A través de un comunicado que se envió en todo el país, la Cámara Argentina de Industrias Ópticas y Afines advirtió acerca de la comercialización de millones de anteojos de sol que no cumplen con las normativas que garantizan una protección ocular de las personas y provocan un riesgo en materia de salud.
Un riesgo óptimo permanente
En este sentido, de acuerdo con los datos relevados por la mencionada entidad, más de dos millones de anteojos de sol falsos se comercializarán durante el verano y lo mismo sucederá en todo el país a lo largo del año. “Lamentablemente hubo una significativa importación de anteojos de sol que no cumplen con las condiciones correspondientes para el cuidado de la vista y debemos explicarle a la gente cuáles son los por qué de no usarlos”, destacaron los profesionales
“El gran error que se comete es pensar que al ser oscuro sirve para el sol y eso no es así; el anteojo de sol, cuando más oscuro es y no tiene los filtros necesarios, lo que hace es dilatar la pupila permitiendo el ingreso de mayor cantidad de rayos UV y provocando un daño en el ojo”, advirtieron y señalaron que “lo que le decimos a los usuarios de estos productos es que son lentes de plástico inyectado y al no tener ningún tipo de tratamiento óptico es muy riesgoso para la vista”.
Por qué la gente los compra en forma masiva
Sobre los motivos principales por lo que la gente los adquiere, uno de ellos son los costos. Un anteojo de sol normal, comercializado a través de las óptimas correctamente habilitadas, que contenga los materiales orgánicos específicos y un policarbonato adecuado para la función requieren un procedimiento especial, tienen un valor que refleja justamente el trabajo de los profesionales que en su momento se abocaron al diseño y confección de esos anteojos. Mientras que un par de anteojos de plástico inyecto, de esos para niños que vienen en distintos colores y se los vende en cualquier lugar, "no tienen nada que ver con los que vendemos nosotros y son realmente perjudiciales para la salud. Y además de no cumplir con los requisitos para la protección de la vista, hay una constante falsificación de marcas en estos artículos", contaron al Diario.
Sin inspecciones y un problema de salud
"Es muy difícil controlar la venta de estos productos; tenemos legislaciones nacionales y provinciales que también están vigentes pero nadie las hace cumplir, ni siquiera con los pedidos formulados por entidades como la nuestra que nuclea a los ópticos de todo el país. Entendemos entonces que es imposible que se controlen estas cosas, por tal motivo es que apelamos a la educación, a que la gente esté informada de los riesgos que conlleva usar estos anteojos de sol “truchos” que no cumplen ninguna función", señalaron.
La venta de lentes “truchos” cada día es y será mayor, hay un crecimiento exponencial porque la gente los adquiere en todos lados, a bajo costo y en cualquier época del año. Y ante la falta de controles, hace que la comercialización suba en forma constante.