Los investigadores Miguel Lavilla y Antonio Ivancovich alertaron sobre la presencia de esta enfermedad en relevamientos realizados en el área norte de la provincia de Buenos Aires. Describieron características del agente causal y sugirieron pautas de manejo.
DE LA REDACCION. En relevamientos realizados en el área norte de la provincia de Buenos Aires en lotes de maíz de siembra temprana se observaron síntomas de mancha blanca en las hojas, señala un artículo producido por los ingenieros Miguel Lavilla, investigador de la Unnoba y Antonio Ivancovich, docente de la Unnoba e investigador de Inta.
Las muestras recolectadas a campo y analizadas en laboratorio permitieron identificar como agente causal de esos síntomas al hongo Phomamaydis (forma sexual Phaeosphaeriamaydis), Puccinia Henn Rane, PayakyRenfro (sin. Sphaeruliniamaydis =Leptosphaeriazeaemaydis) y f. imperf. Phyllostictasp. En Brasil síntomas similares a esta enfermedad se asocian a los causados por una bacteria, Pantoeaananas (sin. Erwiniaananas).
Los síntomas causados por la mancha blanca o mancha foliar por Phaeosphaeria pueden confundirse con los producidos por otros agentes bióticos y abióticos, aunque el análisis en laboratorio, cámara húmeda y aislamientos en medios de cultivo permiten la observación de estructuras que facilitan el diagnóstico correcto del agente causal.
La mancha blanca en maíz fue observada en Brasil durante la década del 80 y luego su incidencia y severidad se incrementó notoriamente durante la década del 90. Los síntomas iniciales se manifiestan como manchas blancas, húmedas y rodeadas de un halo más claro. Posteriormente las manchas se necrosan y toman color más oscuro. En ataques severos puede reducir el ciclo del cultivo y, por lo tanto, disminuir el tamaño y peso de los granos producidos.
Las pérdidas de rendimiento son más graves cuando las hojas superiores están muy afectadas durante el estado de crecimiento reproductivo temprano. En algunas regiones maiceras se presentan condiciones favorables para la enfermedad en las fases finales del cultivo, disminuyendo la pérdida de rendimiento por la enfermedad.
Condiciones predisponentes
Las condiciones predisponentes son ambientes con alta humedad y baja temperatura (humedad superior al 70% y noches frescas de 14° C) favorecen la presencia de la enfermedad.
Sobre el manejo de la enfermedad los especialistas recomiendan siembra de híbridos resistentes y aplicación de fungicidas en fase de prefloración.
En las regiones donde esta enfermedad foliar es grave, el cultivo de híbridos resistentes resulta más económico y práctico para el manejo de la enfermedad. En los EE.UU. la mayoría de los híbridos comerciales sembrados muestran ser resistentes. Las labranzas convencionales ayudan a prevenir esta enfermedad al enterrar los residuos de los cultivos infectados, reduciendo de esta manera el inóculo inicial de la enfermedad, pudiendo disminuir la aparición de la enfermedad en estadios tempranos del cultivo posterior.