en los distintos portales de Internet, en las radios y en la tele. Me costó un rato largo dimensionar la noticia, más allá de que yo hacía bastante tiempo que no tenía contacto con Diego, pero sí tengo un amor eterno por él como persona y ni hablar de la gratitud que tengo como espectador y amante del fútbol.
- Todos estábamos esperando que gambetee este nuevo obstáculo.
- Nos habíamos acostumbrado a que Diego saliera de estas situaciones complicadas, gambeteaba a la incomodidad como si fuera algún jugador inglés. Esta vez fue más grande la resistencia y no pudo. Por más de que nosotros lo viéramos con la fantasía de un superhéroe, también era un ser humano y dijo basta.
- ¿Te acercaste hasta el funeral en Casa Rosada?
- No, le mandé un mensaje a la familia, pero no fui hasta Buenos Aires porque sentía que era innecesario. Sí me sentí cerca de todas maneras.
- ¿Cuál fue el último contacto que tuviste con Diego?
- La última vez que hablamos fue cuando él era técnico de la Selección Argentina, no tengo otro recuerdo más cercano. Mi relación con Diego empieza a ser más frecuente cuando él regresa al fútbol argentino y a Boca, cuando yo trabajaba como cronista de Radio La Red cubriendo justamente los entrenamientos de Boca Juniors y lo veía todos los días. La relación duró con esa frecuencia y esa regularidad hasta 2001. Después estuve cubriendo el episodio en Punta del Este.
- Justamente en Uruguay te tocó ser parte de un momento delicado de Maradona, en el que se debatía entre la vida y la muerte. Y alcanzaste tener un cara a cara con él.
- Esa fue una entrevista muy importante porque en esa oportunidad fue el primer problema grave de salud que tuvo Diego y si bien no había redes sociales, existían un montón de rumores en torno a su salud. Fuimos a hacer esa cobertura junto con Martín Liberman y le hice la nota a Diego, en lo que fue su primera aparición pública. Fue un momento de mi carrera que no voy a olvidar jamás. Después, cuando salió de esa situación crítica, tuve la posibilidad de hablar con él y fue un momento que lo viví con mucha intensidad.
- ¿Cómo era Maradona? ¿Con qué persona te relacionaste laboralmente en su vuelta deportiva al país?
- Con un fuera de serie, un genio. Con todas las desmesuras y exageraciones, pero con un tipo extremadamente generoso, con un corazón de oro y muy de ponerse siempre en el lugar de los que tenía que defender. No tenía dudas en qué vereda estar, estaba en el lugar que correspondía. La verdad que era un flor de tipo, pero de todas maneras no hacía falta conocerlo mucho para uno darse cuenta de cómo era. Era totalmente genuino, transparente, hacía lo que tenía ganas de hacer, decía lo que tenía ganas de decir y se enfrentaba con quién se tenía que enfrentar. No podía ser de otra manera, tomaba riesgos, como tomaba riesgos en la cancha. Era un tipo osado, con muchísimo corazón. Humanamente fue un ser amable, querible. Diego, con todo lo vivido y con la pesadísima carga de ser lo que fue, se endureció sin jamás perder la ternura, como decía el Che.
- ¿Te sorprendió la cantidad de homenajes que le hicieron en los diferentes sectores del planeta?
- Es que probablemente fue la muerte del ídolo popular más grande de la historia Argentina. Con él ha trascendido el futbolista y el país. Todo lo que hacía tenía un valor inconmensurable, de una potencia de un mito, de una leyenda, tenía una grandeza tremenda desde antes de morir. Maradona sigue siendo el apellido de la Argentina en cualquier lugar del mundo.