sábado 11 de abril de 2026

Zárate insiste con mudar los boliches a la costanera y reabre un debate histórico

Zárate busca relocalizar la nocturnidad fuera del casco urbano, pero hay antecedentes legales, resistencias y un amparo que aún condiciona la medida.

10 de abril de 2026 - 09:40

El Municipio de Zárate volvió a poner sobre la mesa una idea que atraviesa décadas: trasladar los boliches a la zona costanera. El planteo, reactivado por el intendente Marcelo Matzkin, reabre un debate histórico atravesado por ordenanzas, conflictos judiciales y tensiones con el sector privado.

Zonificación nocturna en Zárate: un proyecto que viene desde 1990

La intención de concentrar la actividad nocturna en un área específica no es nueva. Ya en 1990, la ordenanza 2639 establecía una zona determinada para confiterías bailables, en línea con normativas previas que habían redefinido sectores de la ciudad.

Incluso antes, en 1988, el área conocida como “La Carbonilla” fue desafectada como zona residencial para convertirse en un espacio destinado a usos recreativos. Desde entonces, distintas gestiones municipales mantuvieron la idea de trasladar allí los locales nocturnos, aunque nunca lograron concretarla.

Ordenanzas, plazos incumplidos y falta de consenso

En 2003, el Concejo Deliberante avanzó con una nueva ordenanza que proponía sectorizar estos emprendimientos, fijando una zona provisoria y otorgando un plazo de tres años para la relocalización.

El objetivo era claro: reducir conflictos en zonas densamente pobladas y generar un polo recreativo ordenado. Sin embargo, la medida nunca se implementó plenamente. Muchos comercios ya contaban con habilitaciones previas y continuaron funcionando, lo que impidió la descentralización buscada.

Además, el propio Municipio contemplaba incentivos como exenciones fiscales o permisos especiales, aunque nunca logró consolidar un esquema que resultara viable para los empresarios del sector.

Amparos judiciales y dudas económicas frenan el traslado

Uno de los principales obstáculos surgió con la presentación de un recurso de amparo por parte de un privado, que cuestionó la posibilidad de forzar la mudanza de los boliches. El planteo se basó en derechos adquiridos y en el perjuicio económico que implicaría cerrar locales ya establecidos para reiniciar la actividad en otro punto de la ciudad.

A esto se suma la falta de definiciones sobre el esquema económico: costos de traslado, disponibilidad de terrenos, incentivos concretos y garantías para inversiones privadas.

Con el amparo vigente y los plazos legislativos vencidos, el Municipio enfrenta limitaciones para avanzar de manera compulsiva. Sin embargo, la gestión actual insiste en el camino de la relocalización, argumentando la necesidad de mejorar el control y reducir hechos de violencia en el casco urbano.

“Todos los emprendimientos nuevos deberán instalarse en la zona costanera y a los que aún están en el centro los incentivaremos a mudarse”, afirmó Matzkin, dejando en claro que el debate está lejos de cerrarse.

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