A tres años de la desaparición física de Edna Pozzi, la comisión directiva de la Fundación Casa de la Cultura, entidad que gestó y presidió hasta sus últimos días, acercó a LA OPINION una evocación, donde recuerda su labor, vida y obra.
Edna Pozzi fue abogada, jueza, escritora, poeta, novelista, ensayista, dramaturga, periodista, conferencista y oradora.
Integró el Tribunal de Trabajo de nuestra ciudad y dejó como legado cultural propio sus letras plasmadas en libros y sentencias judiciales.
Integrantes del Poder Judicial de Pergamino afirman con certeza que las resoluciones de la doctora Pozzi eran verdaderas piezas jurídico-literarias que raras veces se han registrado.
Fue su pasión por el ideario literario la que la llevó a lograr uno de los mayores hitos en la historia cultural de la Norpampa: la Fundación de la Casa de la Cultura como espacio de las artes, homenaje a las generaciones pasadas, presentes y futuras.
Ella fundó, propulsó y dejó vigente para todos los tiempos ese legado supremo, y lo hizo con una entrega, esfuerzo y amor únicos.
Desde que las autoridades municipales en 1992 resolvieron afectar el inmueble conocido como la “exEstación Municipal de Omnibus” y su posterior reconstrucción y adaptación, Edna, en la Casa de la Cultura -junto a otros actores y efectores de la cultura local- bajo su idea y gestión ha marcado la agenda de varias generaciones, resultando un faro convocante en la región donde cohabitaron poetas, escritores, plásticos, músicos, bailarines, actores, periodistas, etcétera.
Fue motor y pilar que inició este movimiento cultural que lleva más de 20 temporadas sin detenerse y por el que permanecerá viva en su prosa y fundamentalmente en los corazones de los pergaminenses.
Edna hizo mucho por Pergamino porque sentía y quería esta ciudad y a sus vecinos de una forma particular. Es así como nos decía: “A Pergamino: los sueños y el deseo. La ciudad en que uno quiere vivir. La ciudad deseada. La ciudad con teatros, plazas y parques, para gente con dignidad y justicia social, con empleo y viviendas, con creadores, artistas, salud y sin marginados. La ciudad donde están nuestros amigos y entonces no sería difícil morir”.
Fue una poeta lúcida que escribía como si de ello dependiera su existencia. El fervor de sus versos pareciera llenar el espacio entre los vivos y los muertos que la frecuentaban, casi explorando los límites sensoriales.
Sus imágenes hacen visible al poema en la crudeza de versos que pone al servicio de las causas humanas. Sello de profundo respeto, aprecio y reconocimiento, por los pueblos de nuestra América. Es recurrente en los temas de la muerte, el amor, la pérdida. Desentierra su pasado y escribe para sanar, esclarecer y exorcizar el vacío de las ausencias, lidiando “con esa pena horrenda”, entre tumbas y recuerdos.
La poesía de Edna Pozzi genera un vínculo entre su ser creativo y los afectos que a su paso la han marcado, envolviéndonos en una atmósfera que estremece con vibraciones que ocupan nuestro lugar, nos invaden, impregnan y arrastran.
Su gran compromiso con la comunidad y su valentía en situaciones tan límites para los argentinos, como en la guerra de Malvinas, o sus palabras condenando las formas de la violencia. En “El dolor que no cesa” recuerda nada menos que “a los dolores de la vida le sumamos la obscenidad de la violencia”. Y en las contingencias personales le pone palabras a las alegrías y a las heridas.
En su extensa y prolífica producción literaria supo plasmar con exquisito talento una gran actividad como difusora de la cultura, y esa labor la hizo merecedora de los más altos reconocimientos.
Constituyó sin lugar a dudas una expresión genuina de sabiduría y refinamiento intelectual inigualables, galardonados y prestigiados tanto en este país como fuera de él.
Cualquiera, por más diverso que fuere su ámbito de actuación: Bellas Artes, Comisión de Cultura Municipal, Casa de la Cultura -de la que fue su alma mater-, Fundación Victoria Ocampo, Justicia, Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires -Unnoba-, entre otras, fueron escenario para desplegar su don de gente.
Hoy los pergaminenses recordamos a una gran persona con quien muchos de nosotros hemos tenido el orgullo de compartir gratos momentos.
La Fundación Casa de la Cultura expresó esta semana en ocasión de un nuevo aniversario que “Edna queda hoy presente en su obra y en su gente” y que “será recordada como la expresión intelectual más brillante e importante que ha tenido Pergamino y la región”.
Su labor, vida y obra han sido fuente de inspiración para todos y seguramente lo serán para las nuevas generaciones encargadas de tomar su legado, permitiendo que trascienda los tiempos.