Rentabilidad dispar en el campo: solo la hacienda le ganó a la inflación
Un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea puso bajo la lupa la evolución de los precios al productor durante 2025 y dejó una conclusión clara: pese a un muy buen desempeño productivo, la mejora no se tradujo de manera generalizada en la rentabilidad del sector agropecuario.
La rentabilidad en el campo sigue lejos de ser generalizada.
El último año dejó números récord en algunos rubros, como la cosecha de trigo o el crecimiento del ordeñe en los tambos. Sin embargo, ese impulso productivo no siempre vino acompañado de mejores precios. La mayor oferta, sumada a un contexto internacional desafiante y a costos que siguieron presionando, terminó licuando los márgenes de rentabilidad en buena parte de las actividades.
Con el objetivo de medir qué pasó realmente en el bolsillo de los productores, el Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea, difundió un trabajo elaborado por el economista Franco Artusso, especializado en temas agropecuarios. Allí se analiza la evolución de los precios al productor en relación con la inflación y los costos, tanto en pesos como en dólares constantes.
Precios con comportamientos muy distintos
“El año 2025 estuvo marcado por una evolución heterogénea de los precios en el agro. Mientras algunas cadenas encontraron sostén en la demanda externa o en mejoras de productividad, otras quedaron más expuestas a un mercado interno débil y a una dinámica de costos desfavorable”, señala Artusso en el informe.
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El análisis abarca los principales granos (soja, maíz y trigo), la ganadería bovina, la producción porcina y la lechería, tomando como referencia precios promedio anuales de 2025 y comparándolos con 2024 y con los promedios históricos de las últimas dos décadas, ajustados por inflación.
Cuando los números se miran en pesos constantes, el resultado es contundente: la ganadería bovina fue la única actividad que logró ganarle a la inflación. Tanto la hacienda con destino a faena como los animales livianos para invernada y recría mostraron subas reales significativas, del 13% y 18% interanual respectivamente. Además, ambos valores se ubicaron alrededor de un 16% por encima del promedio histórico.
El resto, en rojo
Muy distinto fue el desempeño del resto de las producciones. Los granos mostraron caídas interanuales que oscilaron entre el 3% y el 18%, y quedaron entre un 10% y un 22% por debajo de sus promedios históricos. El trigo fue el más afectado, seguido por la soja y, en menor medida, el maíz.
La leche cruda tampoco logró escapar a la tendencia negativa: retrocedió un 14% interanual y cerró el año un 7% por debajo de su promedio de largo plazo. En el caso del capón tipificado, el precio cayó un 2% interanual y quedó casi un 20% por debajo de los valores históricos, reflejando el deterioro de la rentabilidad en el negocio porcino.
Al analizar los precios en dólares constantes, el panorama estructural es similar, aunque aparecen algunos matices. En todos los casos, 2025 mostró un mejor desempeño relativo en dólares que en pesos frente a 2024. Incluso, algunos productos que cayeron en moneda local registraron subas cuando se los mide en dólares, como la soja, el maíz y el capón.
Esto refleja que, más allá de la inflación interna, hubo cierta recomposición de precios medida en moneda dura, aunque insuficiente para cambiar el balance general de muchas actividades.
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Señales hacia el cierre del año
El informe también pone el foco en lo ocurrido en los últimos meses de 2025. “Hacia fines de año se fortalecieron aún más los valores de la hacienda vacuna y repuntaron maíz y soja. En ambos casos, los precios de diciembre quedaron por encima del promedio anual, mostrando una dinámica positiva”, explica Artusso.
En sentido contrario, trigo, leche y carne porcina mostraron un cierre de año más débil. De todos modos, el economista advierte que una mejora coyuntural no garantiza niveles de precios “buenos” en términos históricos.
La comparación puntual entre diciembre de 2025 y diciembre de 2024 confirma esa lectura. La hacienda vacuna, la soja y el maíz cerraron el año con subas claras en ambas monedas. Sin embargo, solo la ganadería logró ubicarse muy por encima de sus promedios históricos. En el resto de los casos, el repunte no alcanzó para recuperar terreno perdido.
“Trigo, capón y leche terminaron 2025 peor que un año atrás y muy por debajo de sus referencias de largo plazo”, concluye el informe. Un dato que resume el clima del sector: un agro productivamente fuerte, pero con rentabilidades que siguen lejos de ser generalizadas.