Somos responsables de un gran legado, de una construcción colectiva para nuestra ciudad y alrededores, que nunca ha dejado de crecer, expresaron los directivos de la institución que fue fundada el 29 de abril de 1970 por Angela Períes Carreño.
La Escuela de Artes Visuales “Emilio Pettoruti”, que proyectaba realizar actividades en vista a sus 50 años que cumplirá el próximo 29, vio postergados sus festejos por razones ampliamente conocidas y justificadas.
La Escuela, junto a toda la comunidad, no escatimó en proyectos para celebrar este acontecimiento tan importante. “Pero en la educación, como en el arte, bien sabemos de imprevistos, de acomodarnos, repensar y de poder encontrar en el caos, la oportunidad. Todo resurgirá en su tiempo, y nos permitirá celebrar como soñamos”, escribieron los directivos.
La historia
“Nos permitimos, entonces, poder recordar el surgimiento de la Escuela de Artes Visuales, como un retazo de homenaje, mientras esperamos los festejos.
“Y rememorar nos encuentra con el 29 de abril de 1970 donde la gestión y valentía permitieron la apertura de la Escuela, que funcionaría en Bellas Artes, espacio simbólico en nuestros días si los hay. De la mano de Angela Períes Carreño, directora y fundadora que dio a la escuela su gran impronta, inicia este camino de educación, arte y conocimiento. Sentando bases firmes que permitieron trazar el trayecto que recorremos en nuestros días.
“La Escuela de Artes Visuales recorrió varios edificios de la ciudad, la escuela Primaria Nº 4, la Escuela Primaria Nº 50, hasta el año 1983 que comienza a ocupar el actual edificio en calle Lavalle y San Nicolás, en el Barrio Centenario.
“Asimismo las carreras dictadas en la Institución fueron varias, resultado de gestiones comprometidas y con una mirada avanzada sobre la educación superior en Arte. “Desde 1985 que se inicia el primer curso de Profesorado de Artes de Visuales, la Escuela contó con varias modificaciones respecto a los cambios educativos, entre estos nuevos espacios surgió: Diseño Gráfico, cursos de Tapiz, Cerámica, entre otros. “Actualmente la Escuela posee tres carreras Profesorado de Artes Visuales, Profesorado de Teatro y Tecnicatura en Cerámica”.
Los directivos
“Es imposible no mencionar a quiénes han tenido la oportunidad de coordinar este espacio educativo, brindando siempre la posibilidad de hacer crecer la escuela. Desde su fundadora Angela Peries Carreño, que ocupó el cargo de directora desde 1970 hasta 1976, han sucedido en su cargo: Dora Petri 1981-1987; Silvina Maggio 1987-1991; Rolando Rodríguez Santos 1991-1998; Daniel Ruiz 1998-1999; Néstor Alfredo Giménez 2000-2018; y Mercedes Santoro 2019, quien continúa actualmente. También han ocupado el cargo directivo, siempre sosteniendo la organización de la Escuela y la posibilidad que la misma prospere, las siguientes docentes: Irma Dieta, María del Carmen Paterlini, Cristina Chiota, la actual secretaria Mariana Ramallo y la presente jefa de Area, Marisa Monfil. Ana María Sánchez es la inspectora.
“Es por eso que creemos que una de las grandes fortalezas de la Escuela es su equipo de más de 50 docentes, su preceptora Carla D’Eletto, su bibliotecaria Mercedes Ghilardo. Siempre dispuestos a elevar a la institución con sus pequeñas y enormes acciones. Contagiando a los estudiantes, punto de partida y de llegada de nuestra labor, la responsabilidad, compromiso, creatividad y amor por lo que uno hace desde lo artístico y la docencia misma. Podemos encontrar estos sentimientos en las palabras del artista Rubén Albarracín, siempre cercano a la escuela y que ha plasmado sus sentimientos como homenaje”.
Un gran legado
“Estos 50 años de historia, repletos de proyectos, intercambios, aprendizajes, muestras, dan cuenta solo de una pequeña porción del gran trabajo cotidiano que se desarrolla en la Escuela. Hoy con más de 200 alumnos la institución busca brindar un espacio de creación artística junto a la formación profesional docente, reforzando los vínculos con sus alumnos, generando espacios de intercambio con la comunidad, apostando siempre a la posibilidad de aprender y enseñar más allá de las puertas de la escuela. Sin dudas somos responsables de un gran legado, de una construcción colectiva para nuestra ciudad y alrededores, que nunca ha dejado de crecer. En este tiempo de distancia física extrañamos sus aulas repletas de barullo, su patio lleno de estudiantes con el mate, su silenciosa presencia en el Barrio Centenario. Pero creemos con total certeza que seguiremos construyendo lazos de aprendizaje, resurgiendo, volviendo a crecer, porque la educación, como el arte sabe siempre transformarse para ser mejores”, concluyeron.