Marcelo Magnasco, el esgrimista olímpico que sigue desafiando al tiempo desde Pergamino
Con 67 años y más de 50 en la esgrima, el olímpico en Los Angeles 1984 sigue compitiendo en el más alto nivel. El lunes se consagró campeón panamericano.
Marcelo Magnasco se acaba de consagrar campeón panamericano en la categoría +60 en Lima.
LA OPINION
La historia de Marcelo Magnasco es la de un hombre que demuestra que la pasión y la dedicación no tienen fecha de vencimiento. A sus 67 años, este esgrimista olímpico sigue cosechando triunfos, sumando a su ya impresionante palmarés un reciente título panamericano en Lima (Perú) y una medalla de plata en el Sudamericano en Quito (Ecuador), en espada +60. Radicado en Pergamino desde hace 10 años, se ha convertido en un referente de la longevidad deportiva, con una vida marcada por la esgrima y los viajes.
“Yo empecé tarde”, dice con humildad, lo que hace más meritorio todo lo que ha logrado. El dato no es menor: comenzó esgrima a los 16 años, en una disciplina donde muchos se inician antes de los 10. Pero a fuerza de constancia, técnica y una pasión inquebrantable, se convirtió en uno de los esgrimistas más destacados del país.
Entrevistado en el programa Fuera de Página en el canal de streaming de LA OPINION y Radio Wi! Play (FM 105.1), compartió detalles de su vida, desde sus inicios en el deporte hasta sus planes futuros, incluyendo su participación en el próximo Mundial de Veteranos en Bahréin.
Una vida con la espada
Magnasco, que representó a Argentina en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, define a la esgrima como mucho más que un deporte. “Yo empecé a los 16 años en el colegio secundario y ya llevo 51 años esgrimiendo”, comenta. La decisión de dedicarse a la disciplina llegó tras ver un mundial juvenil en Buenos Aires. “Lo fui a ver y me quedé enamorado, maravillado de lo que era eso. Ver las armas, las empuñaduras, los chalecos, las máscaras, para mí era un mundo completamente nuevo".
Aunque compitió en las tres armas a lo largo de su carrera, la espada fue siempre su favorita. “Es el arma de duelo, de estudio, donde cualquier descuido puede costarte el punto. Todo el cuerpo es blanco válido y cada combate es una batalla táctica”, explica.
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Magnasco en el primer escalón del podio durante la premiación el lunes en el Panamericano.
LA OPINION
Un olímpico entre nosotros
A los 26 años, en Los Ángeles 84 vivió la experiencia de ser parte de la élite deportiva mundial. Compitió en florete y espada. “La participación en los Juegos fue un antes y un después, fue una alegría inmensa ser convocado por el país para esa cita que había visto tanto en la televisión, fue lo más”, recuerda. Enfrentar a potencias como Francia e Italia fue un desafío memorable para él. “Fue de locos ver el estadio, el ambiente, conocer y ver a cada uno de los grandes de este deporte", confiesa.
Su carrera, sin embargo, lo llevó a vivir gran parte de su vida fuera del país. “Viví dos años en Brasil para hacer la maestría de esgrima que tengo con un maestro francés. De ahí obtuve una beca y me fui a Francia, a Fontainebleau”. En total, fueron 25 años en el país europeo, donde no solo se perfeccionó, sino que también se dedicó a la enseñanza. “Estuve 18 años enseñando tanto a niños como a personas adultas, tenía un alumno de 80 y pico de años”, detalla.
Sus triunfos más recientes
A pesar de su larga trayectoria, Magnasco no ha dejado de competir. Este año, sus resultados hablan por sí solos. “Empecé la gira con París, es un criterio mundial. Participé en mi categoría, en +60, y éramos 55 y terminé octavo. Perdí en cuartos de final con un húngaro fuertísimo, pero quedé muy contento”, relata. Su éxito continuó en el Sudamericano en Quito, donde obtuvo el segundo puesto, aunque con un toque de lamento: “Fue un poco una pena, porque yo había ganado el año pasado”.
Pero la coronación definitiva llegó hace pocos días en Lima, Perú, donde se consagró campeón panamericano de espada +60, de forma invicta. Un logro que lo deja en la cima de su categoría a nivel continental.
El próximo desafío es el Mundial de Bahréin en noviembre. Su preparación es intensa y rigurosa. “Los martes viajó al Jockey Club de Rosario, donde nos juntamos unos 12 a ‘tirar’, como se dice, a hacer esgrima", explica. Los jueves, el entrenamiento continúa en su club, Hungaria, en Olivos. “El nivel es muy fuerte y me levanta, ‘cobro’ cuando compito con los más chicos y me ayuda a progresar mucho. Es muy bueno”, afirma.
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“El sable es el arma de El Zorro”
Magnasco explicó las diferencias entre las tres armas de la esgrima -espada, sable y florete- y reveló cómo cada una define estilos y reglas propias. Para el esgrimista olímpico, el sable es “la más rápida de todas”, un arma de filo donde se puede tocar con el filo y el contrafilo, y cuyo blanco válido va de la cintura hacia arriba. “ Es un arma sumamente dinámica, con una convención que impide contraatacar sin antes detener el golpe”, explica. También aclara que, pese a lo que muchos creen, El Zorro no usaba una espada, sino un sable.
En cambio, el florete -al igual que la espada- es un arma de punta, pero con una superficie válida mucho más reducida: solo el tronco. “Era el arma de estudio en las salas de los siglos XVII y XVIII, para prepararse para un eventual duelo con espada”, señala. Además, tanto en sable como en florete, rige la misma convención de prioridad en el ataque. La espada, su favorita, se diferencia por no tener esta regla: se puede tocar cualquier parte del cuerpo, en cualquier momento, lo que la convierte en un arma de estudio, precisión y paciencia.
El sueño de la esgrima en Pergamino
Es el único esgrimista en Pergamino y hace unos años buscó la manera de difundir el deporte en la ciudad. “Cuando volví, estuve 25 años en Francia enseñando y volví a Pergamino con la idea de desarrollar el deporte. Estuve en tratativas en diferentes clubes y llegó la pandemia. No se pudo dar”.
Sin embargo, no pierde la esperanza de que la esgrima, un deporte que muchos conocieron gracias a la serie El Zorro, pueda encontrar su lugar en la oferta deportiva de Pergamino. “Estoy seguro que gustaría, sobre todo los más chicos al tener un arma en la mano, una espada, un sable o un florete, es el sueño de, entre comillas, ser El Zorro, de chico”, concluye.
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25-08-2025 12:57
Embed - Diario LA OPINION on Instagram: " A los 67 años, Marcelo Magnasco sigue demostrando que la pasión no tiene fecha de vencimiento. Olímpico en Los Ángeles 1984, este esgrimista con más de medio siglo en el deporte se consagró campeón panamericano en Lima y subcampeón sudamericano en Quito en la categoría +60. Tras vivir 25 años en Francia, eligió Pergamino como su hogar, desde donde se prepara para su próximo gran desafío: el Mundial de Veteranos en Bahréin. Un ejemplo de constancia, disciplina y amor por la esgrima. Lee la nota completa en www.laopinionline.ar #Esgrima #Pergamino #Deporte #PasiónSinEdad"