Conocida cariñosamente como “Sor Dulzura”, apodo que le otorgó Angelo Amato al momento de proclamarla beata en Pergamino, este miércoles es la fiesta de María Crescencia quien dejó una huella imborrable por su manera de vivir el Evangelio en los pequeños gestos cotidianos. Su vida estuvo marcada por la sencillez, el servicio silencioso y el amor hacia quienes más necesitaban contención y ayuda.
Una jornada cargada de espiritualidad
Las actividades comenzarán en la tarde de este miércoles con un momento de oración que tendrá lugar desde las 14:30 en la capilla del Hogar de Jesús, ubicada en avenida Rocha y Santiago del Estero. Desde allí partirá, a las 15:30, la tradicional procesión hacia la capilla del Colegio Nuestra Señora del Huerto, uno de los sitios más significativos para la devoción local.
El momento central de la celebración tendrá lugar a las 16:00 con la misa principal presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Hugo Santiago.
Luego de la eucaristía, la comunidad podrá compartir un momento artístico y espiritual a través de la música, con la participación de dos músicos invitados que ofrecerán sus cantos en honor a la beata.
La jornada culminará con la última misa del día, prevista para las 18:00.
La mujer que hizo extraordinario lo cotidiano
María Crescencia Pérez nació en Pergamino el 17 de agosto de 1897 y desde muy pequeña sintió el llamado a la vida religiosa. Ingresó a la congregación Hijas de María Santísima del Huerto y dedicó su existencia al cuidado de los enfermos, los niños y las personas más vulnerables.
Quienes compartieron momentos con ella resaltaban especialmente su humildad, su ternura y su capacidad de entrega permanente. Su forma de vivir la fe se expresaba en acciones simples, pero profundamente transformadoras para quienes la rodeaban.
Precisamente esa capacidad de hacer extraordinario lo cotidiano es una de las características que más destacan hoy quienes mantienen viva su memoria. Sor Dulzura evangelizaba a través del amor, la escucha y el servicio desinteresado.
Murió en 1932 en Tucumán, pero con el paso de los años su figura creció sostenida por innumerables testimonios de fe y favores atribuidos a su intercesión.
Una devoción que sigue creciendo
El 17 de noviembre de 2012, Pergamino vivió uno de los acontecimientos más importantes de su historia religiosa con la beatificación de María Crescencia Pérez, realizada ante una multitud de fieles llegados desde distintos puntos del país.
Desde entonces, la devoción hacia Sor Dulzura no dejó de crecer. Cada año, cientos de personas participan de las celebraciones para agradecer, rezar y pedir protección, encontrando en su figura un mensaje de esperanza y cercanía.
Un mensaje que atraviesa generaciones pergaminenses
La fiesta de la beata representa mucho más que una celebración litúrgica. Para Pergamino, constituye un verdadero encuentro comunitario que une generaciones alrededor del ejemplo de una mujer que eligió servir en silencio y entregar su vida a los demás.
En tiempos atravesados por incertidumbres y dificultades sociales, la figura de Sor Dulzura vuelve a resonar con fuerza como símbolo de amor, humildad y solidaridad.
Este miércoles, una vez más, Pergamino abrirá su corazón para celebrar a aquella mujer sencilla que transformó la vida cotidiana en un camino de fe y entrega.