Estados Unidos elevó el tono contra el régimen venezolano con mensajes públicos de sus máximas autoridades diplomáticas. Marco Rubio afirmó que Nicolás Maduro “no es el presidente” legítimo y lo vinculó al Cartel de Los Soles. Christopher Landau, en tanto, celebró el inicio de “un nuevo amanecer” para Venezuela.}
La ofensiva política de Estados Unidos contra el régimen venezolano sumó nuevas definiciones de alto voltaje. Tras las últimas operaciones militares informadas sobre suelo venezolano y en medio de una tensión creciente en la región, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, publicó un mensaje contundente donde afirma que Nicolás Maduro “no es el presidente” del país y sostuvo que su estructura de poder funciona como una organización narco-terrorista.
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La publicación de Rubio, difundida desde su cuenta oficial, fue interpretada como una señal directa de endurecimiento diplomático y estratégico de Washington frente al chavismo. Su pronunciamiento se sumó al del subsecretario de Estado, Christopher Landau, quien celebró públicamente la caída del líder venezolano y habló de un escenario de justicia inminente.
Rubio: “Maduro no es presidente y su régimen no es legítimo”
En su posteo, Rubio sostuvo que Maduro no representa un gobierno legítimo, sino una estructura que se impuso por la fuerza y que habría convertido a Venezuela en una plataforma criminal.
“Maduro no es el presidente de Venezuela y su régimen no es el gobierno legítimo. Maduro es el jefe del Cartel de Los Soles”, afirmó, en una declaración que vincula al chavismo con el narcotráfico internacional y con un esquema de poder sostenido por redes ilícitas.
Rubio agregó que Maduro se encuentra bajo acusación formal por impulsar el ingreso de drogas hacia Estados Unidos, reforzando la narrativa judicial y política que Washington sostiene desde hace años contra el liderazgo chavista.
Landau: “Un nuevo amanecer para Venezuela”
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En paralelo, Christopher Landau —subsecretario de Estado— publicó un mensaje breve pero cargado de simbolismo político, celebrado por sectores opositores venezolanos:
“A new dawn for Venezuela! The tyrant is gone. He will now—finally—face justice for his crimes.”
La frase (“Un nuevo amanecer para Venezuela… el tirano se fue”) marca un giro en el lenguaje oficial, con un tono de cierre y de transición, y refuerza el mensaje de que el ciclo Maduro estaría llegando a su fin.
Un cambio de escenario: presión política, mensaje judicial
Los posteos de Rubio y Landau se inscriben en un marco más amplio: la combinación entre sanciones, presión internacional, iniciativas diplomáticas y acusaciones penales contra figuras del régimen venezolano.
Washington sostiene desde hace años la existencia de un entramado criminal ligado al poder militar venezolano, en particular el llamado Cartel de Los Soles, y lo ubica como una estructura clave del tráfico regional.
En ese sentido, las palabras de Rubio funcionan como una reafirmación del argumento central: Maduro no es un presidente reconocido, sino un actor acusado de sostener el control institucional por fuera de la legitimidad democrática.
Impacto regional y expectativa global
La escalada de definiciones norteamericanas abre un escenario de máxima incertidumbre política para la región, con impacto inmediato sobre los países fronterizos y con un fuerte efecto sobre la oposición venezolana, que históricamente pidió mayor presión sobre Maduro.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención el desenlace, en un contexto donde la estabilidad de Venezuela vuelve a convertirse en una pieza clave del tablero geopolítico del continente.