Lo que hace apenas una semana era una demanda urgente por nuevas lluvias para sostener la buena condición de los trigos y garantizar un inicio óptimo de la campaña gruesa, se transformó en un exceso que ya empieza a complicar al campo.
El informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) había destacado que el 75% de la región núcleo venía de dos semanas con menos de 10 milímetros y con fuerte pérdida de humedad superficial.
Pero el cambio fue abrupto: entre la tarde del jueves y la madrugada del viernes, un frente de tormentas descargó más de 100 milímetros en buena parte del corazón productivo del país, abarcando el norte de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y el sur y sudeste de Córdoba.
Las precipitaciones trajeron alivio para muchos trigueros, pero también preocupación en zonas donde los suelos ya no dan abasto. “Las lluvias que se esperaban tenían una gran importancia”, había dicho la GEA. Lo que no se esperaba era que en algunos casos el agua sobrepasara ampliamente las marcas históricas para octubre.
Datos que impresionan
De acuerdo con los registros del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las últimas 24 horas dejaron lluvias generalizadas de entre 30 y 80 milímetros, con máximos en Venado Tuerto (90 mm), Junín (70), Marcos Juárez (50) y Rosario (60).
Sin embargo, redes locales y organismos provinciales reportaron acumulados mucho mayores. En el norte bonaerense, las mediciones de estaciones particulares y canales meteorológicos informaron más de 120 milímetros en Salto, 113 en Pergamino, 110 en Carmen de Areco y Tacuarí, y 118 en Gahan, entre otras localidades.
En Córdoba, la Administración Provincial de Recursos Hídricos (APRHI) reportó más de 100 milímetros en La Carlota y 90 en General Levalle, reflejando un patrón de tormentas muy intensas en el sur provincial.
La red de estaciones de la BCR también marcó valores destacados: Guatimozín (110 mm), Pergamino (100), Chovet (66,4) y Canals (65,6). En varios puntos de la región, las lluvias superaron la capacidad de infiltración de los suelos y generaron encharcamientos inmediatos.
Inundaciones que no dan tregua
La otra cara de esta postal es la de los excesos. En localidades del centro y oeste bonaerense, donde los productores llevan meses lidiando con campos anegados, los nuevos milimetrajes fueron un golpe duro.
“Por acá fue bastante desparejo, entre 30 y 80 milímetros en distintas partes del partido. El problema es que, ante la situación en la que estamos, 20 milímetros son como 100”, lamentó Patricia Gorza, productora de 9 de Julio.
En la misma línea, Andrea Passerini, productora y dirigente de Carlos Casares, describió un panorama muy complicado: “Cayó muy variado, 65 en Pinto, más de 100 en Huanguelén, 35 en Salliqueló, entre 15 y 30 en Casares. Pero ya llevamos como 1.300 milímetros en el año, ya perdí la cuenta. Acá estamos tan inundados que en realidad debería dejar de llover por 60 días”.
Las consecuencias se ven a simple vista: lotes encharcados, caminos rurales cortados y pueblos que vuelven a quedar aislados. En algunas zonas, las escuelas rurales suspendieron las clases por falta de acceso y los equipos agrícolas permanecen parados.
Impacto en la campaña gruesa
Con la siembra de soja y maíz temprano en pleno inicio, el exceso hídrico llega en un momento sensible. En muchas zonas, la falta de piso obligará a retrasar las labores y podría alterar la planificación de fechas óptimas de implantación.
Técnicos consultados en la región advierten que, si bien el perfil quedó “a tope” de agua útil, las bajas temperaturas y la falta de sol previstas para los próximos días dificultarán el secado superficial. “Habrá que esperar, y eso puede empujar las siembras más hacia noviembre”, señalaron desde la Estación Experimental Agropecuaria INTA Marcos Juárez.
El panorama es desigual: mientras en zonas altas el agua fue bienvenida, en los bajos la situación roza lo crítico. “Hay campos donde no entra un tractor ni en una semana”, describen los asesores.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas por tormentas fuertes para el NEA y el Litoral, con posibilidad de lluvias intensas, ráfagas y caída de granizo. La inestabilidad podría extenderse hasta el domingo, con nuevos acumulados sobre regiones que ya vienen saturadas.
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Los pronósticos coinciden en que octubre cerrará con valores muy por encima del promedio en gran parte del centro y norte del país. Y aunque los perfiles agrícolas están “a punto caramelo” para la gruesa, el desafío ahora será cómo manejar los excesos para no perder tiempo ni rendimiento.
El agua volvió con fuerza a la región núcleo. Lo que en un principio fue una bendición para los cultivos, se convirtió en un recordatorio de que la variabilidad climática sigue marcando el pulso del agro argentino. En los próximos días, los productores seguirán mirando al cielo, con la esperanza de que las lluvias den una tregua. Porque en muchas zonas, literalmente, ya no entra una gota más.