Roberto Iriarte repone el espectáculo sobre textos inéditos del mendocino Jorge Zuhair Jury. El actor local estará acompañado por los músicos José Santucho, Rubén Santucho y Santiago Crespi que interpretarán tonadas, valses y una cueca cuyana.
Roberto Iriarte repondrá este sábado, a las 22:00, en Florentino, el espectáculo “El glorioso velorio de la Juana Pájaro”, sobre textos inéditos del mendocino Jorge Zuhair Jury. El actor local estará acompañado por los músicos José Santucho, Rubén Santucho y Santiago Crespi que interpretarán tonadas, valses y una cueca cuyana.
La obra se estrenó en septiembre de 2005 en Florentino y fue representada en el Teatro Tafs de Rojas, en Mariano H. Alfonzo, en Colón Buenos Aires, en Santa Fe, en Mendoza, también en San Isidro (BA) en el Teatro Media Legua, en el “Martín Fierro” de San Fernando, en el Teatro Calibán del actor Norman Briski y en el “Caras y Caretas” de Caba. Se representó durante cinco años de manera discontinua.
Sinopsis
Murió la Juana Pájaro. Ahí está, con su cara de criolla, de aborigen, de europea, de joven, de vieja. Con su cara de nuestros ensueños. Al velorio llegaban hombres elegantes, oficinistas desvariados, doctores sentimentales descreídos de la ciencia, poetas de fondines, locos sueltos y solitarios ojerosos. Estaba Julito Rizzo, el que habló con Dios. Estaba Juan Astolli, que tenía la seguridad de encontrar la piedra filosofal dentro del fruto que daría una planta regada de orines de muchacha virgen, o dentro de los bolsillos de una vieja, o entre la bosta de un caballo.
Estaban los homosexuales del barrio de Santa Lucía pidiéndole a la muerta gracias y milagros. Estaba Fabián Juárez, el preñador de señoras estériles. Estaba Doña Chepa, que conservaba su linda imagen de regenta de burdeles criollos. Estaban, por fin, todos los desesperados, con sus almas arreboladas, y sus noches verdinegras como ramajes de laureles. Era un glorioso velorio. Y sin embargo todos ellos más que a velar la muerta, vinieron al velorio de sus propios ensueños.
Charla con Zuhair Jury
Tras su estreno, en 2005, Jorge Zuhair Jury, estuvo presente en una función. Al término del espectáculo, LA OPINION tuvo el privilegio de dialogar con el autor, nacido en Luján de Cuyo, guionista, director de cine y coautor de los guiones de toda la filmografía de su hermano, Leonardo Favio.
“Un día Roberto llega a mi casa a tomar mate y hablar -como siempre- de creación y de sensaciones vividas. Cuando se iba retirando le doy un libro inédito. A los tres días me llama, y con palabras elogiosas para con el texto y apasionadas inclusive, me sugiere llevarlo a este lenguaje teatral. Realmente me ha conmovido, porque es una jugada sumamente especial como disciplina. Porque así como no alcanzo a catalogar el texto como cuento o novela, tampoco como está llevado al lenguaje de teatro. Porque no es un unipersonal, que tiene siempre un texto que se escribe con premeditación y alevosía; se escribe para que suceda tal cosa. Esto no, y él se ha limitado a extraer gran parte de una narración extensa y exponerla sin ningún tipo de especulación más que el encantamiento por la palabra, que el encantamiento que le produce la historia que se expresa. Es decir, es un contador de literatura puesto arriba de un escenario con tres muchachos tan alucinados como él, que se embarcan en la construcción del espectáculo y lo logran conmovedoramente. Hay letras de tonadas que han cantado que yo no las conocía y que por momentos han superado, lejanamente, el contenido del texto base.
“Yo no tengo más que palabras de asombro y agradecimiento a ellos, porque en realidad el espectáculo es atípico, extraño, exótico. Es sentarse en un fogón a contar una narración, con la diferencia que una narración en un fogón, cuando venís de un larguísimo arreo y parás en la noche, posee la disposición del silencio y de la palabra a la orilla de un fuego mientras tomás un mate, en donde alguien te está contando y vos con atención te vas por esos mundos. Pero hoy, reunir a todas estas personas en medio de la vorágine de una actualidad conmocionada por problemas económicos, vivenciales, nunca van a tener la disposición de aquellos arrieros cansados que se toman un reparo en la noche y se embelesan en escuchar. Hasta qué punto es valiente este suceso por ellos realizado, que van a jugarse porque son tan alucinados como lo mismo que narran, como lo mismo que cantan. Yo creo que finalmente la vida pasa por ahí, por quebrantar el orden establecido, las normas y formas establecidas. Este es un hecho de valentía porque es atípico. Yo le decía a Roberto que esta jugada es para mí un punto muy especial en mi existencia. He pasado por muchos estrenos, rodajes, desesperanzas, pero esto ha sido muy especial para mí. Ellos se han embarcado en un acontecimiento que me enaltece, que yo les agradezco mucho. Además lo han hecho con una categoría, con un talento que no es común encontrar”.
Refiriéndose a los personajes que con su particular estilo describe Iriarte en la obra, Jury señaló que “los personajes son fantásticos en el tratamiento. De alguna forma, todos ellos responden a personajes que yo he conocido y a vivencias mías y a una necesidad personal de hundirme en un mundo sensualista y a la vez partiendo de lo telúrico, arrancando no solo de los olores y músicas del monte, de la provincianidad, sino del sensualismo que emerge de ese estado aparentemente primario que es lo aldeano, lo pueblerino, con sus notas de alucinación, como en todos los pueblo del mundo”.