Muchas veces desde la Justicia se toman decisiones que el común de las personas rechaza por completo y se genera un malestar en la población en general, que posteriormente se transforma en falta de confianza en el sistema.
En las últimas horas un hecho bastante particular ocurrió en nuestra ciudad y que seguramente al tomar estado público dejará a más de uno pensando hasta dónde el accionar policial y judicial van de la mano en beneficio de la seguridad de la población.
Un llamado al 911 alertó que en un domicilio ubicado en calle San Martín al 2900 se podría estar ocurriendo un conflicto de violencia de género.
En pocos minutos se hicieron presentes dos efectivos de la División de Comando de Patrullas Pergamino que fueron recibidos por cinco o seis sujetos que con piedrazos y con palos, les brindaron una "cálida bienvenida" a los integrantes de la fuerza que debieron abandonar el lugar, debido que uno de ellos recibió un corte en su rostro.
Más tarde y con compañeros como refuerzo (Grupo Departamental Motorizado -GDM-) volvieron a la vivienda en cuestión y con las armas autorizadas por el Ministerio de Seguridad bonaerense utilizaron cartuchería anti tumulto y de estruendo para reducir a los agresores, sin perder de vista al joven que era sindicado como el causante problema.
Luego de media hora pudieron controlar la situación y aprehender a un sujeto de 18 años con varias causas en trámite (unas de las más recientes por portación de arma) y trasladarlo a la Comisaría Primera. Posteriormente se dio aviso a la fiscalía interviniente (Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 8 a cargo de Pablo Santamarina). En tanto que la mujer que había denunciado la agresión, realizó una exposición en la Comisaría de la Mujer y la Familia de Pergamino, sitio donde fue alojada por su seguridad. El fiscal Santamarina caratuló lo sucedido como atentado a la autoridad y lesiones en concurso ideal.
El raid del joven continuó cuando logró sacarse las esposas, empujar a la oficial de Policía que lo custodiaba y huir de la Comisaria Primera (se encontraba a la espera de la resolución judicial), aunque a las pocas cuadras (avenida Alsina y Sarmiento) fue recapturado y el fiscal manifestó que ahora además se encontraba acusado de evasión.
Con todas esas pruebas el agente fiscal elevó el pedido de aprehensión a detención al Juzgado de Garantías Nº 2 que preside Julio Caturla. El magistrado no coincidió con el pedido de fiscalía y dejó al agresor en libertad, causando un malestar importante en las fuerzas policiales y el Ministerio Público Fiscal.
Santamarina presentó el pasado viernes un recurso de apelación sobre la medida adoptada por Caturla, entendiendo que no valoró los hechos que se le atribuyen al imputado, al que considera un peligro para la sociedad.