En el marco de una importante política sostenida de control y concientización vial, el programa municipal Tolerancia Cero comienza a mostrar una serie de resultados concretos en Pergamino, no solo en términos de sanciones y en los secuestros de vehículos, sino también en un cambio progresivo en la conducta de los ciudadanos al momento de circular por la vía pública.
De acuerdo a datos aportados por el área de Inspección General y Tránsito, desde la puesta en marcha de los operativos se han secuestrado alrededor de 1.000 motocicletas por diversas infracciones, entre las que se destacan la falta de casco, la ausencia de licencia de conducir y otras irregularidades que, por normativa vigente, habilitan el retiro inmediato del rodado. Se trata de una cifra significativa que da cuenta, por un lado, del nivel de incumplimiento detectado en una primera etapa, pero también del fuerte despliegue territorial de los controles.
En calles y avenidas
Los procedimientos se desarrollan de manera diaria y en distintos puntos estratégicos de la ciudad, con especial énfasis en avenidas, accesos y zonas de alta circulación. Allí, los agentes municipales realizan controles de alcoholemia, verificación de documentación, uso de casco en motociclistas y cumplimiento general de las normas de tránsito. Esta presencia constante en la vía pública forma parte de una decisión política clara: reforzar la seguridad vial y reducir los factores de riesgo que derivan en siniestros.
Sin embargo, más allá del número de secuestros, desde el Municipio destacan un dato que consideran aún más relevante: el cambio de comportamiento de los vecinos; en este sentido, las autoridades de Inspección General y Tránsito reconocieron que, con el correr de los meses, se comenzó a observar una mayor predisposición al cumplimiento de las normas. En particular, remarcaron un incremento en el uso del casco entre motociclistas, uno de los principales ejes de la campaña debido a su impacto directo en la reducción de lesiones graves y muertes en accidentes.
Tolerancia Cero y un cambio importante
Este cambio no es casual ni espontáneo. Responde a una estrategia integral que combina controles estrictos con campañas de concientización y educación vial. El mensaje es claro: no se trata únicamente de sancionar, sino de generar una cultura de respeto por las normas y de cuidado de la vida propia y ajena. En este sentido, los operativos de “Tolerancia Cero” buscan instalar hábitos sostenibles en el tiempo, más allá de la presencia puntual de un control.
Otro aspecto que subrayan desde el área es que muchas de las infracciones detectadas están vinculadas a conductas evitables. La falta de casco, por ejemplo, continúa siendo una de las principales causas de secuestro de motocicletas, pese a tratarse de un elemento básico de seguridad. Lo mismo ocurre con la falta de licencia, un requisito indispensable para garantizar que quien conduce cuenta con los conocimientos necesarios para hacerlo de manera responsable.
En paralelo, se ha registrado una mejora en la actitud de los conductores frente a los controles. Según indicaron fuentes municipales, en la actualidad es más frecuente encontrar ciudadanos que presentan la documentación en regla y que comprenden la importancia de las medidas, lo que contribuye a agilizar los operativos y a fortalecer el vínculo entre el Estado y la comunidad.
Tránsito y seguridad vial
La continuidad de estas acciones aparece como un eje central en la agenda del Municipio. Lejos de tratarse de operativos aislados, “Tolerancia Cero” se consolida como una política pública permanente, orientada a reducir la siniestralidad vial y a ordenar la circulación en la ciudad. En ese camino, el desafío es sostener en el tiempo los niveles de control y profundizar las tareas de prevención.
Otro aspecto que cobra relevancia en Pergamino es el compromiso asumido por las estaciones de servicio de la ciudad, que comenzaron a desempeñar un rol activo en la promoción de la seguridad vial. En línea con las políticas impulsadas por el Municipio, estos comercios adoptaron la decisión de no despachar combustible a motociclistas que no utilicen casco al momento de cargar nafta, una medida que apunta directamente a reforzar la prevención.
La iniciativa se consolida como un complemento clave de los operativos de control que se desarrollan en la vía pública, ya que extiende el alcance de la concientización a un ámbito cotidiano para los conductores. De este modo, el mensaje sobre la importancia del uso del casco no solo se transmite a través de sanciones, sino también mediante acciones concretas que buscan modificar hábitos.
Desde el sector destacan que la respuesta de los usuarios ha sido, en general, positiva, con una creciente aceptación de la medida. En muchos casos, los motociclistas que no contaban con el casco optan por regresar con el elemento de seguridad correspondiente, lo que evidencia un cambio progresivo en la conducta.
Entre todos es posible
Esta articulación entre el Estado municipal y el sector privado refleja un compromiso compartido en torno a la seguridad vial, entendida como una responsabilidad colectiva. La participación de las estaciones de servicio no solo fortalece las políticas públicas, sino que también contribuye a generar una mayor conciencia social sobre la necesidad de respetar las normas y cuidar la vida en la vía pública.
En definitiva, los resultados alcanzados hasta el momento permiten trazar un balance positivo. La importante cantidad de motocicletas secuestradas evidencia la decisión de hacer cumplir la ley, mientras que el cambio de hábitos en los vecinos marca que el objetivo de fondo, generar conciencia, comienza a cumplirse. En un contexto donde la seguridad vial se presenta como una problemática compleja, la combinación de control, sanción y educación se perfila como la herramienta más efectiva para avanzar hacia una ciudad más ordenada y segura.