Fue en el interior de una vivienda de la vecina ciudad de Colón. El caso tuvo como víctima a un hombre de 62 años y supuesta victimaria a su mujer. La muerte se produjo por un disparo de arma de fuego y la homicida cortó parte del cuerpo para intentar deshacerse del mismo. Después le confesó lo sucedido a su hermano, quien la denunció.
La ciudad de Colón amaneció este sábado consternada por un crimen con ribetes escalofriantes, ocurrido en el interior de una vivienda y que tuvo como víctima a un hombre de 62 años y supuesta victimaria a su mujer. El asesinato se produjo por un disparo de arma de fuego pero lo que hace que este hecho no sea un caso más de violencia intrafamiliar es que la mujer habría intentado ocultar el crimen seccionando partes del cuerpo, para lo cual habría utilizado una amoladora. La idea que habría rondado en la mente de la homicida sería hacer desaparecer el cuerpo de su esposo, cortándolo en pedazos. Pero algo la frenó, porque en algún momento logró entrar en razón y fue a contarle lo sucedido a un hermano suyo, que fue quien alertó a la Policía sobre lo que había ocurrido. Tras ello le mujer fue detenida. El hecho sucedió en una casa de la vecina localidad ubicada en calle 11 entre 50 y 51. La víctima es José Luis Arena, un hombre de contextura física robusta, de aproximadamente 1,95 metros de talla y unos 120 kilogramos de peso.
Según fuentes de la investigación, la mujer, identificada como Mafalda Secreto, es quien habría matado a su pareja. Según versiones de los vecinos se oyeron disparos de arma de fuego en la madrugada de este sábado. No obstante, una fuente aseguró que la última vez que vio con vida a Arena fue el miércoles.
Mientras el fiscal a cargo del caso, Ignacio Uthurry, hacía las primeras investigaciones y la mujer ya estaba aprehendida, comenzó la búsqueda de los restos de Arena. Así los investigadores allanaron la vivienda que compartía la pareja y tras una requisa integral encontraron el cuerpo y un arma, supuestamente con la que se habría efectuado el disparo mortal.

El cuerpo de Arena estaba semioculto tapado con lonas en un galpón situado en el fondo de la propiedad, al que se llega tras atravesar un patio. Efectivamente, tal como el hermano de la supuesta homicida había alertado, estaba seccionado, aunque no en su totalidad. Puntualmente, según pudo saber LA OPINION, habían sido separados del cuerpo las dos piernas desde debajo de las rodillas y uno de sus brazos.
El cuerpo luego fue trasladado a la morgue para una operación de autopsia, donde se habría determinado que la muerte se produjo por un disparo de arma de fuego que ingresó por el maxilar derecho, y que la víctima estuvo en situación de agonía al menos por 12 horas. Los investigadores buscan determinar con exactitud cuándo sucedieron los hechos.
También intentan establecer si la mujer, tras efectuar el disparo mortal, actuó sola o con ayuda de alguna otra persona para trasladar el cuerpo hasta el fondo de la propiedad, teniendo en cuenta la robustez del cuerpo de Arena. En el allanamiento en la vivienda de la pareja también se encontró un arma a cuyo cargador sólo le faltaban dos balas. Creen que con ella se efectuó el disparo que dio muerte a Arena.

El aberrante hecho ocurrió en una vivienda de la calle 11 entre 50 y 51 de Colón. (LA OPINION)
En cuanto al móvil del crimen, según pudo averiguar LA OPINION, los investigadores siguen la línea de una relación conflictiva de la pareja, aunque no existirían denuncias formales de la mujer sobre ser víctima de violencia de género.
Si bien a priori el caso pareciera esclarecido (hay cuerpo del delito, supuesta arma homicida y supuesta homicida aprehendida), los investigadores, a cargo del fiscal Uthurry continúan recabando información y elementos para establecer con certeza qué fue lo que ocurrió dentro de esa vivienda de la calle 11 entre 50 y 51.