Lo hicieron en una entrevista concedida a LA OPINION en el marco de una efeméride vinculada a la profesión que se celebró la semana pasada. Aunque se firmó el nuevo convenio, alertaron sobre lo perjudicial que resulta.
Autoridades del Círculo de Bioquímicos precisaron algunos aspectos del nuevo convenio prestacional dispuesto por la obra social de jubilados y pensionados. Lo hicieron días pasados en el contexto de una entrevista concedida a LA OPINION por el Día del Bioquímico. “Tenemos un cambio en la forma de trabajar con los afiliados de Pami que intentamos no traiga ningún perjuicio para los mismos”, refirieron profesionales de la entidad y ratificaron: “Nuestro compromiso es tratar de brindar los mismos servicios con la misma calidad, pero lamentablemente en las actuales condiciones esto implica un perjuicio económico importante para los bioquímicos. Es difícil sostener el convenio de esta forma”.
Los bioquímicos explicaron que por decisión de la obra social de jubilados y pensionados pasaron de un convenio que era por prestación a uno por cápita fija y advirtieron que con la demanda de trabajo que hay y las necesidades de atención, este modelo resulta perjudicial porque el monto establecido por cápita resulta insuficiente en términos económicos.
“El problema del sistema capitado es la incertidumbre porque el colega nunca sabe lo que va a cobrar, depende de lo que se facturó”, marcaron.
La negociación del convenio se hace a nivel del distrito, que en el caso de los bioquímicos comprende las localidades de Pergamino, San Nicolás y Junín. Al respecto, desde el círculo indicaron que no hubo demasiada negociación porque el nuevo modelo contractual fue propuesto en forma unilateral por Pami.
En este sentido precisaron que a nivel distrital se decidió suscribir el nuevo convenio, entendiendo que es necesario seguir negociando “desde adentro”, trabajando y demostrando “buena predisposición para mantener canales de comunicación abiertos desde los cuales mejorar aspectos del convenio y expresar las necesidades de los profesionales”.
“En términos económicos, si hacemos un estudio de lo que se venía cobrando por prestación, la cápita tendría que tener un valor de 71 pesos y tiene un valor de 55 pesos. Esto es un perjuicio bastante importante”, señalaron y en la misma línea comentaron: “Si lo trasladamos al valor de la unidad bioquímica que estaba en un valor bajo- 16,50- comparado con otras obras sociales y prepagas, con la nueva cápita el valor teórico era de 12,90 pesos y terminó resultando de 12,20 porque la demanda de atención fue mayor”.
Al respecto recordaron que antes del cambio de convenio ya habían reclamado un aumento del 20 por ciento en el pago de unidad bioquímica y señalaron que “este aumento no se dio y además se achicó el monto que nos pagan por este concepto”.
También mencionaron que desde la obra social comprometieron un incremento, aunque en un porcentaje mucho menor al pretendido.
En este contexto, la preocupación de los profesionales bioquímicos pasa por las dificultades que muchos experimentan para sostener sus costos fijos en un contexto inflacionario. “Hay equipamiento que renovar, reactivos que deben contarse en los laboratorios e ingresos que resultan insuficientes para responder a los actuales niveles de demanda prestacional”, refirieron.
Consultadas sobre si con otras obras sociales sufrieron cambios en el sistema prestacional, indicaron que no. “La mayoría de los convenios con obras sociales y prepagas están vigentes y no han tenido cambios sustanciales”.
Sobre esto indicaron que el otro modelo capitado es el que se tiene con el Instituto Obra Médico Asistencial (Ioma), aunque aclararon que en realidad funciona como un sistema mixto que les permite auditar determinadas prácticas para reconocerlas por prestación. “determinadas determinaciones al año están capitadas y a partir de ahí se realiza una auditoría médica y hay que justificar que el paciente necesita ese análisis. Eso resulta conveniente. Es un sistema capitado pero controlado, que es como debería ser, para brindar alguna herramienta a los bioquímicos”, explicaron los profesionales que describieron que “por un lado los médicos prescriben, los pacientes con justicia demandan las prestaciones y en el medio los profesionales bioquímicos perciben un dinero acotado y fijo para responder a la demanda”.
En relación a las causas que generan una mayor demanda de trabajo en los laboratorios, consignaron que responde a múltiples factores: “Hay una cuestión estacional que impacta en el volumen de trabajo. Además en la prevención de algunas enfermedades cada vez se utilizan más análisis. Al haber más herramientas de diagnóstico disponibles se utilizan, lo cual está perfecto. Tenemos una medicina de primer nivel con un sistema de pagos que resulta insuficiente”.
Por último y en lo que atañe al convenio con Pami comentaron que los profesionales están dispuestos a hacer el esfuerzo un par de meses y luego evaluar y remarcaron que en el actual contexto el sacrificio “es grande”.
Vale recordar que lo señalado por los profesionales bioquímicos va en coincidencia con lo que vienen planteando otros prestadores de la obra social de jubilados y pensionados que este año ha impuesto una serie de modificaciones en su sistema prestacional.