La obra social de jubilados y pensionados ya instrumentó la receta electrónica que obliga a los profesionales a cargar en un sistema informático lo que prescriben y el diagnóstico de cada paciente. La modificación obedece a un proceso implementado para optimizar el control.
Desde hace algunos días la tradicional receta verde con la que se prescribían medicamentos a los afiliados de Pami salió de circulación, en virtud de una modificación impuesta por la obra social de jubilados y pensionados que obliga a los prestadores a utilizar el formato de receta electrónica identificada con el color azul. Para conocer en detalle en qué consiste esta modificación y cuáles son sus alcances desde el punto de vista prestacional, LA OPINION dialogó con Emmanuel Linares, titular de la Agencia Pergamino de Pami.
“Pami en el último año ha tomado decisiones que tienden a la auditoría, la transparencia y el control y en función de este objetivo una de las medidas es la implementación de la receta electrónica obligatoria", explicó el funcionario y recordó que antes se empleaba la receta verde que “carecía de las características que se le imponen a la receta electrónica porque era una receta que no estaba individualizada y por consecuencia el Instituto perdía referencia respecto de quién prescribía, qué prescribía , cuánto y porqué razón lo hacía”.
“En virtud de ello tomaron para mí correcta decisión de transformar la receta verde en la receta azul, que independientemente del color, tiene la particularidad de la activación. El prestador debe activarla a través de una clave que individualiza a cada prestador de la obra social”, detalló.
En esta línea recordó que en la actualidad todos los profesionales trabajan con un proceso de codificación de diagnóstico. “Cuando el médico activa la receta, se escanea por sistema en un proceso de digitalización, sucede que el Instituto quién prescribió, qué prescribió y por qué lo hizo”, refirió Linares.
“Es importante aclarar que es obligatoriedad de los prestadores emitir receta electrónica”, enfatizó y aclaró que la receta manual queda solo a modo de excepción para aquellos casos en que por alguna razón haya dificultades de sistema, o el médico realice consultas en domicilio donde no le resulte posible acceder a conectividad de Internet e imprimir o en zonas rurales.
“En estos casos la receta azul confeccionada en forma manual tiene validez plena, pero sólo en situaciones excepcionales”, destacó el jefe de la Agencia Pergamino de Pami. E insistió: “la regla es la receta electrónica, que además tiene una validez de 60 días, cuando con la receta anterior los afiliados tenían solo 30 días para retirar sus medicamentos”.
Respecto de la aceptabilidad del sistema, ofreció estimaciones del nivel central al referir que el 90 por ciento de los prestadores fue aceptada por los prestadores sin dificultad. “Obviamente que siempre hay quienes se muestran reacios al sistema por una cuestión de resistencia al recurso tecnológico, pero en términos generales es un formato que se ha adoptado y que además es de uso obligatorio dentro del sistema”.
El médico imprime la receta y el afiliado la lleva, pero la información que contiene ya está validada en el sistema informático, lo que a juicio del titular de Pami “agiliza los tiempos de atención en la agencia y resuelve las dificultades de ilegibilidad de muchas recetas confeccionadas en forma manual”.
Respecto de los beneficios de la receta electrónica, Emmanuel Linares sostuvo que de algún modo limita la emisión indiscriminada de recetas. En este punto recordó que con el sistema anterior, cualquier afiliado con solo ver a la secretaria de su médico obtenía las recetas en las que algunas veces se prescribían medicamentos que ese jubilado consumía y en otros casos se indicaban medicamentos a requerimiento del afiliado para algún familiar o vecino. Ahora, el hecho de tener que codificar el diagnóstico en el momento de confeccionar la receta, limita esta práctica.
La OME
A la par de la instrumentación de la receta electrónica, la obra social de jubilados y pensionados incorporó lo que se denomina Orden Médica Electrónica (OME). Respecto de este instrumento explicó que se utiliza para la prescripción de prácticas de laboratorio, estudios de diagnóstico por imágenes, sesiones de kinesiología, internación domiciliaria e interconsultas con especialistas. “El beneficio de esta herramienta es que tiende a crear un registro del afiliado en materia de prestaciones. Cualquier médico tiene la posibilidad de acceder a una especie de historia clínica para conocer qué tipo de prescripciones se indicaron a un determinado afiliado”, precisó. Y sobre esto agregó: “Esto resulta útil al momento de recibir a un afiliado que hizo el cambio de su médico de cabecera o a un paciente derivado por otro profesional. De esa manera se anula la posibilidad de una doble prescripción”.
“De acuerdo a la información que proporcionan muchos médicos y algunos laboratorios, esta doble prescripción se daba con mucha frecuencia por la imposibilidad que tenía el prestador de saber qué estudios se le habían hecho con anterioridad a un determinado paciente”, refirió Linares.
Puerta de entrada al sistema
A juicio del titular de la Agencia Pergamino de Pami las implementaciones realizadas tanto para la receta como para la orden médica electrónica le dan mayor protagonismo al médico de cabecera porque entiende que “es la puerta de entrada a las prestaciones del Instituto”.
“Este nuevo sistema contribuye a que este profesional pueda armar el circuito de su paciente para que acceda a los servicios que le brinda a la obra social”, acotó y recordó que los profesionales tienen una clave única personal acceder al sistema.
En relación a los especialistas, mencionó que también tienen acceso a este sistema electrónico, actualmente a través de las clínicas que son las que poseen el convenio con ellos.
El sistema empezó en vigencia a partir del 15 de agosto. “Hace unos días tuvimos algunas dificultades por desperfectos en los sistemas informáticos, pero esta situación ya fue resuelta”.
Sin cambios para el afiliado
Por último aclaró que estas modificaciones implementadas por la obra social de ningún modo recienten las prestaciones a los jubilados ni los obligan a hacer trámites diferentes a los que venían realizando. En este punto, reconoció que en los últimos días se suscitó una confusión sobre las prescripciones de algunas prácticas. “Por ahí hubo un error en la interpretación de la resolución, debido a la cual muchos laboratorios cuando el afiliado llega con una orden médica, si la misma fue prescripta por un especialista, requieren que la refrende el médico de cabecera. Entendemos que esto no debe ser así, la resolución no hace mención a esto”, remarcó.
“Hemos tenido quejas por parte de los afiliados en este punto en particular y consultas de los médicos de cabecera. Desde la UGL Junín se envío una notificación a todos los laboratorios para aclarar esta situación”, añadió.
Incentivos
El jefe de la Agencia Pergamino de Pami indicó que por la emisión de receta electrónica el profesional recibe un incentivo económico de 70 pesos por receta y se pagan hasta tres mensuales por afiliados. La OME no supone el pago de ningún tipo de incentivos.
Asimismo, aprovechó la oportunidad para anunciar que a partir de este mes la obra social ha decidido aplicar un aumento del 20 por ciento a todos los prestadores del sistema a excepción de los odontólogos que se rigen por un acuerdo especial. Este incremento se aplicará sobre la base de los montos de contrato que se habían establecidos en los últimos convenios firmados con la obra social.