Aunque por momentos parece apática y desentendida del prójimo, nuestra comunidad ha demostrado una vez más que cuando la desesperación y la necesidad aparecen, emergen también las almas predispuestas y atentas. En medio de la tragedia, asistencia, cobijo y acompañamiento llegan donde no lo hace el Estado, por vía de los propios vecinos. Además de las donaciones, mucha gente tendió su mano para socorrer a quienes lo necesitaban.
DE LA REDACCIÓN. La Navidad de 2016 será recordada siempre por el temporal desatado sobre Pergamino y ciudades aledañas, donde llovieron alrededor de 200 milímetros durante todo el 25 de diciembre.
El 26, a las 9:00, el arroyo Pergamino desbordó su cauce por las fuertes lluvias que se extendieron durante todo el día anterior y por la suma, en consecuencia, del agua proveniente de la ciudad de Colón y Mariano H. Alfonzo; a esto deberíamos sumarle el cierre de las compuertas por parte de la ciudad de Arrecifes para evitar consecuencias similares.
Infantería, Bomberos, Defensa Civil, Policías y vecinos sobre todo, brindaron ayuda a los afectados. Cabe recordar que no solo resultaron damnificadas las zonas circundantes al Arroyo sino que el agua se extendió en un radio de 500 metros alrededor del mismo.
Entre los barrios más afectados se encuentran Centro, Jorge Newbery, Kennedy, Centenario, entre otros. Sin embargo, en las áreas no afectadas es donde surgió la solidaridad de los vecinos que dedicaron su día a ayudar, ya sea desde donaciones, hasta hospedaje, así como también colaboraron con las fuerzas de rescate para trasladar gente desde sus viviendas bajo el agua hasta un lugar seguro.
No es la primera experiencia de esta índole que tiene la ciudad. La inundación de 1995 tuvo consecuencias similares aunque sus causas no fueron las mismas. Casas completamente bajo el agua, vecinos esperando ayuda en los techos, clubes e instituciones que pusieron a disposición sus predios para hospedar a los afectados, como es el caso del Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo Social, Parroquia San Roque, Anses, Club Douglas Haig, Sede Extensión Universitaria Unnoba e Integración Cívica Pergaminense.
Las donaciones se basan principalmente en agua envasada, leche larga vida, pañales, cloro, artículos de limpieza, alimentos no perecederos, ropa para niños y adultos.
Si hay algo en que se destaca la ciudad de Pergamino es, justamente, en la solidaridad de su gente; todos ayudan como pueden y en lo que pueden, desde aquellos que ponen canoas en el agua para trasladar a personas varadas, los que donan lo poco o mucho que tienen, los que informan y dan a conocer qué se necesita y cuáles son los lugares asistenciales, hasta los mismos afectados que salen a ayudar a sus vecinos. Donde la ayuda del Estado no llega, ahí están los vecinos; cuando la ayuda especializada no da abasto, allí están los vecinos.
Muchos no conocen ni siquiera a quiénes están ayudando, pero sin dudas saben que están ayudando a aquellas personas que no pudieron disfrutar de la Navidad por este suceso, y especialmente por todo lo material que perdieron y que perderán en las próximas horas a causa de la gran cantidad de agua que tardará horas en irse. Es algo que debe surgir de cada uno ante situaciones como estas, no esperar nada a cambio, solo ayudar a aquel que necesita.
La inseguridad es un dato no menos importante, hay que tener en cuenta que además de las fuerzas policiales e Infantería, los vecinos mismos otorgarán seguridad para aquellos que aprovechen esta situación para cometer algún delito. Ha habido intentos de robo durante la tarde; mientras algunos intentan estar en un lugar seguro, otros aprovechan este tipo de circunstancia para apropiarse de lo poco que les ha quedado a los damnificados.
Las críticas sociales y políticas por falta de obras no tardarán en llegar, sin embargo, lo primero que vemos es ese esfuerzo personal de aquellos que ofrecen su ayuda, seguramente mucha gente no tendrá la responsabilidad o la obligación de ayudar toda la noche, pero lo hará, tanto los vecinos como los bomberos. Eso es la solidaridad pergaminense.