La industria frigorífica en alerta: señales de ajuste y riesgo empresario hacia 2026
La combinación de menor oferta de hacienda, aumento sostenido de costos y distorsiones en el mercado interno y externo enciende luces amarillas en la industria cárnica. Desde FIFRA advierten que el escenario podría derivar en una depuración del sector si no se corrigen desequilibrios estructurales.
24 de enero de 2026 - 05:00
Compartí esta nota:
La industria está enfrentando un conjunto de problemas que afectan directamente su rentabilidad.
La industria frigorífica argentina atraviesa un momento de creciente tensión. Así lo dejó en claro el presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), Daniel Urcía, quien en su última editorial alertó sobre la posibilidad de que durante 2026 se produzcan cierres de plantas como consecuencia de un contexto que combina factores productivos, económicos y regulatorios.
“La industria está enfrentando un conjunto de problemas que afectan directamente su rentabilidad”, sostuvo el dirigente, al tiempo que deslizó una frase que resonó con fuerza en el sector: “Es posible que el mercado termine segregando a algunos operadores”. La advertencia no apunta solo a cuestiones macroeconómicas, sino también a distorsiones internas que, según FIFRA, vienen profundizándose desde hace tiempo.
Uno de los puntos centrales del diagnóstico tiene que ver con la menor disponibilidad de hacienda. La actual etapa de retención, impulsada por buenos precios presentes y expectativas firmes a futuro, impacta de lleno en la faena. Según estimaciones de Urcía, en 2026 podría registrarse una caída del orden de un millón de cabezas, lo que implicaría una merma cercana a las 230 mil toneladas de carne producida.
Esta situación genera una paradoja: mientras los valores del ganado son favorables para el productor, la industria frigorífica ve deteriorarse sus márgenes. A esto se suman subproductos con precios deprimidos, mayores costos salariales y energéticos, y una estructura que pierde eficiencia con menor volumen de actividad.
“Pese a los buenos precios internacionales, no se logra rentabilidad”, advirtió el titular de FIFRA. En ese contexto, la reducción de operadores aparece como una consecuencia posible de un mercado que no logra absorber el impacto combinado de menores volúmenes y mayores costos. “Pese a los buenos precios internacionales, no se logra rentabilidad”, advirtió el titular de FIFRA. En ese contexto, la reducción de operadores aparece como una consecuencia posible de un mercado que no logra absorber el impacto combinado de menores volúmenes y mayores costos.
Informalidad y mercado interno bajo presión
Otro de los factores que complejiza el panorama es la persistente informalidad. Desde FIFRA insisten en que la competencia desleal en materia sanitaria, impositiva, comercial y laboral sigue afectando a los frigoríficos que cumplen con las normas. A este escenario se suma, además, el crecimiento de las importaciones de carne, que presiona sobre el mercado interno.
image
Para la entidad, el combate a la marginalidad resulta indispensable no solo para sostener la actividad industrial, sino también para proteger el empleo formal. En ese marco, Urcía volvió a reclamar avances concretos en materia de reforma laboral e impositiva que permitan mejorar la competitividad del sector.
China, cupos y una incertidumbre que se traslada al negocio
En el plano externo, la relación con China vuelve a ocupar un lugar central. La imposición de un cupo de 511 mil toneladas libres de aranceles genera, según FIFRA, un nuevo foco de incertidumbre, especialmente por el criterio de asignación de “primero llegado, primero servido”.
Si bien en la primera mitad del año el volumen no representaría un problema, hacia la segunda parte de 2026 podrían aparecer distorsiones si los frigoríficos aceleran embarques para asegurarse lugar dentro del cupo, presionando sobre los precios de la vaca y afectando la rentabilidad general.
En línea con esta mirada, Alfredo Cassani, CEO del Grupo Lequio, advirtió que la falta de reglas claras puede derivar en una carrera desordenada por exportar, con consecuencias negativas para toda la cadena. “No se trata de intervenir el mercado, sino de ordenar el partido”, sostuvo, al reclamar un rol más activo del Estado como árbitro.
La preocupación compartida es que, sin una estrategia clara, el sector enfrente picos de exportación seguidos de frenos abruptos, con impacto directo en precios, actividad y empleo. Un riesgo que, de no atenderse a tiempo, podría profundizarse aún más en los próximos años.